19. César Cedeño

Cesar Cedeño en la década del 1970 con los Astros de Houston.

El béisbol de Grandes Ligas está lleno de historias. A mi entender, no hay deporte en el mundo que se le equipare con historias de superación, decepción, engaño, traición, esperanza, sorpresa, es más un sinfín de sentimientos. Muchos dicen que el béisbol es el deporte de las estadísticas, de los números, y están en lo correcto, pero olvidan que es el deporte de las anécdotas, de las historias. Y como toda historia o relato, siempre encontramos moralejas. A mi entender nuestro mejor jugador dominicano #19, César Cedeño tiene más moralejas que nadie en el mundo. Veamos algunas que se desprendieron de él:

  1. La Superestrella a temprana edad: Cuando uno entra en las grandes ligas desde las ligas menores o una liga inferior, hay un tiempo de ajustes. Usualmente los buenos jugadores tardan en adaptarse. Otros, toman la liga por tormenta, pero luego la liga se adapta a ellos y pasan al olvido y tienen una carrera por debajo de las expectativas iniciales. Un tercer grupo toma la liga por sorpresa y no baja la guardia. Estos son los mejores jugadores desde inicios de su carrera, la lista es conocida: Joe Dimaggio, Ted Williams, Albert Pujols, Frank Thomas, Dick Allen, Mike Trout. Siempre mencionamos esas superestrellas, pero nunca se menciona a Cesar Cedeño. Cedeño entró a las Grandes Ligas en 1970 y nunca dejó de batear. En sus primeras 7 temporadas fue 4veces al juego de estrellas, y fue 5veces guante de Oro. Sin embargo, la moraleja es que estos tipos de jugadores no siempre terminan teniendo una carrera de Salón de la Fama. Por cada Pujols, hay un Allen; por cada Dimaggio, hay un Cedeño. Sus primeras 8 temporadas fueron memorables, en camino para el Salón de la Fama. El resto de su carrera no.
  2. El efecto del estadio. A veces nos maravillamos por algunos jugadores que tuvieron una ofensiva destacada y vemos como jugadores “inferiores” reciben el mismo trato. Esto a veces es el resultado del ajuste del estadio donde uno juega, y para ser franco, el peor estadio para jugar en la historia fue la 8va Maravilla del Mundo: El Astrodome de Houston. Para muestra oprima un botón, Joe Morgan era un jugador por encima del promedio mientras jugó en Houston, fue el mejor jugador de las Grandes Ligas en Cincinnati. Los números de Cedeño se vieron notablemente afectado por su tiempo en Houston, algo similar le sucedió a jugadores de la talla de Rusty Staub, Bob Watson, Lee May, entre otros. También vale notar el efecto en la defensa. Cedeño ganó 5 Guantes de Oro en una era dorada en la defensa, y tenía el jardín central más amplio y grande de todas las Grandes Ligas. De haber jugado en otro estadio tendría 10 Guantes de Oro.
  3. La vida personal. En Diciembre de 1973 Cesar Cedeño mató de forma involuntaria a una persona, su novia en ese momento. Hasta ese momento Cedeño había bateado .320 en temporadas consecutivas. A pesar de jugar muy por encima del promedio nunca volvió a tener esos números. A veces uno piensa que los jugadores de béisbol no trabajan como nosotros, pero jugar béisbol si es un trabajo. Y los jugadores tienden a verse afectados por tragedias fuera del terreno, como lo haríamos nosotros en nuestro trabajo. Cesar Cedeño no volvió a ser el mismo. También hubo un ambiente negativo hacia su persona de parte de la MLB, y obvio, ya que hemos visto como en tiempos más modernos se ha tratado con jugadores como José Reyes y Aroldis Chapman por altercados de violencia doméstica. Su vida se vió afectada en todos los sentidos, en especial en su desempeño en el diamante.

A pesar de todo, Cedeño es uno de los mejores 25 a 30 jardineros centrales de la historia. Un jugador que antes del boom de jugadores de los 90s podría ser considerado el mejor jugador dominicano de Todos los Tiempos. Una combinación de poder y velocidad que no hemos visto salir de República Dominicana desde él. Un excelente jugador defensivo. Si se fuese a sacar el un equipo de Todos los Tiempos del patio, el debe ser el jardinero central del equipo sin dudas. Pero a la vez es la viva representación de todo lo bien que puede suceder en el béisbol y todo lo mal.

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