Me voy de viaje

Hay decisiones que son difíciles de tomar porque por nuestra mente pasan muchos peros o barreras que uno mismo se va poniendo, pero llega un momento en que hay cosas que tienes que hacer sin pensarlo mucho, solo arriesgar y luego ver como se solucionan los inconvenientes.

Siempre quise viajar, salir de mi país, conocer muchos lugares y realidades que solo había leído y visto en internet, siempre fue un sueño que iba suspendiendo año a año, que se contraponía a otros sueños por los cuales luchaba. Un día llevado por muchos motivos buenos y malos, decidí viajar, en parte para buscar una escapatoria a una situación complicada en mi vida y por otro lado porque ya estaba cansado de no hacer lo que venía pensando hace mucho. Quizá no fue el mejor momento, pero era ahora o nunca.

Mi destino elegido era Europa, puntualmente Madrid-España, mentiría si dijera que fue una elección plenamente mía, hubieron algunos motivos personales que me llevaron a tomar a Madrid como primer destino, a eso le sumamos que deseaba un cambio cultural mayor, y lo mejor era salir de latinoamérica y descubrir como es vivir en lo que algunos llaman, el “primer mundo”.

Compré los pasajes un 20 de marzo del 2017, y mi viaje empezaba el 30 de mayo. Fue una decisión acelerada, dije un viernes que tenía hasta el domingo para confirmar si viajaba o no, el domingo a las 12 de la noche estaba buscando pasajes, y a las 4:00 am, compré los pasajes por mi celular antes de dormir. La primera sensación fue de emoción, luego de “WTF que acabas de hacer” y luego fue comenzar a soñar con el día del viaje y todo lo que implicaba.

Dato: El precio del pasaje más económico que encontré en esa fecha para un viaje ida y vuelta por 3 meses fue de 845 dólares

Viaje del 30 de mayo al 29 de agosto Lima — Madrid

Lo siguiente fue avisar en el trabajo y a mi familia que me iría, que ya tenía los pasajes y que solo tenía poco más de 2 meses para ordenar todo lo que había que ordenar.

70 días parecía mucho tiempo de espera pero se hicieron nada y el día llegó muy rápido. Mi mamá me ayudó a empacar y meter casi toda mi vida en una maleta pequeña y una mochila. Dejé todo lo que tenía en Lima, no renové el contrato que tenía en la casa donde vivía, mi socio pasó a ser el gerente de la empresa, suspendí líneas de teléfono, y descubrí que todo lo material que tenía eran en su mayoría libros, el resto lo había vendido o pertenecían a la empresa. Una cantidad reducida de ropa, las dos zapatillas que siempre usaba, mi celular, mi laptop, dinero, tarjetas, pasaporte y a cerebro (peluche que tengo años y siempre me ha seguido en cada aventura), eso fue todo, estaba listo para dejar Perú, llevaba todo lo que me pertenecía en mi mochila y si deseaba podía no volver, en Lima solo iban a quedar recuerdos, familia y amigos.

Me llamas todos los días, no solo mensajes, quiero escuchar tu voz para saber que estás bien, me dijo mi mamá.

El día de mi viaje fui a la oficina, ordené las últimas cosas, me despedí y salí. Me conecto y cuando esté en Madrid, dije.

Parte del gran equipo con quien trabajo

Unos días antes de salir fui a Ancón, el lugar en donde pasé toda mi infancia e inicias de mi juventud, tenía que despedirme de mi familia. Me hicieron una pequeña despedida y luego me despedí de mi papá, mi tía, y mi abuelita. Cuídense mucho, estaré lejos, no quiere que les pase nada.

Mi mamá me acompañó al aeropuerto, me dijo que vuelva en 3 meses, que no me quede, que aunque sea vuelva para despedirme y me vaya de nuevo, pero no deje de volver.

Hice la fila necesaria para dejar la maleta, espere y luego quedaba una hora para pasar a la puerta de embarque. Espere junto a mi mamá y luego llegó el momento de irme, de pasar ya a donde mi mamá no podía pasar, me despedí, grabé su despedida, y nos tomamos una foto, se puso a lagrimear, yo también, era la primera vez que me iba a tan lejos y por tanto tiempo, no tenía miedo, solo nostalgia, su hijo “loco”, como ella dice, se iba a una aventura de esas raras que siempre hace sin saber como iba a vivir o que exactamente iba a hacer, pero me conoce, sabe que nunca hago las cosas planificadas al 100%, soy muy arriesgado, y aunque aún no se acostumbre a eso, creo que me entiende.

Gracias por dejarme hacer lo que decida, aunque no sea siempre lo que tu deseas o lo mejor, pero es parte de la vida aprender y equivocarse

Pase todo bien, esperé el vuelo, llegaba primero a París y luego a Madrid. Tenía muchos nervios de que no me aceptaran pasar en migraciones por algún motivo, pues habían noticias que te podían rechazar si así lo deseaban sin darte mayores explicaciones. Llevaba toda la documentación y sustento necesario, pero igual daba nervios.

En la ruta del avión salió esto, no pude evitar sentir nostalgia.

Llegué a París luego de un poco más de 12 horas de viaje, no dormí mucho en el vuelo, así que estaba algo cansado pero emocionado. Pasé migraciones sin problemas, me revisaron varios papeles porque me quedaba 3 meses, que es el plazo máximo, otros que iban menos días pasaban más rápido. Desde ese momento ya estaba relajado, oficialmente había empezado mi travesía y no había nada que detenga eso.

Esperé un par de horas y tomé el avión a Madrid, iba a llegar a las 9 de la noche, me dijeron que tome el METRO pues aún era temprano. Llegué y recibí el primer gran cambio que me decía “estás en otra parte del mundo, aquí es muy diferente”, eran las 9 de la noche y aún se podía ver el sol, todo iluminado como si aún fueran las 3 de la tarde en Lima. Desde ese instante todo lo siguiente son grandes experiencias, aprendizajes y muchas cosas por contar.