¿Quién decide?

Racionalidad en nuestras elecciones

El ser humano es un ser racional. De esto se entiende que es capaz de pensar, entender y evaluar el mundo que le rodea con el objetivo de llevar a cabo una acción que sea consistente y consecuente; y de la que es consciente. Así pues, se han desarrollado muchas teorías en torno al mecanismo psicológico del pensamiento humano, intentando entender como procesamos la información en nuestro cerebro. Se puede decir que el dogma predominante siempre ha sido que la mente humana es racional y lógica y por tanto esta procesa la información en base a este principio.

Esto quiere decir que si ahora alguien le hace una pregunta, usted haciendo uso de su racionalidad escogerá las mejores razones o, si usted debe de hacer algo; llevará a cabo las acciones más adecuadas (según su criterio). Otros autores afirman que ser racional implica no solo realizar de modo eficiente y efectivo un trabajo, sino ser consciente y dar razones de ello.

No obstante, son varios autores los que piensan que estas teorías ya quedan un tanto desfasadas, o como mínimo, incompletas.

Un ser social

Lo cierto es que el ser humano no es solo un animal racional. También es un ser social, y como tal, se mueve dentro de una sociedad. Una sociedad con sus normas internas, su propia cultura, tradiciones y sus ideas que, de hecho, condicionan nuestros estilos de vida y nuestros propios criterios de racionalidad. Dentro de cada sociedad podríamos enumerar miles de cosas que nos condicionan. De hecho, estamos rodeados de ellas, de las que ni siquiera somos conscientes: la zona geográfica en la que vivimos, el clima, leyes, instituciones, gobiernos y, como no; nuestros queridos medios de comunicación.

Atención directa e indirecta

Todos estos afectan de una manera u otra a nuestro cerebro. Existen dos formas básicas de procesamiento de la información. En primer lugar, la atención es primordial para procesar la comunicación. En este punto, tenemos dos posibles vías: la de la atención directa (sería la más focalizada) y la de la atención indirecta (menos focalizada). A priori podríamos pensar que por una vía directa los mensajes deberían entrar mejor en nuestra cabeza, pero no siempre ocurre así. De hecho se ha demostrado que es por las vías indirectas por las que somos más vulnerables a captar información subliminal, precisamente por eso, porque es cuando menos atentos estamos para juzgar lo que entra. Muchas herramientas de marketing se basan en estos principios. Y por supuesto, de esto se aprovechan los medios de comunicación.

Sesgos de pensamiento intuitivo

Estos últimos (los medios de comunicación) son una de las influencias más potentes que existen hoy en día en la sociedad, y todos estamos en contacto con ellos. ¿Puede un ser racional como el ser humano tomar decisiones a parte de estos sesgos? El psicólogo Daniel Kahneman llevó a cabo varios estudios interesantes sobre el tema algunos de los cuales recogió en su libro. Mostrando con estos los sesgos de pensamiento a los que estamos sometidos a la hora de tomar decisiones. Este afirma que «la gente tiende a evaluar la importancia relativa de ciertos asuntos según la facilidad con que son traídos a la memoria y esto viene en gran medida determinado por el grado de cobertura que encuentran en los medios». Es lo que llamamos disponibilidad heurística, que es básicamente lo que tenemos almacenado en la memoria. Para mostrar su teoría, Kahneman desarrolló, con universitarios de EE. UU., simples ejercicios como este:

«Steve fue descrito por un vecino como una persona muy tímida y retraída, siempre servicial pero interesado por el mundo real. Es muy metódico y siempre necesita tenerlo todo organizado. Tiene obsesión por el detalle. ¿Es probable que Steve sea un bibliotecario o un agricultor?»

La mayoría de participantes contestaron que era más probable que fuera un bibliotecario. Lo curioso es que si nos basamos en los datos estadísticos reales, en Estados Unidos hay más de 20 agricultores por cada bibliotecario. Es mucho más probable la segunda opción y los participantes conocían las estadísticas reales. Este autor mostró como la gente tiende a priorizar las imágenes estereotipadas que le vienen a la mente ignorando los datos estadísticos importantes.

Así pues parece que no somos tan racionales como creemos sino que somos muy susceptibles de ser influenciados. Pero lo más importante del estudio es que demuestra que estas influencias pueden llevarnos a cometer errores. Podemos ver más ejemplos, sin ir más lejos, en les elecciones a nuestros candidatos a gobernar. ¿Qué elige la gente y por qué? Los medios de comunicación son sometidos por muchas formas de gobierno y esto ocurre por algo. Estos ejercen una influencia muy poderosa en los ciudadanos.

Cuando la gente no tiene información utiliza un pensamiento intuitivo. La intuición es como un atajo que utiliza nuestro cerebro cuando debemos elegir pero nos encontramos en condiciones de incertidumbre. Este tiene su utilidad pero a veces nos puede perjudicar. Es, de hecho, en estos momentos de indecisión cuando nuestra cabeza busca en su almacén de la memoria datos que le puedan ser útiles. Si estamos mal informados, podemos tomar una mala decisión. Como afirma Chomsky «El lavado de cerebros en libertad es más eficaz que en las dictaduras». En la dictadura sabes que no eres libre pero en la democracia te hacen pensar que lo eres y sigues cometiendo los mimos errores sin saberlo.

Un ser inteligente

El hecho de tener consciencia nos hace ser más vulnerables a estas influencias de los medios modernos. Un perro, por ejemplo, también tiene consciencia pero está por debajo del hombre en cuanto a la escala de inteligencia; no obstante con un perro no se pueden usar mensajes subliminales, obviamente no surgirá efecto. Algunos dirían que es el precio que pagamos por ser más inteligentes.

No obstante, los medios de comunicación no son malos en sí mismos, también es una buena manera de informarnos, ahora mismo se está usando un medio como forma de divulgación. La solución es ser más críticos y estar más atentos a lo que vemos y escuchamos. Si a la gente le das información le das el poder pero lo importante es tener una buena información.

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