Me rehúso a aceptar la retórica de “Las cosas son así”
Curitiba, Brasil
La primera vez que me sentí responsable por una acción de opresión colectiva fue cuando estaba en tercer grado. En aquel entonces, vivía en Curitiba, mi padre había conseguido un mejor trabajo y nos terminamos mudando. No recuerdo todos los detalles de lo sucedido aquel día en el colegio, pero recuerdo que hubo un conflicto entre varios compañeros y algunas de las niñas en nuestra clase. Habíamos hecho comentarios ofensivos e indecorosos en contra de algunas compañeras. La profesora decidió tomar acción y pidió a todas las niñas que se retiraran de clase. Recuerdo que nos dijo:
“Un hombre es maduro cuando aprende a controlarse, cosa que muchos varones adultos no logran. La madurez se manifiesta cuando uno se hace responsable de sus acciones, y reconoce su poder para actuar de una manera diferente. Ese es un verdadero hombre”.
Su confrontación fue breve, pero todavía tengo clara en mi memoria la reacción espontánea de mi profesora. Nunca la habíamos visto actuar de aquella forma. Esa fue la primera vez que vi a mi género como parte de una jerarquía social, como un grupo que se aprovechaba, que explotaba, y que maltrataba. Al separarnos de las niñas, ella quería dejar bien claro que sus palabras se dirigían a los varones como un grupo colectivo, y lo logró. Para esa edad mis padres ya me habían dado la popular charla de “educación sexual”, también ya había sido influenciado por una cultura sexista, así que tenía bien claro que la profesora se refería a algo más que solo aquel pequeño conflicto. Pero hasta ese punto nunca me había sentido responsable como alguien que pertenecía, se beneficiaba y perpetraba el sistema machista.
Al crecer esa frase siempre me perseguía, porque de alguna forma estaba en completa contradicción con todo lo que la sociedad me decía. Tácitamente los medios y las acciones de los adultos en mi medio familiar, religioso y académico me transmitían la idea de que el hombre nunca era capaz de controlar sus apetitos sexuales, era un hecho natural, así éramos todos. El hombre era así. Pero a partir de ese momento mi profesora había agregado una condición respecto al comportamiento del hombre: de pronto habían nociones sobre “el verdadero hombre” — un hombre consciente, racional y ético. Para el pibe que yo era en aquel entonces todo aquello era una paradoja.
Hoy al reflexionar en aquel evento puedo interpretar el comportamiento de mi profesora teniendo en cuenta hechos que en aquel momento se me pasaron por alto. La actitud de mi profesora me había impresionado porque demostraba que los comentarios también le habían afectado a ella, ella estaba confrontándonos no solo como una figura de autoridad pero también como un individuo perteneciente al género que nosotros oprimíamos. Ella no era invisible, ni parcial en el debate, ella estaba del otro lado de la mesa representando la voz femenina. Hoy también soy consciente que ella representaba a un subgrupo dentro de esa compleja jerarquía social, la de ser una mujer de ascendencia africana en el sur del Brasil, en una ciudad con una población negra de apenas 2.9%.
Sus palabras me habían impactado porque ellas exponían mi responsabilidad para cambiar ciertas estructuras, y también porque ella misma creía que, desde la posición en la cual estaba, podía contribuir para cambiar esas estructuras. Doce años después la aplaudo por aquellas lecciones que nos dio a treinta hombres en potencia. El mundo no tenía que ser así, el hombre no tenía por qué actuar así, las minorías tenían una voz, la mujer negra no era invisible y no tenía por qué serlo.
Ciudad Del Este y Asunción, Paraguay
Durante todos los años que viví en Paraguay siempre me deparaba con la oposición sistemática que me decía “Las cosas son así” — declaraciones que aludían a la realidad como imposible de cambiar, como si todos los problemas que enfrentamos como sociedad fueran un hecho natural y no el resultado de estructuras sociales y políticas.
