Soy espiritual?

Qué es “hacer” Yoga, Pilates o Tai Chi, Meditación o Mindfulness? Estas son practicas espirituales?

Si hago asanas, me vuelvo más espiritual? Hatha Yoga, el paro de cabeza o haber ido a India, nos vuelve más espirituales?

Ser optimista, pensar bien y ser mas positivos, orar, rezar o visualizar o comer orgánico es ser espiritual?

Ser o creernos espirituales, nos da tranquilidad y consuelo. Nos alcanza esto? No deberíamos quedar confundidos con todos estos interrogantes. La mayoría de las veces, la personas se hacen a sí mismas estas y otras preguntas pero no las expresa por muchas razones, desde miedo al ridículo, ignorancia o porque pasan fugazmente por la conciencia individual y luego desaparecen, al quedar tapadas por toda la avalancha de situaciones diarias.

Estas son las preguntas que flotan por muchas mentes que hoy buscan y tratan de encontrar respuestas a una mejor forma de vivir. La respuesta a estos interrogantes nos puede conectar más profundamente con nosotros mismos y al mismo tiempo, permitirnos hacer un viaje directo al estado interior de nuestra mente y desde allí a todo nuestro ser por medio de la Meditación.

Es un tema tan inmenso como diverso. La espiritualidad existió y existe en todas las culturas y nos basta con ver a nuestro alrededor, para descubrir que por algo atrae a cada vez a más gente de todo el planeta. Cada vez se escucha a más personas hablando, escribiendo y preguntando por el origen, razón de sus vidas y sus propias inquietudes.

Yoga afirma que todos somos seres de luz y todo es espiritual. Que en nosotros existe una chispa de la Divina Llama y que para experimentarlo todo depende de la propia actitud y el grado de la conciencia que podamos lograr, como seres capaces de observar, observarnos y transformarnos.

La sabiduría dice que todo lo que creemos materia, incluyéndonos a nosotros mismos, es energía solo que en diferentes grados de vibración. El posible encuentro con esta verdad, ahora científicamente comprobada, nos anuncia entonces que la pregunta sería: -en qué grado estoy vibrando ahora? Si mi vibración es muy baja o materializada, seguramente no estoy viviendo en armonía conmigo ni con el mundo. Y así sucesivamente, hay una serie de leyes de accidente (contratiempos) que aumentan a medida que nuestra vibración se hace más densa o baja.

Los sabios de India, varios miles de años atrás, diferenciaron a tres gunas (o cualidades de la materia del universo) y en esta clasificación entran desde los alimentos físicos hasta los pensamientos y emociones y todos los componentes de la Naturaleza. Las gunas tienen estas características:

1 — Sattwas: Pasividad. Luminosidad, establece armonía, inteligencia, recta acción, sabiduría, predomina en la parte espiritual.
2 — Rajas: Movimiento. Fuente de actividad física y mental, predomina en el deseo.
3 — Tamas: Inercia. Las tinieblas y todo lo que ciega o entorpece a los seres. Obstruye, pesa y predomina en lo físico.

Nuestra esencia humana es energía y por lo tanto es espiritual. Y a su vez esta se reviste de otras capas más densas y visibles hasta formar el cuerpo físico. Si el cuerpo se alimenta con energías más puras y por lo tanto se mantiene más limpio, se vuelve menos denso y cargado de toxinas dañinas. Otro tanto ocurre con nuestros pensamientos y emociones. El grado refinamiento y elevación mental va a permitir el contacto y vibración simpática con lo más sutil de ese plano.

Yoga consta de ocho angas o brazos, que en futuras publicaciones vamos a compartir y explicarlos ampliamente. Asana (postura) es una de ellas. Al hacerlas, vamos a recibir muchos beneficios, pero si tenemos conductas sanas, conocimientos y conciencia, vamos a lograr mucho más aún.

Estos tiempos se han puesto difíciles y cada vez más personas se están empezando a preguntar cómo hacer para sobrellevar las crisis. Por esto, Yoga es ahora más popular tanto como escuchar hablar de energía, nueva era, sanación, retiros, chakras, del mundo interior o esotérico de cada uno y cómo volverse más espiritual. Y lo que aquí se sobreentiende, es que todo consiste en convertirnos en mejores seres, menos apasionados y apegados a lo material; más conscientes de nosotros mismos y por lo tanto, evolucionando en todo sentido.

Las crisis también son un impulso o motivación para que cada uno se plantee como cambiar sin sufrir ni padecer inútilmente. Al mismo tiempo, un estímulo para decidirnos a poner en pausa a nuestra mente sobre-estimulada y pedir ayuda de diferentes maneras. La necesidad de cambiar algo en nosotros y ver nuestra vida desde otro ángulo, son consecuencias positivas que traen aparejadas las crisis y los sufrimientos.

Sí. Es cierto. El Yoga y lo así llamado “espiritual” contienen el auxilio que tanto buscamos, pero estos temas hay que entenderlos correctamente y esto requiere tanto instrucción como prácticas interiores, para el conocimiento de nosotros mismos.

Si mantenemos en armonía los ingredientes del orden, perseverancia, observación de nosotros mismos y estudio interior entre otros aspectos básicos, vamos a lograr nuestro propósito de vivir mejor y comprender cómo orientarnos para ser influidos por mejores energías espirituales. Al mismo tiempo, nos podremos librar de las cargas negativas que pesan en nuestro interior. Estos son algunas ideas fundamentales para realizar el trabajo espiritual.

Por ahora, respiramos hondo, exhalamos lento y nos tomamos el tiempo para Meditar, cerrando los ojos y dejando que la mente disminuya su actividad. Este ya es un buen comienzo.


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