Integración bilateral entre Argentina y Chile

Simplificar y agilizar el comercio bilateral de bienes, crear nuevas oportunidades para servicios y comercio electrónico, implementar un nuevo marco jurídico para el desarrollo y la protección de las inversiones, eliminar el “roaming” en las telecomunicaciones, entre otros, son algunos de los items que se instrumentarán entre Argentina y Chile a partir de la reciente firma del tratado de complementariedad económica.

Hasta el momento las relaciones económico-comerciales entre ambos países se rigen por el Acuerdo de Complementación Económica, (ACE N°35 Chile-MERCOSUR), cuya vigencia data de octubre de 1996, que en la práctica implicó un esquema de eliminación de aranceles aduaneros para la mayoría de los capítulos.

La firma del nuevo acuerdo de última generación, que se venía gestando desde 2016, tiene en cuenta los acuerdos preexistentes y amplía el alcance a diversas áreas como Inversiones, Servicios, Compras Públicas, Telecomunicaciones y Comercio Electrónico. Asimismo, se perfeccionan las normas técnicas, sanitarias y fitosanitarias, así como los procedimientos aduaneros existentes.

También se incorporan nuevos capítulos en temas como Medio Ambiente, Relaciones Laborales, Género, Pymes, Cooperación y Política de Competencia.

“Con todas estas nuevas disposiciones, creemos que estamos creando las condiciones para que se pueda incrementar nuestro comercio y las inversiones entre Chile y Argentina. Es un acuerdo que brindará muchas oportunidades a las empresas de los dos países; que permitirá complementar nuestro potencial de crecimiento, especialmente en muchas áreas nuevas de la economía, como son los servicios y también en muchos productos”, señaló, consultado por Wobax, Juan Páez, Jefe del Departamento Económico de la Embajada de Chile y director de ProChile en Argentina, y remarcó: “Nuestra visión es que Chile y Argentina son dos economías complementarias.”

“Este acuerdo debería impulsar la complementariedad productiva entre ambos países, Argentina podría aprovechar los 21 tratados de libre comercio de Chile para sumarse en un encadenamiento productivo global”, indicó Pablo Ruisi, asesor del Ministerio de Producción de la Nación.


PUNTO POR PUNTO

El periodista especializado en Comercio exterior, Alejandro Vicchi, y el director de ProChile, Juan Páez, analizaron los beneficios firmados sector por sector.

En Facilitación de Comercio se incluye normas que permiten el establecimiento de procedimientos aduaneros transparentes y eficientes. En esta línea se prevé la aplicación de tecnología de la información que resulte fácil de operar, el fortalecimiento de la Ventanilla Única de Comercio Exterior (VUCE) y avanzar con la implementación definitiva del Certificado de Origen Digital.

También se profundizará la cooperación, promoción y asistencia mutua entre las administraciones aduaneras, facilitando el comercio de mercancías entre las Partes.

En esta línea, para los temas Obstáculos Técnicos al Comercio (OTC) y Medidas Sanitarias y Fitosanitarias, se acordó la profundización de disciplinas que aseguren una mejor implementación del Acuerdo de OTC de la Organización Mundial del Comercio (OMC) y establecer un comité de OTC.

En cuanto a las Pymes, se conformará un comité MIPYME con representantes de cada país para dar seguimiento y cooperación a través de políticas de intercambio, incluyendo el trabajo para estimular el surgimiento de encadenamientos productivos entre empresas de los dos países. “Cabe recordar que Chile cuenta con 26 acuerdos comerciales con 56 economías, a las que productos argentinos podrían acceder, cumpliendo las normas de origen establecidas en esos acuerdos comerciales”, añade Juan Paéz.

