La M-60 escupe mucho plomo

Los soldados apodaron ‘la cerda’ a esta ametralladora alimentada por cinta


por PAUL HUARD

Quizás no exista ningún otro arma de fuego como la ametralladora de propósito general M-60 que se asocie tan íntimamente con la Guerra de Vietnam, o sus derivados televisivos de la cultura del pop.

Las caracterizaciones de la M-60 en manos de soldados estadounidenses van desde la dignidad sublime representada en la estatua de los “Tres Soldados” [Three Soldiers] en Washington D.C., hasta la destrucción desmesurada en el ficticio pueblo de Hope, Washington, por el personaje John Rambo que interpreta Sylvester Stallone en la película Acorralado [First Blood].

Además la M-60 constituye un arma que desde 1957 ha servido a los soldados estadounidenses en muchas batallas. Lejos de ser perfecta, el primer modelo de la M-60 tenía tantos fallos de diseño que los soldados utilizaban cualquier cosa, desde perchas de ropa hasta latas vacías de las raciones de campaña, para hacer reparaciones chapuceras.

Pero incluso con sus fallos, un soldado armado con una M-60 puede escupir mucho plomo, y esto es así tanto si se trata de las junglas del sudeste asiático como si se trata de las agrestes tierras de Afganistán.

“La M-60 se llevaba bien, gracias a su buena ergonomía y a que las anillas de la correa portafusil van en el lugar adecuado”, le comentaba a La Guerra es Aburrida [War Is Boring] Tim Jackson, un antiguo tirador de ametralladora M-60 en la 101ª División Aerotransportada [101st Airborne Division] y en la 2ª División de Infantería [2nd Infantry Division].

“Si se llevaba así, se podía tirar sobre la marcha desde la cadera si fuera necesario. Sobre el trípode era muy fácil disparar bien y con precisión. Sobre el bípode era muy controlable, incluso en ráfagas largas”.

Sobre estas líneas, un suboficial de los Guardacostas estadounidenses dispara la M-60 el 22 de marzo de 2005. Foto de los Guardacostas estadounidenses. En la cabecera, un soldado de la 101ª División Aerotransportada con una M-60 en 1972. Foto del Ejército de Tierra estadounidense.

La M-60 es una ametralladora de propósito general accionada por gases, alimentada por cintas de eslabones sueltos que se van deshaciendo al disparar, y refrigerada por aire. Dispara proyectiles calibre 7’62 mm. con una cadencia cíclica de unos 550 disparos por minuto, cadencia de fuego que requiere que la escuadra de ametralladoras cambie el cañón de la M-60 cada minuto.

La M-60 tiene un bípode plegable… y es pesada. La ametralladora pesa unos diez kilos y medio, y las cintas de munición tampoco son precisamente ligeras. No en vano la M-60 se ganó un apodo bastante feo: la cerda.

Sin embargo, la M-60 fue, y es, habitual en las Fuerzas Armadas estadounidenses, funcionando como arma de apoyo del pelotón, como ametralladora montada sobre vehículo y como ametralladora “articulada” [“flex gun”] montada en las puertas de helicópteros tales como el UH-1 Huey y el CH-47 Chinook.

EE.UU. inició el desarrollo de la M-60 después de la 2ª Guerra Mundial. Por aquel entonces, muchas otras ametralladoras del arsenal estadounidense disparaban proyectiles calibre .30 y las Fuerzas Armadas estaban en proceso de adoptar el calibre 7’62 mm. OTAN. Un nuevo calibre constituía una oportunidad para desarrollar un nuevo arma.

Como inspiración, los diseñadores miraron hacia un antiguo enemigo. Los generales estadounidenses a regañadientes sentían una gran admiración hacia la alemana MG-42, una ametralladora tan potente que las tropas de la Wehrmacht la apodaron “la sierra corta huesos de Hitler” [Hitler’s bonesaw].

La MG-42 alimentada por cinta tenía una cadencia de fuego deslumbrante, una cualidad que los diseñadores de armas estadounidenses consideraban deseable.

Antes de la 2ª Guerra Mundial, el entrenamiento de los militares estadounidenses prestaba más atención a la precisión frente que a la cadencia de fuego. Pero la experiencia en la guerra demostró que la mayoría de los combates tienen lugar a distancias relativamente cortas, a las que lanzar muchos proyectiles resulta más importante.

Cuando cientos de proyectiles vuelan hacia ti, tu reacción natural es mantener la cabeza agachada. Mientras mantienes la cabeza agachada, los malos se mueven hacia una posición desde la que acabar contigo. Esa misma filosofía también contribuyó al nacimiento del fusil de asalto.

El FG42 alemán, un fusil de asalto para paracaidistas, disponía de cualidades igualmente deseables, tales como un cierre accionado por gases, que el Pentágono analizó al detalle. Así que los expertos en armamento estadounidenses tomaron lo mejor que Alemania tenía que ofrecer y desarrollaron un prototipo de ametralladora.

En 1957, el Pentágono adoptó el arma y la bautizó como la “Ametralladora de los EE.UU., Calibre 7’62 mm., M-60” [United States Machine Gun, Caliber 7.62 mm, M-60]. Desde entonces siempre ha estado en sus arsenales.

Un marinero de la Armada estadounidense durante un ejercicio de tiro real a bordo del portaaviones USS Nimitz el 22 de marzo de 2008. Foto de la Armada estadounidense.

Algunos discutían que no fuera la mejor ametralladora en comparación con otros modelos extranjeros, tales como la FN MAG. Pero los EE.UU. podían fabricarla en casa, algo que hacía muy felices a los diputados con empresas de defensa en sus lugares de origen.

No obstante, la M-60 tenía sus problemas.

En primer lugar, ninguno de los que diseñó la M-60 se acordó de ponerle un asa al cañón. Eso hizo que cambiar el cañón supusiera un asunto angustioso durante los combates en Vietnam. Para retirar de la ametralladora el acero al rojo vivo en el que se convertía el cañón, el sirviente de la ametralladora tenía que ponerse unos guantes de asbesto que parecían unas manoplas para horno.

Las armas eran propensas a sufrir interrupciones. A veces las cintas de munición se atascaban en el arma. Entonces algún iluminado tuvo una brillante idea: simplemente acoplar una lata vacía de las raciones de campaña en el lado izquierdo del cajón de mecanismos de forma que la cinta deslizara suavemente sobre la superficie curva.

En los años 1980, las Fuerzas Armadas estadounidenses adoptaron la M-60E3, una versión mejorada que solucionaba muchos de sus defectos.

Jackson decía que la M-60 es su arma favorita. La considera fiable, potente y robusta incluso en circunstancias nada deseables, tales como una situación que vivió durante el curso de sargento.

“No nos dieron lubricante para armas y el poco que yo tenía no duró mucho, así que me hice con mantequilla en el comedor y lubriqué la M-60 con eso”, explicaba Jackson. “El arma se había quedado seca como una pasa e iba a trompicones, pero la mantequilla hizo que fuera como la seda”.

“Además olía bien”, añadió. “Pólvora y mantequilla caliente”.

Los EE.UU. empezaron a retirar gradualmente la M-60 en los años 1990, pero todavía se utiliza.

A los SEAL les gusta, la Armada y los Guardacostas suelen tener las armas a bordo de sus buques, y la unidades de la Reserva del Ejército de Tierra normalmente conservan M-60s en sus salas de armas.

La M-60 también ha proliferado en todo el mundo. Cuarenta y cinco países, muchos de ellos de la OTAN y aliados del este asiático, continúan utilizando la M-60 como su ametralladora de propósito general.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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