5 reflexiones antes de comprar el primer auto

¿Se puede manejar sin chocar las finanzas?

El tránsito de la adolescencia a la vida adulta tiene un ritual internacional: aprender a manejar 🚘. Es un salto importante hacia la independencia. Y si bien es cierto que muchos llegan a grandes sin hacerlo, para una gran mayoría define una forma de trasladarnos por la ciudad y hasta de vivir.

Hay quienes no conciben no tener auto propio y quienes directamente no pueden no tenerlo. Si en la semana trabajamos en zonas de mucho tráfico con acceso a transporte público y muchas probabilidades de afters 🍻, no parece ser una gran idea tener auto🚦. Pero si ya nos retiramos de las pistas y tenemos hijos 👶🏻, la movilidad propia es muy útil, casi excluyente.

Más allá de los deseos o las necesidades, lo cierto es que la masificación de servicios como Uber o Lyft guardan la clave para entender si tiene o no sentido ser dueños de un auto y, sobre todo, mantenerlo.

Es que cuando compramos un auto empujados por las ganas de profundizar esa independencia muchas veces nos compramos un lote de problemas económicos 💸. Tener un auto es relativamente fácil. Mantenerlo… no tanto.

#1 ¿Invertir en un auto? 💰

Pocas afirmaciones más incorrectas que la de quien dice que “invierte en un auto”. Si bien un auto es un bien durable y su valor no se extingue inmediatamente después de comprarlo, lo cierto es que a medida que lo usamos y que pasan los años, vale cada vez menos ↘️.

Un auto no sólo no conserva el valor que pagamos por él, tampoco genera ningún tipo de rentabilidad como una inversión real.

Sólo pueden decir que invierten en un auto quienes trabajan con ese auto para generar Ingresos. Para el resto de los mortales, comprar un auto es hundir una cantidad de dinero en un activo que pierde valor a lo largo del tiempo sin darnos ningún tipo de ganancia 😟. Salvo la comodidad de contar con un vehículo cuando lo necesitamos 😎.

#2 Joya nunca taxi 🚕

Si ya revisamos nuestras ideas sobre el sentido de tener un auto y nos decidimos por ser dueños de uno, la disyuntiva es qué tipo de auto queremos (y podemos) comprar.

La principal ventaja de un auto 0 kilómetro respecto a un usado es que tiene garantía y en general no tiene problemas de funcionamiento. La desventaja más crítica: al usarlo unas pocas cuadras, ya pierde entre un 10% y un 15% del valor que pagamos.

Un auto usado, en cambio, es una caja de sorpresas. Aún si se lo compramos a un conocido, el grado de deterioro no lo conocemos realmente. Pero la pérdida de valor es mucho menos brusca año a año.

#3 El falso plan de ahorro 💸

Si tenemos capacidad de ahorro y estamos pensando en la posibilidad de un plan de ahorro para obtener un O kilómetro, tenemos que analizar algunas cuestiones.

El plan de ahorro por lo pronto se lleva una parte de lo que ahorramos en “gastos administrativos” y “costo financiero”. Y esto sucede aunque no hayamos obtenido el auto. Con lo cual, podríamos ahorrar e invertir por nuestros propios medios hasta alcanzar el valor de un 0 kilómetro y nos saldría bastante menos.

Meternos en un plan implica asumir un compromiso de casi 7 años para pagar un auto que quizás podremos tener al tercer o cuarto año de empezar a pagar, con suerte.

Pero si por algún motivo no podemos seguir pagando, el dinero queda “trabado” hasta que pase el tiempo completo del plan o logremos encontrar alguien que quiera comprarnos el plan.

#4 Deuda sobre ruedas 🏎

Comprar un auto a través de un plan justamente nos deja con una deuda bajo el formato de crédito prendario: si dejamos de pagar, nos embargan el auto, lo venden y cancelan el crédito (y si sobra algo, nos dan la diferencia). Este tipo de créditos podríamos gestionarlos nosotros mismos en la concesionaria o en el banco, por un 0 kilómetro o un usado.

Eso hace que no tenga sentido poner dinero mes a mes en un plan si podemos aprovechar el 100% de nuestra capacidad de ahorrar e invertir durante 2, 3 o 4 años en vez de perder una parte en “gastos administrativos”.

Cuando llegamos a ahorrar un porcentaje representativo del valor del auto que queremos, vamos a una concesionaria y podremos gestionar un préstamo prendario por el monto que nos falte y pagarlo en cuotas.

Es importante entender que los créditos prendarios 🏦 están especialmente diseñados para comprar autos o motos. Si el banco nos ofrece un crédito personal, no tiene mucho sentido usarlo para comprar un auto, porque el crédito prendario tiende a ser más barato (tiene una tasa de interés más baja) al tener al auto como garantía. ¡Así que nada de usar préstamos personales para esto!

#5 El costo de oportunidad de tener un auto 🏁

Cuando compramos el auto hay que pagar impuestos y trámites 📑, equiparlo con matafuegos y kit de emergencia 🚨 y, seguramente una vez al año, algún service 🔧 o un cambio de neumáticos o de batería 🔋. Todo esto, sin considerar la necesidad de un Fondo de Reserva para arreglar lo que no nos cubra el seguro. O para multas 👮🏻, a menos que seamos muy respetuosos de las reglas de tránsito y, sobre todo, de estacionamiento.

Tenemos que hacer la cuenta de cómo nos va a modificar a nuestra economía tener nuevos Gastos Frecuentes como patente, seguro, combustible ⛽️, estacionamiento (a menos que “duerma en la calle”), lavado, propinas a “trapitos” y peajes, muy probablemente.

Para hacer el ejercicio de planificar Gastos Frecuentes y Extraordinarios, podés ayudarte descargándote esta planilla de planificación.

La pregunta es, ¿Tiene sentido tener la cantidad de dinero que proyectamos puesta en un auto considerando cuánto, cómo y para qué lo vamos a usar?

Ahora que tenemos algunas ideas un poco más ordenadas, sólo queda insistir con que seamos responsables manejando nuestro auto… ¡y nuestras finanzas también!