Desempleado y desesperado a mis 59 años

Lo que he aprendido de una nueva vida

No fue casualidad ni planificación, sino circunstancias impredecibles, el que mi vida como escritor comenzara a los 59 años, en el invierno del año 2017 y a 3000 millas de mi tierra natal. No comencé esta vida por el dinero, fama o fortuna.

Nueve meses antes me «habían dejado ir» como jefe de proyectos. Trabajo intenso y sumamente retador, me consumía mentalmente ocho a nueve horas diarias sin tiempo para pensar; sólo ejecutar y resolver problemas. Cuando empecé seis años atrás, pensaba que esta era la compañía con la cual me iba a retirar, aunque lo mismo había pensado antes. Esa vez, después de doce años, la empresa cerró operaciones. De espaldas a la pared y sin otra opción después de siete meses, a mis 53 años abracé una nueva aventura profesional en los Estados Unidos.

¿Por qué perder un trabajo es tan estresante?

Nuestros trabajos son mucho más que la forma en que nos ganamos la vida. Influyen en cómo nos vemos a nosotros mismos, así como la forma en que los demás nos ven. Nos dan estructura, propósito y significado. Es por eso que estar desempleado, como yo, y quizás en algún momento tú también, puede ser tan estresante.

Más allá de la pérdida de ingresos, perder un trabajo también viene con otras pérdidas importantes que incitan a la auto-búsqueda, y enfrentadas con valentía nos pueden hacer mejores seres humanos.

Pérdida de nuestra identidad profesional

Pérdida de nuestra autoestima

Pérdida de nuestra rutina diaria.

Pérdida de tener una actividad intencional, actuar con un propósito y estar orgulloso de los resultados

Pérdida de nuestra sensación de seguridad

Es una larga lista de pérdidas que nos pueden llevar al borde de un precipicio. Un pequeño empujón y caemos para no regresar nunca más o quedar impedidos para siempre. Hay días llenos de frustración y coraje. Para mí son después de una entrevista cara a cara, seguida pocos días después de una llamada que empieza «Gracias, pero…». Pero peor es el silencio de varias semanas, interrumpido de repente por un correo electrónico que también dice «Gracias, pero …».

No me hago de ilusiones, sé que el discrimen por edad existe. En Estados Unidos es ilegal y no se habla de ello, se oculta tras los «Gracias pero…», donde la razón del «pero» NUNCA es la edad. Es más conveniente decir «Hubo candidatos más cualificados», o, «¿Por qué no aplica a una posición sénior?». Si fuera cierto, ¿por qué al día siguiente vuelvo a ver exactamente la misma posición para la cual me entrevisté en la página de empleos de la misma empresa? Y tras solicitar por primera vez, llegar al final del proceso de reclutamiento, ser rechazado, volver a solicitar a otras posiciones similares semanas o meses después, y a cambio recibir … silencio total.

En búsqueda de un nuevo trabajo, también terminamos, queriéndolo o no, comenzando una nueva vida. Y ése es mi caso.

Descubrí una vida alterna y complementaria

Mi familia seguirá siendo mi prioridad, seguida por mi vida profesional de 35 largos años que me ha llenado de satisfacción. Sé que lo seguirá haciendo y seremos afortunados, la empresa que me contrate y yo, cuando todo este esfuerzo de meses dé el resultado esperado. Una oferta de trabajo.

Pero ahora tengo una vida alterna y complementaria como escritor.

Nuestra vida de escritor, nuestra vida «como escritor», no puede separarse de nuestra vida como un todo. — The Right To Write : An Invitation and Initiation To The Writing Life por Julia Cameron
Los dos guerreros más poderosos son la paciencia y el tiempo. Pero sólo si vives lo suficiente para ver los resultados. — Autor desconocido

Mi vida de escritor comenzó así

Siempre me ha gustado leer, pero al escribir, solamente el reto de investigar, ordenar mis pensamientos, metabolizar lo que he leído y devolverlo a la página para que otros lo lean. Siempre como requisito de trabajo, una evaluación o con el deseo de educar o informar.

En otras palabras: escribir con el propósito de adelantar mi carrera profesional pero nunca por el arte de hacerlo.

Por tres semanas, al no poder trabajar, estuve apasionado, concentrado y fascinado por tener un lugar en el Internet y una nueva razón para publicar artículos profesionales.