“El primero [los hechos de Dios o desastres naturales] no están en nuestro poder el alterarlos, pero el segundo [los hechos del hombre, las guerras] yo pensaría que lo están. Al poner a los ‘hechos de Dios’ a la par de los hechos del hombre, nos deshacemos de las responsabilidades personales”
Mitsuye Yamada- La Invisibilidad es una Catástrofe Antinatural
Dice el paradigma paraguayo que así como la gravedad que nos limita y no nos permite volar, que así como el sol que aparece todas las mañanas, el Paraguay está restringido a ciertas leyes que lo condicionan a ser un país corrupto y con déficits en varias áreas. Existen aquellos que abiertamente se vanaglorian de la realidad corrompida y que obviamente no quieren que las cosas cambien (dentro del mismo tambien se encuentran aquellos que por ignorancia no pueden imaginar una realidad diferente), y también están aquellos, que por más que tengan deseos de que las cosas sean diferentes, no creen que la realidad se pueda cambiar. Al final ambos grupos sostienen al sistema, uno por deliberada complicidad y el otro por omisión.
Cada vez que tenían la oportunidad, mis cercanos cuestionaban mi compromiso como voluntario de una ONG como fútil,
“La pobreza siempre va a existir”
“El pobre es pobre porque quiere”
Cuando mis argumentos demostraban que el trasfondo era más complejo y exponían la realidad injusta, ellos asentían,
“La realidad es injusta, a algunos les va bien a otros no, es así”
“Es la vida que le toca vivir”
Si en algún momento mostraba cierto interés o aspiraciones a más adelante tener un cargo político o en el sector público donde pudiera generar cambios, me decían
“No hay que meterse en política, si te metes en política te vas a corromper”
“No vas a poder lograr nada, nunca se te va a aprobar ningún proyecto legítimo”
Cada vez que llovía en Asunción mis cercanos se referían como si viniera una catástrofe natural (aparte de los gritos de mi abuela que me pedía que metiera las ropas que estaban extendidas afuera)
“Va a haber raudal”
“Se va a inundar Boggiani, no vayas a pasar por ahí”
“Se va a ir hina la luz”
(Teniendo en cuenta que estos son los problemas que tenemos nosotros los de clase media en Asunción. La realidad es crítica y mucho más compleja para varias familias en los asentamientos, especialmente en los bañados).
A veces los comentarios de mis cercanos mencionaban a la municipalidad y a la ANDE y cuestionaban su ineficacia en asegurar el buen mantenimiento de la infraestructura capitalina. Pero la pasividad e indiferencia que teníamos con todo esto (ya que nunca había mayor repercusión y solamente comentarios hechos entre nosotros) terminaba demostrando que esperábamos “nomas luego” que las cosas fueran así.
La lluvia era finalmente la mayor culpable o responsable de la situación — mi abuela le pedía a Dios que la lluvia cesara.Ahora mismo es este mismo paradigma el que alega que la crisis humanitaria que viven nuestros hermanos en los bañados es ocasionado “por la crecida del rio”.




“No solamente los más jóvenes, pero aquellos que se sienten sin poder sobre sus propias vidas saben muy bien lo que se siente al no hacer la diferencia en nadie o nada. El pobre lo sabe tan bien, y nosotras las mujeres lo sabemos desde que somos pequeñas niñas. Ahora me doy cuenta que lo más espeluznante de todo este proceso de condicionamiento, es que fuimos entrenados para no esperar respuestas que importaran o hicieran alguna diferencia. Podrían escucharnos y respondernos con palabras y gestos paliativos, pero nuestra mente ya nos había dicho una y otra vez que habíamos nacido en un mundo ya hecho y construido en el cual teníamos que encajar, y en el cual muchos lo hacíamos muy bien.
Esta mentalidad es el resultado de no creer que las fuerzas políticas y sociales que afectan nuestras vidas estaban determinadas por otra persona, o un grupo de personas, probablemente sentados detrás de un escritorio o una mesa de conferencias”
Mitsuye Yamada- La Invisibilidad es una Catástrofe Antinatural


Esta semana volví a ver la misma oposición ante la movilización juvenil en varias áreas del país con respecto a las propagandas electorales. En una de las noticias que leí tuve acceso a un video en la cual claramente se manifiesta el conflicto y el popular paradigma paraguayo de “Las cosas son así.”
