Liberate de las tentaciones

(pero mantenete en contacto)

Repetir “y no nos dejes caer en la tentación” nos limita. Es lo último que queremos escuchar cuando se trata de nosotros disfrutando de lo que nos gusta. En mi caso, me encanta comprar y viajar. Así que bienvenidas las tentaciones.

Tenemos acceso a casi cualquier cosa que querramos comprar en el mundo. Nos inspiramos cada vez que vemos un producto nuevo en una categoría que nos fascina. Por ejemplo, Juli cuando salió el iPhone 8 o Charlie cuando vi las nuevas zapatillas que sacó Kayne West. Y ni que hablar cuando encontramos algún producto que no sabíamos que existía, pero apenas lo vemos lo “necesitamos” con suma urgencia. Es un nuevo producto que pasa a liderar nuestro top #3 de los tópicos de conversación durante la próxima semana. ¿Por qué nos privaríamos de esa comprarlo?

Death by Hunger — Dave Lachapelle, 2001.

Y lo mismo pasa con los viajes. Podemos viajar por el mundo a precios muy accesibles y de pronto cumplir el sueño de bucear en las Phi Phi de Thailandia o pasar una semanita en New York. ¿Por qué habría de frenar mi pulsión de viajar?

Sé que solo quedan mis últimas gotas de decencia para frenar la compra compulsiva de “cosas-divinas-que-no-sé-si-necesito-pero-me-parecen-maravillosas”. Me controlo un poco, pero hasta ahí nomás. Mi placer se prepara para satisfacer sus caprichos y sabe que tiene un poder absoluto sobre mi voluntad. Si te pasa lo mismo, sabrás entender. Trataré de liberarme de las tentaciones por un rato, pero sigo en contacto. Hoy mi hipocresía no presenta batalla.

One clap, two clap, three clap, forty?

By clapping more or less, you can signal to us which stories really stand out.