Romance para millennials

Siempre he considerado que existen dos formas básicas de afrontar la experiencia cinematográfica. Por una parte está la experiencia pasiva donde los espectadores son testigos de una narrativa cuya sucesión de actos tienen la finalidad de mantener el interés y la expectación; en este punto, la clave, considero, radica en buenas y, sobre todo, originales historias. Por el otro, está la experiencia que busca crear algún tipo de reacción o transmitir emociones; para fines prácticos de esta última, la «forma» se convierte en el aspecto más relevante ya que la intención será crear un vínculo casi sensorial con el espectador.

Everything, Everything es el segundo largometraje de la directora canadiense Stella Meghie, adaptación de la novela homónima de la autora Nicola Yoon. A simple vista encontramos una drama romántico teenage cuya fórmula no dista mucho de películas del mismo género visto recién, como el caso de Bajo la misma estrella (2014) o Yo, él y Raquel (2015), donde la fatalidad representada en una enfermedad es el recurso que sirve de conflicto, a la vez que une pero también interpone las emociones de los protagonistas.

Everything, Everything de Stella Meghie (2017)

El mérito de la directora Stella Meghie en Everything, Everything es que escapa de la narrativa al uso de los dramas románticos juveniles actuales, dejando el elemento fatídico antes mencionado como un mero macguffin, enfocando la cámara en las emociones, sensaciones y sentimientos que va experimentando la joven pareja protagónica a lo largo de la trama (buena química la de los actores Amandla Stenberg y Nick Robinson), a la vez que sale airosa de caer en recursos narrativos cursis y clichés en el proceso.

Todo bien hasta lo anteriormente dicho. Sin embargo, mi problema con la cinta es que no pertenezco al target al cual va dirigido. Por tanto, se me hace difícil conectar con la misma, haciendo que gire la mirada a los aspectos donde más fallas tiene como lo es el guion, con todos sus actos y giros argumentales, los cuales resultan genéricos, y ya no a nivel del cine si no de un simple telefilm.

En resumen, una cinta que es más forma que fondo, que irradia ternura pero que su efecto pasa rápido cuando notas que su trasfondo resulta tan endeble. Pero si eres el target, la experiencia te resultara más interesante que las cintas promedios del género.