Esto es todo lo que tenés que saber para que irte a vivir solo sea financieramente posible

La clave para pagar el precio de la libertad es planificar.

Pocas cosas más satisfactorias que desplegar las alas y abandonar el nido familiar 🕊, aunque se mantengan algunos beneficios como el delivery de milanesas de mamá para el freezer o la bolsa de ropa limpia y planchada. Seamos buenos con nosotros mismos: irse a vivir sólo (o de a dos, si la salida de casa es directamente para convivir con nuestra pareja) no implica cortar todos los beneficios que teníamos en la casa de nuestros padres. Pero sí exige un compromiso con el camino que se abre, que no es nada fácil de desandar si erramos los cálculos financieros 🙈.

¿Podemos alquilar o podemos comprar?

Hay una especie de verdad establecida respecto a los millennials y su necesidad de ir livianos por la vida sin nada que los ate. En ese sentido, ser dueños de una casa (o firmar un contrato de alquiler por 2 años 📑) se parece bastante más a una prisión que a un pasaporte a la libertad. Sobre todo por lo que cuesta acceder a una vivienda 🏡. Muchos parece que prefieren estirar la estadía en el hogar familiar.

Para quienes no quieren vivir con los padres después de los veintipico y comprar no es una opción, alquilar parecería ser lo más razonable.

Es más, hay una tradición cultural que se remonta a series como “Friends” y se mantiene hasta hoy en los consumos culturales, donde alquilar con amigos o con roommates 👯 es una solución a la necesidad de tener donde vivir pero repartiendo el costo y pasándola bien 🤙. Pero también es cierto que en países como el nuestro “el ladrillo” 🏗 o “el sueño de la casa propia” 🏠 tienen un peso simbólico muy fuerte. Sobre todo si pensamos formar una familia 👪. De una u otra manera, una vez que decidimos irnos a vivir solos, para poder elegir si nos conviene alquilar o comprar, lo primero que deberíamos definir es SI podemos alquilar o comprar.

¿Qué hay que considerar para alquilar?

Para alquilar, a menos que conozcamos de primera mano al dueño o que busquemos a través de sitios web de dueño directo 🔑, seguramente intervenga una inmobiliaria que le asegure al propietario que vamos a ser buenos inquilinos y le ponga un precio al alquiler, en relación al mercado.

Lo primero que necesitamos entonces es hacer un presupuesto de cuánto serían nuestros gastos viviendo solos para saber cuánto podemos pagar de alquiler.

Nada mejor para eso que combinar lo que aprendimos en el primer artículo de esta serie para conocer cuánto gastamos viviendo como vivimos hasta ahora; y los principios de planificación del segundo artículo, para visualizar cuánto podemos agregar a nuestro presupuesto en el rubro vivienda (más todos los gastos de supermercado, limpieza, servicios, etc.) sin quedar ahorcados. O al menos asumiendo que quizás necesitemos ecualizar las perillas de nuestros gastos, que necesitemos sumar un roommie o nos tengan que ayudar el primer tiempo.

De ese análisis va a surgir cuánto podríamos pagar por mes de alquiler y con ese dato concreto salir a buscar dónde podríamos mudarnos.

Cuando alquilamos, también tenemos que agregar a nuestros Gastos Frecuentes las expensas, que son los gastos proporcionales del mantenimiento del edificio o complejo donde está el depto que nos gusta: cuantas más prestaciones (ascensores, seguridad 👮🏻, gimnasio 🏋🏻, pileta 🏊🏻), más caro. Y además nos exigirán una serie de desembolsos que serán Gastos Extraordinarios: comisión de la inmobiliaria (muchas veces es uno o dos meses de alquiler) y un depósito en garantía (puede ser de uno o dos meses que, si no generamos daños en la propiedad, recuperamos el Gasto).

Tampoco podemos relajarnos mucho cuando un precio nos cierra en el corto plazo: los alquileres suelen tener ajustes de valores cada 6 meses (al igual que las expensas), con lo cual tenemos que proyectar nuestras posibilidades actuales y futuras de cumplir ese contrato 📝.

