Viaje a Italia — Día 1 (23/03/2016)

En esta ocasión no hemos ido añadiendo las publicaciones al blog diariamente durante el viaje, sino que lo iremos haciendo después y espero que con mejores fotos, conforme las vaya editando. Este post sólo incluye una par de fotos y hechas con el móvil, ya que en este día no hicimos otra cosa más que viajar de España a Italia.

Pasando el tiempo en Barajas con Rick Dangerous

Por diversos problemillas, empezamos el viaje un día después de la fecha prevista (22 de marzo), aunque al final por el horario del vuelo son casi 2 días de viaje los que perdemos, así que tenemos que dejar para mejor ocasión las visitas a Venecia y Pisa (y con el tren a Venecia ya pagado, porca miseria!). Partimos de Barajas con algo de retraso sobre la hora prevista, en torno a las 19h, ya que el avión acumulaba retraso del vuelo anterior.

Volamos en un avión de Alitalia en la ida, y como ya me temía de otras veces y pude comprobar a la vuelta (AirEuropa), en los vuelos con compañías extranjeras te suelen dar algo de comer, en este caso una bebida y algo de merienda. Con compañías españolas ya puedes ir comprando algo en el duty free, porque o te toca pasar hambre y sed, o recibir un buen sablazo con lo que te ofrecen en pleno vuelo. Tras algo más de 2 horas de vuelo llegamos al Aeropuerto de Roma-Fiumicino (FCO), y aquí empezamos con los problemas: ningún taxista nos quiere llevar al hotel (Leonardo da Vinci Rome Airport Hotel). Al final tras preguntar a varios taxistas, uno de ellos accede a llevarnos por 20€, aunque con la bronca de varios de sus compañeros por hacerlo, vergonzoso. Sólo te quieren llevar a Roma, si es cerca como nuestro caso, no les debe “compensar” y pasan olímpicamente de ti.

Llegamos al hotel a la velocidad del rayo (cómo corría el taxista), y en recepción nos comentan que hay un bus lanzadera que por 6€ por persona hace los traslados entre el hotel y el aeropuerto, para mañana nos vendrá bien. Hacemos el checkin, y al intentar acceder a la habitación no se abre la puerta. ¡Nos habían dado una habitación ocupada! Menos mal que la persona que estaba dentro había echado el pestillo y no pudimos pasar. Tras llamar a la puerta un trabajador del hotel, sale la clienta toda asustada y en sujetador para ver qué pasaba. De película.

Tras darnos otra habitación, me he dado un paseíto nocturno por Fiumicino para buscar algo para cenar. La zona por la noche no invita a andar mucho, y más con el viento que hacía. Por suerte pude llevarme al hotel un par de hamburguesas en Indispensa Bistrot, que no está muy lejos. Empiezo a descubrir que a pesar de lo que dice mucha gente, el idioma italiano y el español no se parecen tanto, al menos hablado. Vamos, como para no entender ni papa, no sé si será cosa mía. Si no es chapurreando inglés, hoy no habíamos cenado.

Indispensa Bistrot, Fiumucino
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