En un momento dado realicé que mi énfasis era en cantidad y no calidad. No era lo que quería hacer. Detuve mi afán y pensé:

¿Cómo mejorar la calidad de lo que escribo?

No queriendo gastar dinero, recordé que había comprado el libro The Right to Write: An Invitation and Initiation into the Writing Life por Julia Cameron. Ocho años atrás, cuando empecé a leerlo, fue una decepción. Yo estaba esperando una guía de cómo escribir mejor. No estaba preparado para entregarme al por qué escribir. Escribir por el arte de hacerlo, que fuera personal, un juego, no me enganchó en ese momento. Pero ahora lo entiendo.

Qué he descubierto en mi vida de escritor

Cuando no estoy consumido por mi afán mañanero de buscar trabajo, abrazo mi mente libre de tareas y los ratos de ocio escribiendo.

El gran filósofo Friedrich Nietzsche hablaba del aburrimiento como la «desagradable calma que precede a los actos creativos». Neurocientíficos y psicólogos, como Jerome Singer, respaldan las afirmaciones de Nietzsche con estudios científicos que ayudan a explicar lo que sucede cuando estamos aburridos. Cambiamos a un modo de estimulación interna, algo que nunca ha sido problema para mí siendo por naturaleza introvertido.

Con un trabajo a tiempo completo, esos momentos eran ocupados por tareas, problemas para resolver.

Puedo construir algo y encontrar la tranquilidad

Tranquilidad no es aceptar las cosas, ni descartar o ignorar. La tranquilidad mental viene al enfocarse en percibir eventos y situaciones sin darle un valor de «bueno» o «malo».

Uso la página de escritor para construir una tarima que sirva de «altavoz» a mis pensamientos que, encerrados en mi cabeza, luchan por salir. Mis brazos y mis dedos en movimientos coordinados los depositan en la página.

Puedo reescribir mi historia, cambiando una narrativa de incertidumbre, frustración y desesperación a un futuro de nuevos retos profesionales y logros. Estudio tras estudio ha demostrado que nos beneficiamos al replantear la narrativa personal que moldea nuestra visión del mundo y de nosotros mismos.

Nos contamos historias para vivir y vivimos por la imposición de una línea narrativa, sobre imágenes dispares debido a una necesidad crítica de congelar la cambiante fantasmagoría que es nuestra Experiencia Real. — Joan Didión en The White Album

Puedo hacer que mis fotos hablen

Soy un aficionado a la fotografía. En mi primer viaje de trabajo, recién graduado del Colegio de Ingeniería 37 años atrás, compré en San Francisco una cámara Pentax K1000 de lentes intercambiables y desde entonces siempre he tenido una cámara a la mano. Por ocho años tuve también cámaras de video, pero hace mucho las abandoné por la conveniencia y la precisión de imágenes fijas. El video fue un intento de narrar las historias de mis experiencias visuales. Pero ahora quiero escribir historias que amplifiquen el poder de una sola imagen.

Puedo viajar sin gastar dinero

La escritura diaria es tanto la habitación en la que vives como la puerta al mundo justo más allá. Caminando a través de la habitación de las experiencias, una palabra a la vez, se llega a la puerta e, incluso si eres prisionero de las circunstancias actuales, puedes abrir esa puerta de tu mente. — The Right To Write : An Invitation and Initiation To The Writing Life por Julia Cameron

Puedo escribir por frustración y después sonreír por mis ocurrencias

Frustrado y melancólico, tras seis meses sin que el trabajo «perfecto» me hiciera una oferta, escribí:

¿Existe el trabajo perfecto? No, no existe. Existe la pasión por hacer algo, la excitación y los buenos deseos. Existe el aburrimiento, los malos ratos y los problemas. Existen las tareas de un trabajo y es imposible que todas sean excitantes o todas sean aburridas. El reconocer que ambas van a existir y tomar las medidas para que todas sean ejecutadas con excelencia es lo que hace a un buen trabajador. Es la actitud que llevamos al trabajo lo que lo hace perfecto, no el trabajo en sí.