En el sector servicios, “para el caso específico de los prestadores de servicios chilenos, estos se verán beneficiados en que la Argentina asumió compromisos en sectores adicionales de aquellos contemplados en su Lista de compromisos del Acuerdo con Mercosur (servicios profesionales, Informática, Inmobiliarios, Telecomunicaciones, Turismo. Además, sectores y subsectores de psicología, biología, farmacia, inmobiliarios, integrados de ingeniería, ensayos y análisis técnicos, fotográficos, comisionistas, artístico, entre otros, sumados a los sectores que ya eran parte del Acuerdo con Mercosur original). El acuerdo otorgará importantes garantías a los proveedores de ambos países para profundizar y complementarnos en este tipo de comercio, lo que abre un abanico de posibilidades”, detalló el director de Pro Chile.

En materia de comercio electrónico, el acuerdo contiene normas y un convenio de reconocimiento mutuo que robustecen la utilización de las firmas digitales entre ambos países, lo que permitirá la simplificación de trámites.

En telecomunicaciones, se estableció un marco regulatorio para los proveedores de servicios de ambos países, buscando obtener reglas para la entrada y libre competencia dentro de ambos mercados. Asimismo, se acordaron normas para disminuir o eliminar el roaming internacional entre ambos países.

Respecto de Compras Públicas, proveedores chilenos tendrán acceso al mercado de compras gubernamentales de Argentina.

Para las inversiones, se negoció un capítulo que incorpora estándares modernos del derecho internacional en la materia. Actualmente, Argentina representa el 15% de la inversión de empresas chilenas en el exterior (US$18.337 millones acumulando en el período 1990–2017).

El acuerdo recientemente firmado contempla temas novedosos como Medio Ambiente, Género y Relaciones Laborales.

En Medio Ambiente se destacan dos puntos -sección 13.4 inciso 6-, donde menciona que las normas comerciales de un país no deberían tener incidencia en el territorio ambiental de la otra parte. “Esto podría interpretarse como una restricción a tomar una medida arancelaria donde se exija que el proceso productivo o extractivo de la mercadería tenga determinada protección al ambiente. Existen casos de conflictos comerciales internacionales donde un país prohibió la importación de ciertos productos argumentando que el proceso extractivo se generaba un impacto ambiental negativo”, explicó Vicchi. “Entiendo que las partes adoptan un compromiso de no tomar este tipo de medidas. Pero creo que puede ser negativo, porque, por ejemplo, pongamos como hipótesis que Argentina le pide a sus productores agropecuarios que cumplan determinadas normas de protección ambiental y después deja que ingresen productos agropecuarios obtenidos en Chile que no cumplen esas mismas normas. Ahí estaríamos generando lo que a veces se denomina dumping ambiental”.

Por otro lado, se dispone que lo relativo a Comercio y Ambiente (Capítulo 13) no será objeto de el mecanismo de Solución de Controversias que prevé el acuerdo, sino que debería resolverse mediante un mecanismo más de diálogo y de cooperación entre las partes.

En cuanto a género se contempla la creación de un comité para promover acciones comerciales con mujeres.

“Al igual que los asuntos ambientales, se declara que no se deben utilizar los relacionados a los Derechos Laborales y Género para generar barreras al comercio. Por lo tanto, no se debería impedir el acceso de productos o servicios de Chile a la Argentina argumentando que la legislación chilena sea “más flexible” o “menos exigente”, así que, de alguna manera se está abriendo la puerta a lo que se conoce como dumping social”, detalla Vicchi.

También se establece que estas cuestiones laborales eventualmente no deberán ser tratadas en los órganos de Solución de Controversias, sino por medio de una negociación particular consensuada, lo cual es positivo.


LA IMPORTANCIA DEL MERCADO CHILENO

Chile es un socio comercial estratégico para la Argentina. El país trasandino representó para la balanza comercial 2018 -según el último informe de ICA- un superávit de 2332 millones de dólares, el mayor comparado con los países del continente americano, además la mayoría de las exportaciones hacia Chile están compuestas por bienes de origen industrial y de alto valor agregado.

