COVID-19: “Niños y niñas en primera línea”

Dos expertos en nutrición del Programa Mundial de Alimentos de la ONU explican cómo proteger a los más vulnerables durante la pandemia de coronavirus

WFP Español
Apr 3, 2020 · 4 min read

Por Peyvand Khorsandi

Yemen ya era considerado uno de los países más pobres del mundo cuando estalló la guerra hace cinco años. Foto: WFP/Reem Nada

Nitesh Patel está preocupado especialmente por Yemen y Sudán. En caso de que la COVID-19 llegue a cualquiera de estos países, el experto en nutrición, trabajando en la Oficina Regional de El Cairo del Programa Mundial de Alimentos (WFP, por sus siglas en inglés), dice que las consecuencias serán catastróficas.

En febrero, WFP entregó 14.000 toneladas de alimentos a 2,2 millones de los 40 millones de personas que tiene Sudán.

“Niños y niñas menores de 5 años, con malnutrición y cuyo sistema inmune se ve afectado por infecciones y otras complicaciones médicas están en primera línea”, dice. “Sus padres, por defecto, tienen un alto riesgo de contraer el coronavirus”.

Esperando ayuda de emergencia en Omer, Estado de Nilo Blanco, Sudán, el año pasado. A partir de ahora, la gente tendrá que habituarse al distanciamiento social. Foto: WFP/Muhammad Salah

La incidencia de diarrea y de infecciones respiratorias agudas, con “síntomas similares a la gripe, tos, bronquitis”, es alta. La prevención, dice, es clave, y esto requiere comunicar de forma clara que tomar precauciones es una cuestión de salvar vidas. Se debe informar a las personas sobre las medidas de higiene y de distanciamiento social, especialmente en las áreas de espera.

Después nos enfrentamos a otro desafío: los niños y niñas con infecciones respiratorias agudas deben ser identificados y evitar que se mezclen con otros para recibir tratamiento por separado.

Después de haber trabajado en India antes de unirse WFP, hace ya 15 años, y de haber sido testigo de la respuesta a la epidemia de SARS y de la llegada del ébola en 2014, Nitesh quiere que esta pandemia se considere como lo que es: “una emergencia médica” que debe poner el foco en salvar vidas.

“Necesitamos actuar como en una emergencia médica para proteger a las personas más vulnerables a las que prestamos asistencia”, dice.

Yemen, agrega, también es un territorio fértil para la COVID-19, ya que es “uno de los principales países donde hay escasez de agua, con altas tasas de diarrea”. Los mensajes sobre “lavarse las manos diez veces sin dar ningún medio para lavarse las manos” son inútiles, dice.

Mujeres en una cocina escolar de WFP en Adén preparan almuerzos. Foto: WFP/Mohammed Nasher

El país, donde WFP ayuda a 12,84 millones de personas, casi la mitad de la población, también afronta otra problemática ya que hay “zonas climáticas muy diferentes, con montañas y clima frío, donde los niños a menudo están enfermos de infecciones respiratorias agudas”.

“Una vez que se registren los casos de la COVID-19, será muy difícil romper esa cadena”

Desde hace cinco años, el país ha hecho frente a “un conflicto civil complejo”, dice Nitesh. “Una vez que se registren los casos de COVID-19, será muy difícil romper esa cadena”.

Añade que no se puede perder el tiempo educando a las personas sobre la enfermedad.

“Estaba en Liberia cuando comenzó el brote de ébola [en 2014]”, dice Nitesh. “La comunidad no estaba convencida de que esta enfermedad fuera un hecho. Continuaron con la tradición de limpiar cadáveres, rituales a los que estaban acostumbrados. No se lo estaban tomando en serio: vimos muertes masivas debido a esta falta de comprensión de la comunidad ”.

La buena noticia es que WFP está bien posicionado para cambiar la comprensión de la amenaza que representa la COVID-19, dice. “Operamos en terreno: conocemos a todos los beneficiarios y líderes comunitarios. Usemos eso, con mensajes breves y concisos para que la gente entienda lo que está en juego “.

Una distribución de alimentos de WFP en Butembo, RDC, el año pasado. Foto: ONU/Martine Perret

“Si la comida es menos asequible, las tasas de desnutrición se incrementarán y en un país como la RDC, con altas cifras de deficiencia ponderal y retraso en el crecimiento, supondría un punto de inflexión”.

Rose agrega: “Incluso aunque estamos tratando de contener la pandemia de COVID-19, debemos mantener nuestras fronteras abiertas para el transporte de productos. ¿De qué otra manera vamos a alimentar a la gente?”

“Si se suministran alimentos suficientes a las personas para tres meses, no volverán durante tres meses, hecho que reforzará el distanciamiento social”

Respecto a la detención de la propagación del coronavirus, Rose dice que es importante ofrecer a las personas un suministro de alimentos para tres meses, pero esto solo puede suceder con mayores recursos e inversiones.

“No queremos que las personas se reúnan mucho [en grupos]. Si se suministran alimentos suficientes a las personas para tres meses, no volverán durante tres meses, hecho que reforzará el distanciamiento social”.

Rose dice que Italia y Estados Unidos están luchando para controlar la pandemia. Entonces, qué esperanza hay para países como la RDC, con “sistemas de salud muy débiles”.

Además de un conflicto prolongado y continuo, dice, la RDC es un país que ha luchado por contener el ébola. “Este es un sistema que ya está sobrecargado”.

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