Nicaragua se prepara ante los desastres

Cada municipio del país se involucra en las actividades de preparación ante emergencias

La gestión integral del riesgo es fundamental para salvar vidas, especialmente en un país multiamenazas como Nicaragua. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

Bluefields, RACCS — Hace 16 años los habitantes de la Isla del Maíz (Corn Island) quedaron estupefactos al sentir que la tierra se movía. Los tres sismos que sacudieron esta región del Caribe Sur quedaron muy marcados en los recuerdos de la población. Y no era para menos, pues la creencia popular es que esta no es zona de temblores. Las amenazas más comunes son las tormentas tropicales, los huracanes e inundaciones.

Great y Little Corn Island forman el séptimo municipio de la Región Autónoma de la Costa Caribe Sur (RACCS). Son dos paradisíacas islas de tan solo 12.9 kilómetros cuadrados ancladas en el mar Caribe, habitadas por unas 10 mil personas, comunidades creoles, miskitos y mestizas.

Shorly Lampson, de 52 años trabaja en el Ministerio de Educación y forma parte del Comité Municipal para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (COMUPRED) de Corn Island. En el pasado, participó en la recopilación de información, a través de procesos manuales, sobre la población y las vulnerabilidades de las islas, que fue utilizada para elaborar el Plan Municipal Amenazas con enfoque de Gestión de Riesgo y Género.

Ahora, Lampson junto a otros 20 técnicos de los municipios del Caribe Sur participan en un taller organizado por el Sistema Nacional para la Prevención, Mitigación y Atención de Desastres (SINAPRED), para utilizar aplicaciones digitales en la recopilación y registro de datos. Por medio de su teléfono celular, los técnicos están levantando información más precisa que pueden subir a la base de datos de SINAPRED de manera inmediata.

Toda esta información alimenta el Mapa de Vulnerabilidades y Amenazas de SINAPRED que es una herramienta que permite actualizar las medidas de protección para los habitantes, los bienes materiales y los recursos naturales.

Carlos Rivas, de WFP compartiendo información con Lampson. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

“WFP está brindando apoyo técnico y financiero en el diseño y la implementación de transferencia de conocimientos para hacer el registro de riesgos de todos los municipios y alimentar el Mapa de Vulnerabilidades y Amenazas”, explicó Carlos Rivas, de WFP. La cooperación de WFP con SINAPRED forma parte del Programa “Respuesta al fenómeno El Niño en el corredor seco de Centroamérica”, financiado por la Unión Europea.

Disponer de información actualizada es muy importante porque es la base para tomar decisiones. Sobre todo porque el 1 de junio iniciará la temporada de huracanes, que se extenderá hasta el 30 de noviembre.

El Co Director de SINAPRED, Guillermo González junto a su equipo técnico compartiendo con el personal encargado de la gestión del riesgo en el Caribe Sur. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

En este sentido, el Co Director del SINAPRED, Guillermo González, explicó que se estima que este año 14 fenómenos meteorológicos afectarán el Caribe, de los cuales siete de ellos podrían convertirse en huracanes y 3 podrían alcanzar categorías 3 ó 4 según la escala Saffir-Simpson que clasifica los huracanes del 1 al 5 de acuerdo con la velocidad de los vientos, siendo 5 la más intensa.

Para Lampson, utilizar la tecnología en la gestión del riesgo es fundamental para proteger a la población y los bienes materiales de Corn Island. “Estamos claros que el mundo de la tecnología está avanzando y que tenemos que ir a la par. Hemos hecho dos veces la georreferenciación de los puntos críticos de Corn Island y en el segundo registro encontramos variaciones. Necesitamos la información real”, dijo Lampson al finalizar un ejercicio con el cual podrá “alimentar” con los datos de su municipio el Mapa de Vulnerabilidades y Amenazas.

Lampson poniendo en práctica los nuevos conocimientos. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

Por otro lado, en Bluefields, otro municipio del Caribe Sur se estima que hay unos 140 puntos críticos que pueden ser afectados por algún tipo de desastre. Pero actualmente sólo 38 están identificados y registrados. Carlos Mairena, Responsable de la Unidad Municipal de la Gestión del Riesgo, explicó que esto se debe a la gran extensión territorial, la lejanía de muchas comunidades y a las limitaciones de acceso.

Carlos Marirena, de Bluefields actualiza la información de su municipio. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

“A algunas zonas solo se puede llegar por agua o en bestias”, afirma Mairena. Y es comprensible, tomando en cuenta que solo la Región del Caribe Sur tiene 6 mil kilómetros cuadrados más de extensión territorial que El Salvador, país vecino ubicado al norte de Nicaragua.

La meta es que las nuevas herramientas tecnológicas que SINAPRED está poniendo en marcha también faciliten el proceso de registro de la información a nivel municipal. “Yo creo que será un gran avance y que notaremos un cambio. Ya no necesitaremos ir a las comunidades cargando muchos equipos. Con la aplicación instalada en el teléfono ahorraremos tiempo y el registro es inmediato”, afirmó Mairena.

Capacitar a los equipos técnicos municipales de todo el país fue el primer paso para cumplir la meta de actualizar el Mapa de Vulnerabilidades y Amenazas de Nicaragua. Lo que viene a continuación es validar la información con los Comités Municipales y con esto, actualizar los Planes Municipales Multiamenazas.

Ángel Espinoza, al centro, del equipo de WFP trabajando con el personal técnico de la gestión del riesgo en el Caribe Sur. WFP/Sabrina Quezada Ardila.

Estos planes serán los que marquen la diferencia para la población nicaragüense cuando ocurra una emergencia. O en caso de que ocurran varias a la vez, como sucedió en noviembre de 2016 cuando el huracán Otto con categoría 2 golpeó el Caribe Sur, un terremoto de 7 grados Richter sacudió el Pacífico y una alerta de tsunami se activó inmediatamente para esta misma zona, todo al mismo tiempo.

“Nuestra meta es que cuando tengamos una emergencia no haya pérdidas de vidas humanas. Debemos trabajar duro para lograr eso y estar preparados.”

La preparación es vital. Y así lo confirma el alcalde de Bluefields, Gustavo Castro, para quien su principal responsabilidad como servidor público es garantizar la vida de las 500 mil personas que habitan en la región. “Todos los habitantes del Caribe Sur son nuestra responsabilidad. Nuestra meta es que cuando tengamos una emergencia no haya pérdidas de vidas humanas. Debemos trabajar duro para lograr eso y estar preparados”.

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Sabrina Quezada Ardila

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