
Cinco consejos (fáciles y comprobados) para mejorar tu productividad y forma física
- Trabajar de pie
Para mantener un buen estado de forma física no solo hay que hacer ejercicio programado. Es necesario incorporar a nuestra vida una serie de hábitos que faciliten el movimiento natural de nuestro cuerpo.
Hay estudios que sugieren que la práctica moderada de ejercicio no es suficiente y que debemos reducir al mínimo posible el tiempo que permanecemos sentados ininterrumpidamente.
Obviamente, pasarse todo el día sentado en un sofá deglutiendo comida basura y episodios de la última serie de moda de Netflix es como dispararse un torpedo en la línea de flotación de nuestra salud. No me refiero a suprimir esos períodos de inmovilidad voluntaria (diría de cautividad autoimpuesta).
Me refiero a nuestro entorno laboral donde la mayoría de nosotros nos pasamos muchas horas sentados delante de un ordenador un mínimo de cinco días a la semana.
No se trata de adquirir una silla ergonómica con un buen soporte lumbar, asiento regulable en altura, reclinable y ruedas silenciosas. Se trata de prescindir de la silla. Así de fácil. Así de rápido. Así de eficaz.
Hace meses que decidí prescindir de la silla para trabajar. Empecé a trabajar de pie, sin sentarme. Inmediatamente constaté que trabajaba en una mejor postura, que podía cambiar de posición más a menudo y que incluso podía pensar mejor.

Desconozco el motivo por el cual esto último me sucede, pero en este artículo me he propuesto compartir los consejos que yo mismo he comprobado para ser más productivo.
He experimentado una mayor capacidad de concentración y análisis trabajando de pie que sentado. Si alguien tiene alguna idea de por qué esto puede suceder le agradecería que lo compartiera.
2. Poner el teléfono en modo avión
Hay toneladas de artículos, libros y estudios que hablan de la influencia del teléfono móvil en nuestra productividad. No me voy a extender ahora comentando ninguno de ellos. Solo puedo aportar mi experiencia en relación a ese tema.
Mi teléfono está siempre en modo avión y solo lo quito dos o tres veces al día. Yo decido cuando quiero conectarme.
Cuando estoy en casa lo dejo en otra habitación (a menudo en el garaje). La sola presencia del teléfono cerca de mí me desconcentra, aunque esté silenciado.
3. Dormir ocho horas
Tengo una regla de oro que jamás me salto. A las nueve de la noche ya he apagado todos los dispositivos con pantalla que tengo alrededor y me dispongo a empezar a preparar mi cuerpo y mente para dormir. Normalmente, a las diez ya estoy en la cama y no tardo en dormirme.
A las seis de la mañana ya estoy despierto y, salvo algún día que haya podido pasar una mala noche por cualquier razón, me siento preparado y descansado para empezar un nuevo día.
He notado que el simple hecho de dormir ocho horas y, casi siempre, las mismas, de diez a seis, ha hecho que esté más concentrado y más de buen humor.
Dormir poco puede hacernos creer que tenemos más tiempo para hacer cosas, que somos más productivos, que aprovechamos mejor el tiempo.
Esa sensación puede ser comprensible a corto plazo, pero a largo plazo lo que estamos haciendo es dinamitar la capacidad natural del cuerpo humano de reponerse, recargarse y prepararse para seguir rindiendo a su máximo potencial.
4. Natación
Practico varios deportes, generalmente aeróbicos y de larga duración. De todos ellos, el que me resulta más poderoso como herramienta para mejorar mi productividad (y mi forma física) es la natación.
El simple hecho de hacer largos en una piscina, en silencio, sin música, sin teléfono, en un ambiente de semi-ingravidez y casi en total aislamiento hace que mi mente pueda pensar de manera continua y profundizar en cualquier aspecto que esté meditando en ese momento.
5. Decir no
Hace tiempo que descubrí que cada vez que decimos sí a algo estamos diciendo no a otras cosas.
A menudo decimos que sí a casi todo lo que nos proponen y nos cuesta decir que no. A veces por una cortesía mal entendida, por vergüenza, por miedo al rechazo, etc.
Una vez te acostumbras a decir no (siempre es mejor decir «no, gracias») descubres que te liberas de obligaciones que realmente no querías asumir y puedes dedicar tu tiempo y energía a lo que realmente te interesa o te motiva.
Estos cinco consejos, son solo algunos de los que practico o incorporo a mi vida diaria y han sido experimentados en primera persona y por tiempo suficiente como para que pueda afirmar que me han ayudado a buscar la mejor versión de mí mismo.
Espero que sean de utilidad. Si crees que pueden aportar valor a alguien, por favor comparte este artículo. Gracias por tu tiempo.

