BANDERA DE LARGADA

¡Ahora sí empezamos nuestra aventura trashumante!

Estrenando motorhome

Martes 29 de marzo - ¡Llegó el tan ansiado día! Con mucho entusiasmo y porqué no con una pizca de incertidumbre por la experiencia novedosa, partimos en colectivo + tren a buscar al que sería nuestro hogar por los próximos 20 días.

Retirando nuestro motorhome en Mc Rent.
¡Qué pinta! La nave y su conductor.

Luego de recibir todo tipo de instrucciones de uso y de completar los papeleos de rigor nos subimos finalmente a la nave y rumbeamos para el hotel a buscar las valijas y las bicicletas pero antes nos teníamos que aprovisionar así que pasamos por un supermercado a comprar las vituallas necesarias. Cada uno con su changuito recorrimos las góndolas tratando de descifrar lo que decían los carteles. Nos llevó bastante tiempo pero logramos llenar los dos carritos al tope. La verdad es que no nos privamos de comprar algunas delicatessen.

Guardando las provisiones recién compradas en el supermercado Lidl en Schönefeld.

Cargamos todo y arrancamos rumbo norte hacia Rostock, ciudad portuaria adonde teníamos previsto tomar el ferry para cruzar a Dinamarca.

Llegamos tipo 6 de la tarde y nos topamos con la desagradable sorpresa de que no había lugar para el barco de esa noche y que recién podríamos tomar uno a las 8 de la mañana del día siguiente y que encima tardaba 6 horas para llegar a Malmö en Suecia, garronazo total!!!

Para peor el que atendía la boletería no hablaba inglés. Finalmente con mis precarios conocimientos de alemán logré hacerme entender y resultó que teníamos la posibilidad de ir hasta Puttgarden (dos horas de viaje) y tomar el ferry ahí. Respiramos hondo, pusimos piecito en el acelerador para tratar de llegar lo antes posible para agarrar el dichoso barquito que nos depositaría en tierra danesa. Creímos que al ser un tramo corto de ferry (el de Rostock duraba 2 horas) nos iba a costar barato ¡error! Nos fajaron €120 que pagamos con muchísimo dolor grrrr.

Primera noche, todo un desafío… llegamos al otro lado como a las 22:30 bastante cansados y sin saber adonde dormiríamos. Hicimos un par de kilómetros hasta Rødby, un pueblito soñado de casitas pintorescas con callecitas empedradas.

El gps nos indicaba que ahí había un camping para casas rodantes pero cuando llegamos encontramos todo apagado y encima no tenía buen aspecto. Finalmente encontramos un estacionamiento chiquito tipo plaza seca rodeada de casitas en donde decidimos recalar. Cerramos todas las cortinas y nos preparamos la comida, guiso de lentejas con salchichas que, a pesar de ser de lata, resultó una delicia total.

Preparando nuestra primera comida en Rødby, Dinamarca.

Con la pancita llena y el corazón contento nos dispusimos a afrontar la siguiente fase es decir, dormir. Esto representó una dinámica bastante complicada: aunque la cama es bastante grande el espacio entre ésta y el techo es de tan solo 80 cm.

Al “dormitorio” se accede por un hueco al que hay que subir por una escalerita. Suponemos que las personas de tamaños normales duermen a lo largo es decir subiendo se ubica uno a la derecha y otro a la izquierda pero el 1,90m de Edu nos obligó a acomodarnos en el otro sentido. Todo bien mientras dormíamos pero complicada la operatoria cuando quise bajar para ir al baño ya que me tocó dormir del lado de adentro, en fin…