Consecuencias del atentado de Karrada. Foto de Wikipedia

Parece ser que el ISIS utilizó un nuevo tipo de IED en Karrada

La tremenda explosión mató de una forma poco habitual

por ANDRES PEREZ

El 3 de julio de 2016 el Estado Islámico llevó a cabo su ataque más mortífero hasta ahora en el que utilizó un artefacto explosivo improvisado en vehículo, un VBIED (vehicle-borne improvised explosive device), contra una multitud de personas que se encontraban en una calle muy transitada de Karrada, Irak.

El ataque acabó con la vida de 324 civiles inocentes, muchos de ellos niños. A los muertos se suman más de 200 civiles que resultaron heridos en el atentado.

El 28 de julio la BBC publicó un artículo que resumía algunos de los aspectos clave del atentado de Karrada, los cuales la diferencian de otros atentados con IED llevados a cabo por el ISIS hasta el momento. Parece ser que los terroristas utilizaron un nuevo tipo de IED.

Hay que tener en cuenta que no hubo un cráter visible en la base de la explosión. La explosión no provocó daños estructurales graves en los edificios más cercanos. Muchos testigos declaran haber sentido un calor muy fuerte tras la explosión. Y varios expertos estiman que la explosión inicial mató a entre 20 y 30 personas, mientras que los 300 muertos restantes fallecieron a consecuencia de los fuegos secundarios.

Estas características son únicas, dado que parecen indicar que el ISIS no utilizó exclusivamente explosivos convencionales en la carga principal del VBIED de Karrada.

El antes y el después de la explosión. Fotos de Wikipedia

Explosivos convencionales versus la bomba de Karrada

Los explosivos convencionales tienden a generar la mayor parte de sus efectos a partir de una explosión potente pero corta e intensa. Por lo tanto, cuando se utilizan explosivos convencionales en un gran VBIED, la explosión suele dejar un cráter delator y provoca daños estructurales de consideración en los edificios cercanos. Las imágenes del lugar de la explosión de los atentados con VBIED del edificio público Alfred P. Murrah en Estados Unidos y de las Torres Khobar en Arabia Saudita constituyen buenas referencias.

Sin embargo, según expertos en seguridad e imágenes de drones (aviones no tripulados), no parece que la explosión de Karrada haya creado ningún cráter o provocado daños estructurales significativos en los edificios cercanos.

Por otra parte, de forma inusual en estos casos, los supervivientes sintieron los efectos de la explosión inicial durante el tiempo suficiente como para recordarla como un calor intenso y abrasador. Estos hechos parecen indicar que se trató de una explosión de mayor duración y más ondulante de lo habitual. Además, menos del 10 por ciento de las víctimas parecen haber fallecido a causa de la explosión inicial, mientras que el 90 por ciento restante parece haber fallecido por fuegos secundarios de importancia.

En consecuencia, al analizar el tipo de arma utilizada por el ISIS en Karrada, las evidencias parecen apuntar a una potente explosión incendiaria de larga duración.

Las armas por explosión de aire-combustible, o FAE [fuel air explosion], fueron diseñadas para superar las limitaciones de los explosivos convencionales y se caracterizan por sus tremendos efectos incendiarios, así como por la ausencia de un gran cráter por la explosión. Por lo general se componen de un gel o lechada rica en combustible y de una “carga de dispersión” que, tras su detonación, dispersa el componente combustible en forma de nube de aerosol y acto seguido lo prende o lo detona.

La combustión continua de la capa exterior de moléculas de combustible a medida que entran en contacto con el aire genera un calor adicional que mantiene la temperatura en el interior de la bola de fuego y, por consiguiente, prolonga la detonación. En otras palabras, las armas FAE generan una gran bola de fuego relativamente de larga duración.

En un principio, a juzgar por tales características, parece factible la teoría de que se hayan utilizado armas FAE en el tipo de IED utilizado en Karrada. Pero por otra parte las armas FAE presentan una característica que no se ajusta demasiado bien a las circunstancias del atentado de Karrada, y es que sus efectos pueden resultar entre 12 y 16 veces más destructivos sobre los edificios cercanos que en el caso de los explosivos convencionales.

Por tanto, en condiciones normales un arma FAE habría ocasionado en Karrada muchos más daños estructurales sobre los edificios adyacentes de los que parece ser el caso.

Homenaje en recuerdo de las víctimas de la explosión. Foto de Flickr

Armas incendiarias

Las armas incendiarias están diseñadas para propagar fuegos de combustión lenta que generan un calor muy intenso. Si bien en las armas incendiarias se emplean sustancias tales como termita, polvo de magnesio y fósforo blanco, posiblemente la sustancia utilizada más habitualmente y más fácil de fabricar, incluso de forma casera, sea el napalm.

