
La realidad virtual como respuesta a la violencia
Ya sea el miedo a volar o a las arañas, la realidad virtual es una herramienta cuya efectividad ha sido utilizada en diversas disciplinas como un medio para promover cambios positivos de comportamiento.
Si pensamos entonces en las aplicaciones que esta tecnología puede tener en México, sin duda que una de las mayores áreas de oportunidad se encuentra en el adiestramiento psicológico para enfrentar situaciones violentas.
Como una manera de abordar el problema de inseguridad que se vive en el país y el por qué de la necesidad de crear instrumentos que nos preparen para el riesgo de sufrir un suceso adverso, veamos que, de acuerdo a la Encuesta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública 2015:

Igualmente, de acuerdo al estudio del 2014 del Consejo Ciudadano de Seguridad Pública de México:
Cinco de las ciudades más peligrosas del mundo se encuentran en el país, con el narcotráfico, guerras entre pandillas y pobreza extrema como problemáticas sociales que ocasionan altos índices de violencia.
Cambiando la forma de reaccionar ante la violencia
Dentro del campo de la psicología, el miedo a la violencia interpersonal es considerado como una fobia universal que, sin embargo, requiere de una adecuada preparación basada en la “inteligencia de supervivencia”: una combinación entre conocimientos, habilidades y resistencia emocional que incrementen nuestras opciones de éxito en eventos amenazantes.
Si consideramos el panorama que enfrenta el país, no hay duda que vivimos una realidad que nos exige desarrollar precisamente ese tipo de inteligencia.
Pensando en posibilidades, una capacitación basada en realidad virtual resultaría útil para aprender a reconocer, evitar o responder efectivamente a situaciones de enfrentamiento mediante una práctica activa con simulación de casos o escenarios reales, por ejemplo. Casos similares los encontramos en las terapias elaboradas por desarrolladores y psicólogos de la UNAM para tratar efectos post traumáticos como alternativa a los psicofármacos, o en el uso de esta tecnología por parte del gobierno de Estados Unidos para ayudar a ex-combatientes a superar traumas generados por la actividad en campos de batalla.
Por todo ello, ¿no valdría la pena apostar por una herramienta para la prevención del delito que no sólo ayude a tratar las secuelas, sino que nos enseñe cómo reaccionar ante las principales situaciones de riesgo?