Principales retos del próximo director de la Facultad de Medicina

Ha iniciado el periodo de auscultación, etapa en la que se hace un llamado a la comunidad a expresarse a favor de los posibles miembros de la terna de la cual saldrá el próximo director de la Facultad de Medicina.

En el siguiente texto haré un esfuerzo por manifestar, lo que a mi parecer, son puntos pendientes, las necesidades y los retos a los que se enfrentará el siguiente director, dicho de otra manera…¿Qué necesita tener presente quien aspire a ocupar el cargo, cuáles son las urgencias y las demandas de la comunidad estudiantil?

Sin duda la facultad ha cambiado, su comunidad ha crecido y así sus demandas y expectativas. Actualmente la comunidad de la Facultad de Medicina está integrada por las licenciaturas de Médico Cirujano, Fisioterapia y Ciencia Forense. Los tiempos en los que el director solamente (y vaya que no es tarea fácil) se enfocaba en formar médicos, han llegado a su fin. Uno de los retos más importantes para el siguiente director será conjuntar esfuerzos para integrar de una manera más efectiva a estas tres comunidades, atender sus necesidades, resolver sus inquietudes y por qué no, fomentar su sentido de pertenencia.

En el ámbito de la carrera de médico cirujano se presenta una gran oportunidad de analizar y evaluar el trabajo realizado, pues se encuentra próxima a salir la primera generación del “Plan 2010”. Considero que hay tres rubros en los que, quien aspire a ser director, debe tener un enfoque claro en su plan de trabajo.

En el aspecto académico, es una prioridad la elaboración de los contenidos nucleares del “Plan 2010”, esto quiere decir, realmente pulir los temarios, darle a los estudiantes una guía real de lo que deben saber. Esto basado en la aplicación de los conocimientos que utilizaremos en nuestra práctica profesional. Los contenidos nucleares se deben de ajustar tanto en la etapa básica como en la clínica. Hoy nos enfrentamos a temarios ambiciosos que muchas veces no se cumplen por falta de tiempo.

La evaluación es un tema coyuntural en la carrera,sobretodo para los estudiantes, pues es nuestro promedio lo que nos da un orden de atención a la hora de elegir grupo, sede o plazas en el internado y servicio social. Tras la reforma a los lineamientos de evaluación de la etapa básica, nos encontramos en medio de un proceso que ha quedado incompleto. Se debe continuar con la reforma en la etapa clínica, buscar una manera de conjuntar la evaluación sumativa con la formativa. Es un sentir general de la comunidad estudiantil que después de estar “cobijados” por los departamentales en la etapa básica, en la etapa clínica se encuentran desamparados por la facultad ya que es el juicio del profesor lo que determina el cien por ciento de la calificación, apelando a que esto es algo subjetivo en muchas ocasiones.

A favor o encontra de la reforma, queda mucho trabajo por hacer, hay quienes piensan que la solución está simplemente en regresar a los lineamientos anteriores. Personalmente creo que esto sería un grave error.

Por último, la situación del servicio social. En tiempos recientes, hemos sido testigos de actos terribles que han afectado a pasantes de universidades de todo el país, incluidos compañeros de la UNAM. Deseo alejarme claramente del tinte fatalista,- la cosa, no está tan mal- dirían algunos y es oportuno reconocer los esfuerzos de las autoridades por contribuir a la seguridad de nuestros pasantes. Sin embargo, no concibo un plan de trabajo íntegro que no contemple acciones para mejorar en este rubro. En un contexto nacional en el que mandan la impunidad y la inseguridad, la facultad debe ser nuestro principal aliado ante eventuales amenazas y adversidades. La implementación de protocolos y un comité que evalúe los casos de riesgo contribuiría a que así sea.

Por supuesto que hay más rubros que contemplar. Cierro reiterando el carácter personal de lo escrito e invitando a los lectores a reflexionar sobre los retos a los que no sólo se enfrentará el director, sino toda la comunidad estudiantil.

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