No leas y escribas en la misma plataforma

Quiero dedicar los sábados en mi blog a compartir contigo sobre lectura y escritura.

Desde recomendaciones de lectura o técnicas de escritura hasta el ejercicio libre de escribir algunas líneas de ficción o poesía.

Con relación a la última opción debo decir que aunque en la variante de ficción tengo alguna experiencia (honestamente impresentable en la actualidad, los más viejos de la comarca lo recordarán) en los ámbitos poéticos nunca me he atrevido compartir públicamente mi poesía y siempre la reservo al ámbito privado. Considero, con base en la opinión de expertos a los que respeto ampliamente, a la poesía como la expresión más pura y por lo tanto más compleja de literatura. Compartirla por aquí contigo será un atrevimiento que desde ahora y con la anticipación debida ofrezco la disculpa correspondiente.

Así pues, la idea es que los sábados sean sábados de letras. Comenzamos.


No leas y escribas en la misma plataforma.

La idea es simple y concreta. Con la tecnología tan presente en nuestra vida cotidiana es común que muchos de nosotros nos veamos en la necesidad de escribir y leer en la misma plataforma, una computadora, tableta o celular para ambas tareas. Esto no siempre es bueno.

El proceso de escritura requiere de tener un espacio fijo para verterse, un espacio en el que las ideas puedan fluir libremente, un lienzo en blanco en el que la pluma se pueda deslizar, un documento en la pantalla en la computadora libre de distracciones.

Muchos, entre los que me incluyo, escribimos principalmente a partir de información existente, datos que hay que interpretar y trasladar de un lugar a otro. Cuando este ejercicio lo hacemos en la misma plataforma está sujeto a pérdidas de información y de calidad. Cambiar de una pestaña a otra es virtualmente como cambiarse de un escritorio a otro, cambiar de una app a otra nos abre una potencial ventana de distracción que deberíamos evitar.

Además desde el plano simbólico el ciclo no se cierra correctamente. Me gusta pensar más en una trinidad, con toda la magia que implica el número 3, de la fuente de ideas (el cuaderno de notas o la pantalla de origen), el escritor que procesa la información y el lienzo en blanco. Tres elementos de creación magnifica que generan un balance.

Soy de los que toma nota constantemente en un cuaderno o en hojas en blanco, ya sea un cuaderno físico o virtual (mi app favorita es Evernote) y después, en otra plataforma las plasmo. Ahora mismo mientras leo mis notas en un cuaderno de hojas blancas escribo en la computadora y siento que el ciclo se cierra.

Cuando escribo y al mismo tiempo tomo información de la computadora me siento en riesgo como exponiendo a que mi trabajo se pierda, de cerrar por error una pestaña o yo que sé. Tal vez sean los indicios de que formo parte de esa generación que vivimos tanto en el mundo análogo como digital y sin querer arrastramos muchas viejas creencias. No lo sé, simplemente me siento mejor así.

Esta entrada será breve porque a propósito de lo que te acabo de compartir tengo algo que escribir, el primer Exploradorde 2019 ¿ya te suscribiste?sale mañana domingo 6 de enero a primera hora, no te lo pierdas.


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