Cambiando el chip para ser feliz

Por Ángeles Jiménez del Río*

Hay dos tipos de dolor: uno es el que te lastima y otro es el que te cambia. Dejé mi actividad laboral al quedarme embarazada de mi segundo hijo y mi vida cambió completamente.

Todo comenzó una noche de febrero, yo estaba esperando a que llegase mi marido, era tarde y los niños ya estaban dormidos. Sentía que no quería pasar tiempo con nosotros, que prefería estar con sus compañeros de trabajo, que yo simplemente era una madre y esposa, aunque también era limpiadora, cocinera, criada, pero nada más.

En ese momento me imaginé con 20 años más, mis hijos ya no estarían en casa, pero yo seguiría esperando a que llegase mi marido. Me vi sin vida propia y siendo totalmente dependiente de él.

Pensé en la clase de valores que le estaba inculcando a mis hijos. Siempre les he dicho que tienen que ser autosuficientes y yo en ese momento no les estaba dando un buen ejemplo.

Cuando mi marido llegó a casa, mantuvimos una fuerte discusión, le conté el cómo y el porqué me sentía de esa manera. Su contestación fue que la realidad no era esa, que yo estaba equivocada (siempre era la misma historia), se me pasó por la cabeza coger a los niños e irme de casa, dejarlo todo, pero ¿cómo iba a mantener a mis hijos?

Después de valorar los pros y los contras, decidí que la que tenía que cambiar era yo, que no debía permitir que nadie me mantuviese, que tenía que tener ilusión y ser feliz, lo que no era en ese momento.

Por esa misma razón decidí cambiar el chip y así poder valerme por mí misma y no depender de nadie y a la vez poder predicar con el ejemplo.

Esa noche tomé una de las decisiones más importantes de mi vida, volver a retomar los estudios que dejé hace ya casi 20 años. Estaba muy nerviosa e ilusionada a la vez.

En ese momento no le comuniqué a nadie la decisión que había tomado. Tenía miedo de que no me tomaran en serio y que no me ayudasen.

Al acostarme tuve muchas dudas, ¿sería capaz de sacar los estudios?, ¿me apoyarían en mi decisión?, ¿podría compaginar casa, niños, marido, estudios, etc?, ¿valdría la pena todo el esfuerzo?

Al cabo de una hora decidí dejar de dar vueltas en la cama y de pensar en lo que podría pasar y dejar que pasara e ir sorteando las dificultades cuando llegasen.

Al conocer la decisión que había tomado, mi marido al principio pensó que lo decía simplemente por la discusión de la pasada noche, que solo era palabrería, pero cuando mi hijo mayor me dijo: “mamá estoy orgulloso de lo que vas a hacer”, simplemente me sobró todo lo demás. Me di cuenta que los hijos son como las esponjas y que no hay mayor felicidad que saber que los tienes a tu lado. Y todas las preguntas que me hice la noche de antes tuvieron contestación SÍ.

sería capaz de sacar los estudios, me apoyarían en mi decisión, podría compaginarlo todo y por supuesto que valdría la pena el esfuerzo.


Sinopsis

Aquella noche fue la gota que colmó el vaso, después de tener la discusión me sentía mal, nerviosa, ansiosa y no sabía que iba a ocurrir cuando contara la decisión que había tomado.

Etiquetas de la historia

Madre, Esposa, Estudiante, Apoyo

Etiquetas profesionales

Decisión, Esfuerzo, Libertad, Autoestima

Autor

Ángeles Jiménez del Río | @angie_granada | IES Cartuja (Granada)

*Con motivo del «Taller YEA #YoEstuveAllí» dedicado al #storytelling autobiográfico organizado en el IES Cartuja (Granada), recibí 44 historias. «Cambiando el chip para ser feliz» es una de las 9 que seleccioné. He mantenido la base del texto y el estilo, solo pequeñas correcciones que ayuden a comprenderlo mejor.