En el material se puede ver una discusión entre los ciudadanos que emprendieron la iniciativa de limpiar la ciudad de Hernandarias y empleados de la tabacalera TABESA, quienes supuestamente son los legítimos encargados del retiro de las propagandas electorales pero que se rehúsan a retirar las mismas antes las internas (lo cual es un delito, ya que deben ser retiradas 48 horas antes de las elecciones). En el video también se puede escuchar que cuando el Abogado Paraguayo Cubas defiende la iniciativa ciudadana, uno los opositores del retiro de las propagandas responde:
“ Y qué? Si siempre se hizo”.
Lo más triste de todo es ver a las mismas victimas del sistema convertirse en cómplices activos del mismo. Cómplices de su jefe, actualmente presidente de nuestra nación, que es dueño de las tabacaleras TABESA. Cómplices de alguien que realmente no les representa, sino que les domina.
“[…] los libres crean y toman las opciones, ellos no elijen las opciones proferidas por ‘aquellos de allá’”
Mitsuye Yamada- La Invisibilidad es una Catástrofe Antinatural
Pero más allá de la lamentable acción de este grupo, es de suma importancia dirigir nuestra atención a aquellos grupos que si se comprometen en cambiar la realidad.
Escribo para reconocer públicamente a la movilización ciudadana en Hernandarias y Ciudad del Este como un movimiento visible que nos trae esperanza de que cambios son posibles.
Escribo porque en una nación donde tan pocos nos representan, es importante reconocer a aquellos que si lo hacen.
Pero también escribo porque es importante convocar a aquellos que pertenecen al grupo de los invisibles — al grupo frustrado que dejo de creer que las cosas se pueden cambiar — a que asuman su responsabilidad como ciudadanos. Les pido que miremos el ejemplo de aquellos que están “armando lio” por una causa tan noble como la de mantener nuestras calles limpias y fomentar propagandas electorales fundamentadas y relevantes. Les pido que nos unamos, que exijamos, que cuestionemos, que tomemos consciencia de que no podemos seguir siendo cómplices de este sistema.
“Talvez este tipo de aceptación es una manera de lidiar con el mundo real. Uno se levanta en contra del viento por un tiempo, pero eventualmente sucumbe ya que no hay razón para ser tenaz contra viento y marea. Uno piensa que de todas formas el viento no va a responder a todas las suplicas, uno debería tener suficiente criterio como para saberlo. Es muy rígido para mí; a mí me gustaría pensar que mi nueva consciencia me hará más visible que nunca, y que me permitirá hacer algunos cambios en ‘los desastres hechos por el hombre’ en el que vivo en el tiempo presente.”
Mitsuye Yamada- La Invisibilidad es una Catástrofe Antinatural
Escribo porque las palabras me hacen visible, porque las palabras viajan, porque las palabras exponen así como las palabras de mi profesora lo hicieron mas de 12 años atrás.
“Parte de ser visible es rechazar separar a los actores de sus acciones, y demandar que se hagan responsables por ellos”.
Mitsuye Yamada- La Invisibilidad es una Catástrofe Antinatural
Escribo porque creo que lideres como Freddy Chamorro, precandidato a intendente de Hernandarias, y Horacio Cartes, por ser propietario de la empresa TABESA — relacionada directamente a este incidente, deberían actuar de manera coherente y, dada la posición que tienen, hacerse responsables por lo sucedido el 23 de Julio en Hernandarias.
No seamos complices de una ceguera voluntaria.
Escribo porque al mismo tiempo se inicia un momento crítico en nuestro país a través de las internas con miras a las Elecciones Municipales — un proceso que desde que tengo memoria ha mostrado actividades fraudulentas. No seamos invisibles, expongamos a los responsables.
Escribo porque es importante reconocer públicamente que el Paraguay clientelista y lleno de impunidad es el resultado de un gobierno autoritario que nos hizo invisibles por 35 años.
Escribo porque es importante promover una nueva retórica de “las cosas no tienen que ser así”.