Origen secreto: Por qué comencé a escribir

La época después de graduarse de la universidad es una época complicada. Desde mi punto de vista, las opciones y decisiones que uno tiene para elegir no están tan rígidamente definidas como lo están cuando eres más joven: ir al colegio y después a la universidad. Como dije, desde mi punto de vista no lo están.
Es un momento para decidir qué vas a hacer con tu vida. Decidir entre vivir para alcanzar algo o si vas a vivir por algo, hay una gran diferencia. Vivir para alcanzar algo es vivir para alcanzar una realización material (motivación externa) pero vivir por algo es vivir para alcanzar realización personal, satisfacción (motivación interna). O inclusive un poco de ambas.
A algunos les parecerá familiar esta noción y es porque, aunque he pensado en esto por mucho tiempo, pude ponerlo en palabras de manera más sencilla después de que leí sobre La Pirámide de Maslow… que podría ser tema para otro blog, así que pendiente.
La idea o necesidad de escribir fue personal pero la motivación fue externa.
Verán, desde el colegio me incliné a la matemática, la física y la química. Son mas fáciles porque son mas impersonales que las ciencias sociales y las ciencias humanistas. Pero la verdad que puedo admitir como adulto es que disfruto estas dos ciencias también. Me gusta escribir.
Aprendí a mejorar mi redacción para presentar mis reportes y proyectos de ingeniería. Y sólo en contadas ocasiones escribía por placer y cuando lo hacía en menos ocasiones lo compartía. Siempre he sido bien reservado.
Realmente valoré hacerlo hasta que uno de mis mejores y mas antiguos amigos me dijo lo siguiente:
“Good writers are good thinkers.”
Este amigo es @oscaroarevalo. El es un tipo excepcional. Después de la universidad decidió que había tenido suficiente de leer lo que otros le decían que tenía que leer y comenzó una campaña contra estudiar una maestría “solo porque sí”. Pero su plan nunca fue dejar de aprender: comenzó a devorar libros sobre startups, emprendedurismo, empresarios, negocios y cualquier libro sobre tecnología, lo geek y lo nerd que pudiera encontrar.
¿El resultado? Entiende las finanzas y negocios como cualquier estudiante de maestría, ha desarrollado proyectos funcionales como Crupzi y Quoffee, comenzó y mantiene un blog (por si solo esto me motivó mucho), ha hecho contactos con emprendeduristas de todas partes del mundo e inclusive publicó un libro en internet hace poco.
Y esta persona me dijo, “tú tienes buenas ideas, buenas historias… Deberías escribir”. Pensarían que salí corriendo ese día a escribir… Pero no lo hice. Fui holgazán y me faltó iniciativa para dar este paso. Pasaron casi dos años y no fue hasta que me insistió una tercera vez que finalmente me decidí a hacerlo.
Mi problema fue muy sencillo y lo discutí con @oscaroarevalo en las 3 ocasiones que hablamos del tema: DISCIPLINA. Disciplina es lo que nos hace falta a todos para lograr lo que no hemos logrado. Es un tipo de perseverancia superior porque tiene un objetivo. Es la disciplina la que lo ha llevado a aprender y desarrollarse sin ayuda de profesores y maestrías.
Mi plan inicial era escribir por una semana seguida y luego ver cómo funcionaban las cosas después de ese punto. Esta entrada marca una semana escribiendo y ¡no ha sido tan difícil como esperaba! Inclusive estoy considerando retarme a escribir durante todos los días de la época de cuaresma.
Todavía estoy descubriendo qué hacer con mi vida pero tengo la fe de que escribir me va a ayudar a enfocar dicha búsqueda y mejorar en diversas áreas de manera personal. Se me ocurren algunos beneficios puntuales que puede traer esta tarea:
- Escribir de manera clara y concisa es un ejercicio y una herramienta que sirve a cualquier persona. Para tener mejor síntesis y claridad al transmitir ideas hay que practicar la escritura.
- En mi búsqueda de temas sobre qué escribir quizás encuentre que, justo como escribir, hay otras cosas que me gustan que no había intentado hacer.
- Escribir es una manera de compartir opiniones, experiencias y conocimiento que he adquirido… Siempre he sido muy reservado y quizás es una práctica que me ayude a no serlo tanto.
- Es terapéutico. Simplemente lo es.
Además existe un potencial beneficio: hay mujeres que encuentran sensuales a los hombres intelectuales y qué es más intelectual que un hombre que escribe.
Bueno, bien podría suceder que me gane puntos con las chicas… Cosas más extrañas han sucedido.