¡Y la contienda continua! Cuando lo “impensable” pudo suceder
A finales de la II Guerra Mundial el Gobierno Británico realizó un plan para invadir la Unión Soviética, provocando la siguiente confrontación mundial.

En los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial ya se estaba jugando otro tipo de guerra, con la Alemania Nazi prácticamente destruida con sus dos frentes — uno oriental compuesto por los rusos y otro occidental compuesto por estadounidenses y británicos — se jugaba una batalla por quien dominaba más territorio en poco tiempo. Esto para Winston Churchill (primer ministro británico) no le gustaba nada, ya que, los rusos estaban dominando mucho territorio en el este de Europa antes subyugado por los alemanes. Una victoria amarga para los aliados que cada vez veían con más poder a sus amigos de momento y no podían hacer nada al respecto. Por lo anterior, el Primer Ministro Británico ordenó ejercer un plan para la invasión a la Unión Soviética, una vez aceptada la rendición de los alemanes, provocando una nueva contienda en el mundo; la Tercera Guerra Mundial.
Iósif Stalin líder máximo de la Unión Soviética tenía una máquina de guerra supremamente poderosa con nivel de efectivo mucho mayores a los de los estadounidenses y británicos, por ser un dictador comunista difería de la democracia, que según en la Conferencia en Yalta en febrero de 1945, respetaría la democracia de los países invadidos; esto le resulto poco creíble a Churchill que cada vez veía con más recelo a los rusos. Tanto así que reparaba con amargura las victorias soviéticas que las derrotas de los nazis. Para él el que más ganaba en la situación en Europa era Stalin, y a estas alturas Churchill se consideraba totalmente anticomunista.

En los días posteriores al fin de la guerra se habían presentado tensiones entre los estadounidenses y los rusos, en países como Austria. Pero la situación más dolorosa era la de Polonia, que Londres era sede del gobierno polaco en exilio al que Moscú consideraba ilegitimo, al poco tiempo de ser invadida por los soviéticos empezaron una purga en los partidos políticos que no fueran socialistas, proponiendo un gobierno títere. Los polacos habían luchado codo a codo con los británicos formando unidades militares propias, esto a Churchill le resultaba doloroso dejarlos abandonados después una lucha de más de cinco años, además tenía muchas sospechas — y una amplia red de espías en Moscú — que daban por hecho una invasión soviética a Francia y Italia después de la rendición de los alemanes.
El primer ministro británico le dio la orden a su alto mando militar de realizar un plan de ataque hacia la Unión Soviética una vez acabada la guerra, el plan tendría como nombre Impensable. Es que era algo impensable atacar sus aliados en armas, pero los intereses de los británicos en el pueblo polaco iban mucho mas allá de absolución. A decir verdad, Churchill estaba muy frutado con lo logrado en Yalta, el presidente Roosevelt había sido muy piadoso con lo acordado en la reunión dejando a Polonia a manos Stalin.
El objetivo general del plan era hacer retroceder al ejército rojo hasta las fronteras que tenía Rusia antes de la Segunda Guerra Mundial y liberar Europa Oriental de la conquista soviética. En la ofensiva se sumarian 64 divisiones norteamericanas junto con 35 británicas, 4 polacas y 10 alemanas equipadas con todo el armamento que se le había retirado a medida que se rendían. En total eran 113 divisiones entre ellas 23 eran blindadas.
Pero las cosas no iban bien para el plan el cual existían una desproporción de tropas. El ejército rojo contaba con 264 divisiones movilizadas en toda Europa y 36 eran blindadas, en conjunto, triplicaban a las tropas estadounidenses y británicas. Por otra parte, y no menos importante era la artillería soviética, que hasta mediados de junio de 1945 había eliminado muchas divisiones alemanas en retirada, y su número se multiplicaba hasta tres veces en unidades operativas demostrando la calidad en cuanto a superioridad de fuego se referían. Además de todo este cálculo de hombres y recursos en el frente, aunque la operación al inicio lograra avances, las enormes reservas de militares y recursos que Stalin había acumulado a lo largo de la guerra les sirvieran como contrataque casi imposible de frenar. Para no cometer los errores de Napoleón y de Hitler: aunque se pudiera hacer retroceder hasta Ucrania, el contrataque sería demoledor y con consecuencias devastadoras.
Según el plan se llevaría a cabo el 1 de julio de 1945, cuando las tropas estadounidenses estuvieran aun en Europa; pero el Plan Impensable seria así impensable por las consecuencias que tendría en una nueva guerra y las grandes posibilidades que el plan fracase y todas las vidas y recursos que se perderían, el 31 de mayo del mismo año la operación “impensable” quedó cancelada y archivada para siempre.

Viendo todo en “rojo” una ofensiva al ejército ruso, Churchill ordenó entonces que se hiciera un plan de defensa de Gran Bretaña en caso que las URSS decida atacar al ejercito aliado en retirada. Y las cosas no se veían bien, el 10 de junio le presentaron el mejor de los casos. Lo mejor era no mantener ninguna posición defensiva en el continente, hace una retirada rápida — nada como Dunkerque — hacia Gran Bretaña y preparar la defensa desde allá; tratando de impedir un bombardeo masivo a la isla, hasta una invasión anfibia. En el mejor de los casos resistirían un año, pero en todos los casos las perdidas eran irreparables y una derrota totalmente admisible.
Los militares advertían que lo mejor era evitar una guerra con la Unión Soviética a toda costa, por lo tanto, Churchill tuvo que dejar sus ideas belicistas a un lado. El 17 de julio en la Conferencia en Potsdam, en las afueras de Berlín donde se acabaría de ordenar el mapa europeo por parte de los aliados, los británicos tuvieron que ceder ante las ambiciones de Stalin dándole pleno poder sobre Polonia, el mandatario ruso estaba plenamente feliz de lo conseguido en la reunión. A la mitad de ella al nuevo presidente de los Estados Unidos, Truman — después de la muerte de Roosevelt — le dan la noticia de que una de las bombas atómicas estaban listas. La noticia a Churchill le reafirmo los planes, estalló en felicidad al saber que si Stalin invadiera algún territorio aliado podrían borrar del mapa a Moscú o hasta la propia Stalingrado. Estas afirmaciones a sus generales los cuales quedaron estupefactos ante el irresponsable belicismo de Churchill.
En la actualidad se han salido a la luz muchos de los planes de Stalin, entre ellos en 1944 había planeado la invasión a Francia y Italia con la ayuda de partidos políticos socialistas de estos dos países, estos tomarían el poder inmediatamente. Igual desplegando un desembarco en Noruega y con ello controlaría todo el Báltico en el mar del norte. Todo este plan estaba previsto, pero cuando el presidente Truman le comunicó a Stalin la existencia de la bomba nuclear, este tomó una cara inexpresiva y se limitó a felicitarlo por el invento. Sin duda, esto canceló los planes de la invasión del ejército rojo al oeste. Cuando los Estados Unidos lanzaron las bombas nucleares en Japón demostraron a la Unión Soviética el terrible poder que los americanos tenían entre sus manos. Stalin tomo nota y apresuró a sus intelectuales el desarrollo nuclear, que dio fruto en 1949 dando paso a las confrontaciones de la Guerra Fría. Y una vez más las bombas atómicas evitaron la Tercera Guerra Mundial.