Practico el optimismo

El optimismo no significa ignorar la realidad de una situación desesperada. Después de perder el trabajo me sentía derrotado y pensaba: «nunca me recuperaré de esto». Un optimista reconoce el reto de una manera más esperanzadora escribiendo: «esto va a ser difícil, pero es una oportunidad para repensar mis metas de vida y encontrar un nuevo trabajo que me haga feliz». Al escribirlo, lo revelo y lo hago mío.

Quiero una vida como escritor, sin mesura y sin crítica

Escribir todos los días: Sí.
Llevar cuenta de la cantidad de palabras: No necesariamente.

Si convierto mi vida de escritor en un proyecto de mejoramiento continuo, pierdo la diversión. Ya es suficiente llenar solicitudes de trabajo todos los días o responder a oportunidades de trabajo o darle seguimiento a mis solicitudes de trabajo. Esas tres tareas requieren mesura en lo que escribo. ¿Para qué llevarlo a mi vida de escritor también?

Quiero una vida como escritor libre y sin crítica.

Aplico censura moderada a lo que publico, tampoco es escribir barbaridades. Sigo siendo yo, introvertido y callado. El que ahora también tenga una vida de escritor no va a cambiar quien soy. Es otra dimensión, pero no totalmente nueva o desconectada de lo que he sido por 59 años. Hay cosas de las que no quiero escribir y pienso que nunca haré.

Quiero estar presente, y leerlo en el futuro

La escritura puede ser una práctica poderosa de la meditación, ayudándonos a integrar nuestra mente activa con la mente de la meditación. —Jane Brunette

Hay cosas en las que no debería pensar.

«¡Qué voy a hacer cuando se me acaben los ahorros!».

«¡Cuando llegará una oferta de trabajo!».

Pero el escribirlo alivia la ansiedad. Lo dejo en la página sin juzgar y sin emoción. Estoy presente para reconocerlo y escribirlo, pero nada más. Que venga el próximo.

Las tareas me distraen, sea de lo que sea, y por eso las abrazo. Doy de mi tiempo a dos instituciones caritativas: Anike Foundation y Save The Cord. Me dan problemas para resolver y a la vez aprendo algo nuevo. Pero no busco experiencias técnicas para añadir a mi currículum. Lo que quiero es aprender de mí mismo. ¿Cómo soy ahora, a esta edad, desempleado? ¿Qué historia puedo escribir y, sobre todo, cómo «hablar» de una forma que yo pueda de verdad ayudar a otros?

Mi vida de escritor, las páginas creadas en mi diario, serán mi desahogo para lo indecible, las imbecilidades sin crítica. Donde escriba sin censura y sin fricción. Todo placer y entretenimiento. Ni trabajo ni responsabilidad. Sin propósito o tiempo. Sin orden, pensamientos fluyendo como una corriente de agua, transformados en energía cinética y datos electrónicos. Soy un principiante, un novicio en esta vida como escritor. Quiero saborear el placer de aprender algo nuevo, explorar y dejar que mi imaginación visite futuras posibilidades. Quiero tener mis «juguetes» para escribir.

En la mente del principiante hay muchas posibilidades, pero en el experto hay pocas. — Shunryu Suzuki, maestro zen.

Creo en la justicia

Fundamentalmente tengo que pensar que hay justicia en este mundo. Que pronto va a llegar lo que necesito para seguir proveyendo a mi familia, volver a tener seguridad y un propósito adicional para sobrellevar el día a día. Que lo mejor está por venir, aunque todavía no sepa lo que es.

Soy valioso, puedo aportar, y ser una mejor persona al escribir

La actitud de servir y los cojones para hacerme oír cuando haya una injusticia: es lo que quiero hacer crecer en esta vida de escritor y practicarla en mi próximo trabajo. Quiero tener la perseverancia para influenciar cuando estoy en lo correcto, la humildad para reconocer cuando estoy equivocado y la sabiduría para distinguir entre las dos.

Eso es lo que quiero que sea mi vida total.


Si disfrutaste esta lectura o tienes alguna sugerencia, por favor, házmelo saber. Me gustaría saber de usted. Y si has encontrado esto útil, te agradecería que pudieras aplaudir 👏 y ayudarme a compartir con más gente. ¡Un abrazo!

Like what you read? Give Miguel A Alvarez a round of applause.

From a quick cheer to a standing ovation, clap to show how much you enjoyed this story.