Un quirófano para caballeros

Lejos de ser una práctica exclusiva para las féminas, la cirugía plástica ha tomado mayor relevancia en el gusto del público masculino. Lo que anteriormente se veía como un tema tabú ya resulta común entre los caballeros.

Pero, ¿qué motiva a un hombre para someterse a una cirugía plástica? Las exigencias varían, pero al igual que las mujeres, los hombres quieren lucir siempre mejor; es cuestión de estética y, en algunos casos, de salud.

Una de las primeras prácticas a las que los hombres accedieron a someterse fue la Ginecomastia, que no es más que la hipertrofia del tejido mamario en el hombre, la cual da un aspecto femenino al pecho, causando situaciones embarazosas y afectando seriamente su vida social. La misma se trata realizando una reducción de la glándula mamaria y/o liposucción del área.

Por igual, muchos hombres vienen a mi consulta para una blefaroplastia, que si muy bien trata la sobreabundancia de piel y/o grasa en los párpados y mejora el aspecto estético de los mismos, en repetidas ocasiones lo que los lleva a procurar un especialista es más el peso que causa en los ojos, y la dificultad que genera en actividades tan básicas como la lectura.

Dentro del resto de procedimientos quirúrgicos que más se realizan los hombres encontramos la otoplastía (para disminuir la proyección de las orejas), el levantamiento facial y el trasplante capilar. Aunque la tendencia actual apunta a que también se realicen liposucción (tanto para esos necios cúmulos de grasa en la espalda baja como para la marcación abdominal), rinoplastías y aumento de pantorrillas.

Pero si bien el quirófano ha sido más visitados por los caballeros, mucho más es el aumento en procedimientos mínimamente invasivos. El Washington Post publicó sobre las “herramientas estéticas” usadas por políticos (en su mayoría de sexo masculino), que por cuestiones de tiempo y beneficio acuden a los no-quirúrgicos para mejorar su apariencia en campañas y temporadas de alta presencia en los medios.

Muchos de estos referían no gustar del “aspecto de cansancio o inclusive hasta de mal humor que reflejan sus rostros, cuando no era en lo más mínimo lo que sentían”. Combinaciones con Botox, rellenos faciales, entre otros procedimientos, ayudan a aliviar esa expresión y reflejan un aspecto de tranquilidad y serenidad.

Particularmente pienso que no importa el género de quien se desee operar, sino que el fin y los resultados sean para lograr el bienestar de la persona. Además, como siempre he sugerido, que este resultado sea tan natural que parezca imperceptible.