Lucila and her compañeras

En Argentina, la participación de los estudiantes en la lucha para legalizar el aborto ha sido una fuente constante de energía y poder popular. Lucila Stiglitz (@LucilaTPR), estudiante de arquitectura en la Facultad de Arquitectura, Diseño y Urbanismo en la Universidad de Buenos Aires, es un ejemplo de cómo la participación en movimientos estudiantiles pueden engendrar un compromiso permanente al activismo y a la liberación radical.

Lucila comenzó a luchar por el derecho al aborto legal hace 10 años, cuando asistía a la Escuela de Comercio Carlos Pellegrini. Se unió a la Comisión de Mujeres del Centro de Estudiantes, el cual exigió la inclusión de educación sexual. Lucila, junto con sus compañeras de la Comisión convencieron a las autoridades escolares de financiar un viaje en autobús para que los estudiantes pudieran participar en el XXII Encuentro Nacional de Mujeres en Neuquén, provincia de Patagonia, ubicado a 1000 km de la ciudad de Buenos Aires. En estos Encuentros, “se reúnen miles de mujeres en lucha contra el patriarcado”, dice Lucila. En este Encuentro, las mujeres recolectaron firmas para presentar un proyecto de ley para la legalización del aborto frente al Congreso. Aún más envalentonada, después de regresar de su viaje, Lucila ayudó a organizar a los estudiantes de su escuela para marchar hacia el Congreso el 28 de septiembre, el Día por la Despenalización y Legalización del Aborto en América Latina y el Caribe.

Estos grupos de estudiantes continúan siendo avenidas importantes para la organización de jóvenes. La organización de jóvenes es esencial para el éxito de movimientos sociales. No podemos olvidarnos de los estudiantes que impulsaron el tema del control de armas en los Estados Unidos, o los jóvenes que están trabajando incansablemente para proteger nuestro planeta contra el cambio climático catastrófico y la degradación ambiental.

Lucila continúa luchando por los derechos de las mujeres, y en los últimos años, la lucha por el aborto legal ha llegado más lejos que nunca. La lucha por el aborto legal, seguro y gratuito comenzó como un movimiento chico, pero finalmente se ha convertido en un gran movimiento que ha galvanizado la esfera pública argentina. Aunque Lucila ha trabajado durante muchos años, tuvo mucho que aprender de otras que han estado en la lucha por mucho más tiempo. De estas mujeres aprendió la importancia de construir el feminismo y el empoderamiento colectivo de las mujeres contra las estructuras patriarcales.

“Entendí el valor de conocer el recorrido de otras compañeras que ya lucharon por las mujeres en el pasado y tener presente su legado y que no hay que naturalizar la opresión de las mujeres en ningún ámbito sino luchar contra la opresión de género y de clase”, dice.

La importancia de la sororidad, de la solidaridad entre las mujeres, independientemente del recorrido que tomaron antes de llegar al feminismo, es otra lección que aprendió de las mujeres que han luchado a su lado.

En Argentina, el 70% de las personas menores de 35 años apoyan la legalización del aborto. “El 13 de junio fuimos 1 millón de mujeres, el 8 de agosto que volvemos a marchar queremos ser dos millones” dice Lucila. Para las mujeres jóvenes y para los estudiantes que aún están al margen del debate, Lucila tiene un mensaje claro:

“Mi consejo es que se sumen. Las necesitamos a todas y todas necesitamos esta revolución. Ser nuestras propias voceras en esta lucha que es urgente para poder decidir sobre nuestros cuerpos, sobre nuestras vidas, nuestros destinos. La organización de las mujeres es el único camino”.

Lucila cree que solo a través de la organización de las mujeres se combatirá el machismo del gobierno de Macri, así como los problemas sociales que las mujeres enfrentan a diario. Ella ve los ejemplos de #MeToo, y #YoTeCreoHermana como símbolos de la solidaridad femenina contra todas las formas de sexismo donde sea que estén presentes. Ella anima a las jóvenes a sumarse a la lucha y organizarse, para que, a su vez, puedan organizar a más mujeres.

La participación de los jóvenes en los movimientos sociales es importante para la continuación de la lucha, el crecimiento de las filas protestando, marchando y cantando en las calles, y la inclusión de valores e ideas que alimentarán el movimiento hacia un mejor futuro.


Students fighting for the right to abortion

In Argentina, the student engagement in the fight to legalize abortion has been a constant source of energy and people power. Lucila Stiglitz (@LucilaTPR), an architecture student at the Faculty of Architecture, Design and Urbanism in the Buenos Aires University is an example of how involvement in the student movement can carry on in a lifelong commitment to activism and radical liberation.

Lucila began to fight for the right to legal abortion 10 years ago, while attending Carlos Pellegrini High School of Commerce. She joined the Women’s Commission of the Student Center, which demanded the inclusion of sexual health education. Lucila, along with the commission, successfully convinced school authorities to finance a bus trip so that students could participate in the the XXII National Women’s Meeting in in Neuquén, a province of Patagonia, located 1000 km from the city of Buenos Aires. In these meetings “thousands of women join in a fight against patriarchy”, says Lucila. In this meeting, the women collected signatures to present a bill for the legalization of abortion in front of Congress. Even more emboldened, after her returning from her trip, Lucila help to organize students to march towards on Congress on September 28th, the International Safe Abortion Day.

These student groups continue to be important avenues for youth organizing. And youth organizing is a critical component for social movements to succeed. We cannot not forgot the students who brought gun control issue to the forefront in the United States, or the youth who are working tirelessly to protect our planet from catastrophic climate change and degradation.

Lucila continues to fight for women’s rights, and in recent years, the fight for legal abortions has gotten further than ever before. This movement for legal, safe, and free abortions began small, but eventually grew into a large movement galvanizing the Argentine public sphere. Although Lucila has been working for many years, she had much to learn from others who have been in the struggle for much longer. From these women, she has learned the importance of building feminisms and collective empowerment of women against patriarchal structures.

“I understood the value of knowing the journey of other women who have already fought for women in the past and to keep in mind their legacy and that women’s oppression should not be naturalized in any sphere, but rather to fight against the oppression of gender and class”, she says. The importance of sisterhood, of solidarity between women regardless of the journey they took before arriving to feminism is another lesson she has learned from the women who have struggled along with her.

In Argentina, 70% of people younger than 35 support the legalization of abortion. “On June 13th there were 1 million women on the streets, on that we return to the streets we want 2 million” says Lucila. To the young women, and students still on the sidelines of the debate, Lucila has a clear message:

“My advice is that they join in the struggle. We need you all. And you all need this revolution. To be our own voice in this fight which is critical to be able to make decisions about our own bodies, our own lives, our own destinies. The women’s organizing is the only way forward.”

Lucila believes that only through women’s organising will the machismo of the Macri government be addressed, as well the the social problems that women face on a daily basis. She takes examples from #MeToo, and #YoTeCreoHermana, and sees these as symbols of female solidarity against all forms of sexism wherever they may be present. She urges young women to join the fight and organize themselves, so that they could, in turn, organize more women.

Youth engagement in social movements is crucial to the continuation of the struggle, the growth of the ranks protesting, marching, and chanting on the streets, and the inclusion of values and ideas that will nourish the movement for a better future.

Women's March Global

Women's March Global is dedicated to sharing the stories and voices from our global network of chapters and members around the world.

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