Para Chile, Argentina es su segundo socio comercial en la región y sexto a nivel mundial.

Juan Páez destacó las negociaciones de Chile para ampliar el comercio en la región: “los acuerdos de última generación que Chile ha negociado con países latinoamericanos, como Uruguay, Brasil y ahora con Argentina, dan cuenta de la apuesta nacional por amplificar los beneficios del libre comercio en la región, con propuestas nuevas y marcos jurídicos modernos, que irán en directo beneficio de los exportadores nacionales, especialmente pymes.”

Chile es estado asociado del Mercosur y miembro de la Alianza del Pacífico. La implementación de este acuerdo permitirá una mayor integración entre los dos bloques.

Esta alianza entre Chile, Colombia, México y Perú es la octava potencia económica y la octava potencia exportadora a nivel mundial. En América Latina y el Caribe, el bloque representa el 37% del PIB, concentra 52% del comercio total y atrae el 45% de la inversión extranjera directa.

Los países del MERCOSUR y la Alianza del Pacífico suman un mercado de aproximadamente 480 millones de personas, lo que representa el 87% de la población de la ALADI y el 6% de la población mundial. Asimismo, ambos bloques suman el 90% del PIB y el 90% de las exportaciones totales de la ALADI al mundo.

Fuente: Alianza del Pacífico


OPORTUNIDADES PARA ARGENTINA

En este contexto, Pablo Ruisi considera que los productos industriales chicos y alimentos premium tienen grandes oportunidades en el público chileno, “nuestras exportaciones deben crecer, particularmente en aquellos rubros que agregan valor, dado que así se podría generar mayores empleos y de mejor calidad”, detalla.

“En Argentina existen más de 140 sectores y subsectores, y Chile tiene muchos menos, dado que su estrategia se concentra en aquellos donde son referentes mundiales. Con esta situación, cualquiera de los sectores que sea prioritario para Chile, sumaría a nuestras exportaciones”, pero reflexiona que “para estar a la altura de las circunstancias nuestras pymes deben prepararse y en eso se trabaja con los programas de formación en Comex”, concluye Ruisi.


PROYECCIONES

El avance sobre los convenios binacionales y multilaterales se posicionará fuertemente en la agenda comercial y diplomática de Argentina en los próximos años. El incremento de las exportaciones de bienes y servicios se ha transformado, gradualmente, de una necesidad en una urgencia. El rol del Estado es, fue y será proveer un marco normativo que establezca normas claras de comercio y que, a través de ellas, se pueda trabajar sobre la competitividad de las empresas, particularmente de las Pymes.

Desde Wobax hemos trabajado en analizar, estudiar y acompañar al desarrollo de mercados externos para decenas de empresas y emprendimientos de diseño. En la gran mayoría de sus matrices de selección de mercado, Chile ha figurado como una constante, lo cual es una buena noticia, no solo por su cercanía geográfica y cultural (lo que facilita acciones de promoción), sino también porque -en un país con un grado de apertura internacional tan importante- se identifica una demanda de productos con alto valor agregado. Una combinación ideal.

Pero el potencial que se visualiza, según las opiniones de los expertos consultados, va más allá del intercambio comercial entre ambos países. La búsqueda de la complementariedad en nuestras cadenas de valor para el desarrollo de terceros mercados es el verdadero diamante en bruto. En este campo el desarrollo ha sido aún mínimo; con el nuevo acuerdo en marcha ha llegado el momento de encarar una nueva era de la promoción internacional, dejando de lado únicamente el eje comercial y buscando desarrollar una agenda de “promoción productiva internacional”.

La propuesta es clara: avanzar con una agenda binacional de integración productiva, con misiones para buscar socios y plataformas y crear, así, una plataforma internacional de largo plazo. Estudiando las normas de origen de ambos países, los acuerdos comerciales firmados y las cadenas de valor, se puede acercar este lejano Cono Sur a los principales mercados del mundo, con verdadero valor agregado.