¿Puedo ser dueño? 😍

Muchos tienen la suerte de recibir una ayuda de los padres o familiares para acceder a la casa propia, e incluso a veces una herencia 🤑. Pero para quienes no tienen esa posibilidad o cuentan con un capital interesante pero que está muy lejos de cubrir el valor total de un inmueble, siempre está la opción de solicitar un crédito hipotecario 🏦. Es un préstamo que se otorga a deudores con buena calificación 👌🏼 para que lo devuelvan en cuotas durante 5, 10 y hasta 30 años, poniendo en garantía la propiedad en caso de que dejemos de pagar. Por eso es bueno construir desde temprano una buena conducta crediticia y no acumular deudas impagables 😇.

Históricamente eran créditos con cuotas muy altas y una relación entre la cuota y los ingresos del que lo solicitaba muy difícil de alcanzar. Pero desde hace un año y medio el Banco Central promueve los préstamos hipotecarios UVA que ajustan por inflación, facilitando el acceso al financiamiento con cuotas similares a las de un alquiler y a plazos más largos.

Si a través de aportes o préstamos familiares o ahorros logramos conseguir una suma equivalente al 25% o más del valor de la propiedad que queremos comprar, el resto lo puede prestar el banco.

Desde ya, quedamos cautivos de una deuda por unos cuantos años 🗓 (o décadas), pero mientras tanto vamos comprando porciones de nuestra propia casa en lugar de que el dinero del pago mensual de un alquiler no se capitalice en ningún lado. Así que si los números nos dan para un cierto monto para comprar con un préstamo, quizás valga la pena evaluar ser dueño en vez de inquilino.

Tenemos que tener en cuenta a la hora de planificar este escenario, que comprar una vivienda tiene muchos más Gastos Extraordinarios que alquilar. Sobre todo trámites e impuestos.

Hay que hacer muy bien las cuentas y no subestimar ningún rubro…

Nuestro lugar en el mundo arranca vacío: hay que amoblar el hogar 🛋

Ya sea que hayamos conseguido armar nuestro hogar de a uno o de a dos, el torrente de Gastos Extraordinarios que se desata al momento de equipar una casa es interminable. Podemos conseguir cosas usadas a buen precio, promociones de bancos para financiar en varias cuotas o con descuentos y hasta regalos de familiares o amigos generosos. Así y todo, nunca alcanza.

Tenemos que pensar en todo: desde muebles y electrodomésticos 📺 hasta cubiertos 🍽 y toallas, pasando por sábanas, ollas y sartenes 🍳, perchas y adornos 🗿. Todo suma.

Así que lo mejor es hacer una lista 👨🏻‍💻, presupuestar opciones, priorizar y armar un plan para no extralimitarnos. Los primeros meses viviendo solos son los más lindos, pero también los más duros a nivel financiero.

Para no tener que dar marcha atrás, la clave es planificar 🗺

Si hacemos el ejercicio de planificar combinando alquiler o cuota de un crédito, más todos los Gastos Frecuentes que integraríamos a nuestra vida independiente junto con las eventuales cuotas de financiamiento del equipamiento, más los Gastos Extraordinarios de trámites, garantías y depósitos; recién en ese caso vamos a poder determinar si el plan es viable 👍🏻. Quizás tardemos mucho más de lo que esperamos en terminar de amoblar y dejar todo como lo imaginamos o como vemos en las fotos de las revistas de decoración. Quizás convenga esperar hasta juntar todo el dinero 💰 o evaluar pedir un préstamo para equiparse y ajustarse en otros rubros como viajar ✈️ o tener auto 🚙. Pero si los números dan, podemos dar ese paso con firmeza. Porque no planificar y dar un piletazo puede salir mal.

Muchas veces hacer la cuenta de los años que llevamos trabajando o el mareo de un aumento de sueldo nos tientan a embarcarnos y señar ese departamento que soñamos y decir “después vemos”. Pero es un salto para el que no suele haber vuelta atrás.

Quienes hayan tenido que “volver a la casa de los viejos” pueden dar testimonio de lo frustrante que es desandar el recorrido hacia la libertad ⛓que da hacer lo que nos dé la gana dentro de nuestra propia casa.

Por eso es importante medir bien las posibilidades actuales de nuestra independencia pero, sobre todo, la capacidad de sostenerla en el tiempo.