El napalm consiste en una mezcla de un agente gelificante y un combustible, normalmente gasolina, que se adhiere a la piel y provoca graves quemaduras en cuanto prende.

Es más, el napalm tiene la capacidad de propagarse por trincheras, búnkeres y otras fortificaciones, lo cual lo convierte en un arma muy eficaz contra personal enemigo atrincherado. Asimismo, el napalm resulta tremendamente fácil de fabricar y en Internet se pueden encontrar sin problema recetas para prepararlo en casa.

No obstante, hay que puntualizar que las sustancias inflamables como el napalm no son explosivas. Así que, en el contexto de las armas incendiarias tradicionales, sus propiedades inflamables se utilizan simplemente para mejorar los efectos de las bombas convencionales.

Esto significa que si el ISIS fabricó un IED de napalm para utilizarlo en Karrada como un arma incendiaria normal, posiblemente necesitaría una carga principal a base de explosivos convencionales que habría dejado un cráter delator en el suelo.

En consecuencia, las características de un arma incendiaria normal tampoco se ajustan exactamente a las circunstancias del atentado de Karrada.

Homenaje en recuerdo de las víctimas de la explosión. Foto de Flickr

Deflagración versus detonación

La respuesta al misterio que rodea al IED de Karrada puede encontrarse en la diferencia entre deflagración y detonación.

Cuando se prende una mezcla de aire y gas inflamable, puede pasarse rápidamente de un tipo de combustión en forma de deflagración, fuego con llamas, a un tipo de combustión en forma de detonación, la cual genera una explosión con la correspondiente onda de choque.

Las armas FAE se basan en esa transición de deflagración a detonación para generar las devastadoras ondas de choque que las caracterizan.

No obstante, no siempre se produce tal transición cuando quiera que se utilizan FAEs. Según un estudio realizado en 1993 por el Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas estadounidenses [Defense Intelligence Agency] sobre las armas FAE, “si el combustible deflagra pero no detona, sus víctimas sufrirán graves quemaduras y probablemente también inhalarán el combustible ardiendo”.

Teniendo en cuenta los hechos expuestos anteriormente, resulta bastante razonable la posibilidad de que el ISIS empleara un VBIED con un arma FAE a base de napalm, la cual deflagró pero no detonó. Esta teoría parece explicar cada una de las características particulares del atentado que se describían en el artículo de la BBC del 28 de julio.

Como ya se mencionó anteriormente, las armas FAE no suelen dejar un cráter en el suelo. Un arma FAE que sólo deflagre resulta incluso aún menos probable que deje un cráter en el suelo porque la única onda de choque que se genera en el foco de la explosión sería la producida por la pequeña carga “de dispersión”. Es más, la ausencia de detonación dentro de la nube de combustible podría explicar que no se produjeran daños estructurales de consideración en los edificios cercanos.

Para más inri, si en Karrada se utilizó un arma FAE que únicamente llegó a deflagrar su nube inflamable, se tuvo que producir una enorme bola de fuego que explicaría el calor extremo que se sintió tras la explosión. Este sería concretamente el caso si se utilizó napalm como mezcla incendiaria porque arde a más de 5.000 grados Fahrenheit, unos 2.760 grados Celsius.

Probablemente el ISIS haya utilizado napalm porque resulta barato, fácil de fabricar y muy letal.

Por otra parte, la intensa y duradera bola de fuego generada por la deflagración de una gran nube de napalm en forma de aerosol ocasionaría numerosas víctimas en la concurrida calle comercial de Karrada.

Y una vez que se disipara la bola de fuego, la gran cantidad de paredes de espuma de poliestireno, pancartas, telas y perfumes que se extendían por toda la calle mantendrían el fuego vivo, lo que provocaría más muertos. Esto vendría a explicar por qué aproximadamente el 90 por ciento de las víctimas de Karrada murieron a consecuencia del fuego.

El ISIS utiliza IEDs como su principal arma, y tiene una gran habilidad para fabricar una amplia y sofisticada variedad de estos artefactos. Aunque el ISIS se apoya en diseños sobradamente probados en la mayoría de sus operaciones, también suele experimentar con diseños nuevos para mejorar y ocultar estos artefactos.

En julio de 2015, por ejemplo, el grupo terrorista utilizó armas químicas de fabricación casera que consistían en proyectiles de mortero ​​que prepararon para rellenarlos con gas de cloro. Fuentes confidenciales sostienen que el ISIS ha preparado y utilizado otras variantes de armas químicas igualmente caseras.

En consecuencia, resulta muy probable que el ISIS disponga de la voluntad y capacidad para fabricar un VBIED con un arma FAE.

Traducido por Jorge Tierno Rey, autor de El Blog de Tiro Táctico.

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