Si el presidente Solís no actúa, las palabras se las lleva el viento

Sobre el informe de los 100 días

Foto de Eyleen Vargas, tomada del periódico La Nación

Me parece muy bien que el presidente Luis Guillermo Solís haya denunciado todo lo que anoche denunció. Algunas de esas irregularidades han sido siempre una sospecha que cavila en la colectividad, pero que nadie las había señalado como lo hizo él. Su denuncia merece un reconocimiento por la valentía que tuvo para hacer lo que nadie había hecho antes. Reconocer el problema, siempre es el primer paso.

Sin embargo, no basta con denunciar esos actos de corrupción. Se debe llegar a las últimas consecuencias y presentar ante la ley a los responsables. No es labor del presidente el juzgar a los corruptos, pero sí debe serlo el denunciarlos ante las instancias judiciales que corresponde.

Si no se actúa, las palabras se las lleva el viento.

En cuanto a los empleados públicos que abusan de su posición, varios han sido los estudios que dicen que los problemas de corrupción en la función pública recaen en los mandos medios. Las horas extra que se “inventan” algunos jefes para favorecer a algunos subalternos son un buen ejemplo. Pues bien, ya es hora de erradicar todos esos males. Y para erradicar esos males, se hace necesario que el Estado sea más pequeño para que pueda ser mejor administrado.

En otras palabras, ya es hora de que en Costa Rica se empiece a disminuir la burocracia. Y si eso conlleva el despido de funcionarios públicos corruptos, estaríamos matando dos pájaros con la misma piedra. Ese sería un muy buen primer paso.

Por otro lado, aunque cueste trabajo creer que haya 117 vehículos perdidos en Casa Presidencial, no puedo dudar de la palabra del presidente. Lo rescatable es que debe haber un responsable de activos que deberá dar cuentas. Y se le debe obligar a darlas.

En el caso de los abusivos contratos de alquiler de edificios firmados por la administración anterior, lo que corresponde es rescindirlos. Saldrá más barato pagar las cláusulas de rescisión de contratos que mantener los contratos vigentes.

Con relación a las pensiones pagadas a personas fallecidas, también me preocupa que algunos de esos muertos hayan votado en elecciones pasadas. Si recibieron su pensión, ¿quién me garantiza que no hayan votado? Como dice un amigo cercano, el que puede lo más puede lo menos. Pero bueno, lo satisfactorio de todo esto es que ya están identificados esos muertitos, así que, suspendamos el pago de esas pensiones de inmediato. Ese sería otro buen paso para resolver ese problema.

En términos generales, si alguien se apropió de dineros o bienes del Estado que no le correspondían y que al final se convierten en cuentas por cobrar a favor del erario, lo conducente es tratar de recuperar esas cuentas por cobrar.

Y si no hay forma de recuperarlas, pues correr el respectivo ajuste contable para que se vayan depurando los estados financieros. Pero hagamos algo al respecto, no vaya ser que sigamos arrastrando esas cuentas que no corresponden a la realidad económica del Estado y que desvirtúan su información contable.

Sí debo reconocer que me preocupó bastante lo afirmado en el informe de los 100 días sobre los tribunales penales y los jueces de lo contencioso-administrativo; en efecto, deberían explicar al país por qué la Ley no se ha hecho cumplir. Solo espero que los aludidos tengan la oportunidad de hacer sus respectivos descargos y podamos mantener nuestra confianza en nuestros tribunales. No hacerlo implica un daño inimaginable que menoscaba una de las más honorables instituciones del país: el Poder Judicial.

He criticado la alta dosis de populismo aplicada por el presidente Solís en su gestión. Sin embargo, este discurso y a pesar de todo el show mediático que lo acompañó, por más populista y alarmista que haya parecido, es parte de la dura realidad nacional. Don Luis Guillermo pudo haber dicho más, como por ejemplo, ¿cuál va a ser el derrotero de su gobierno?; algo que para algunos también es importante, pero en fin, lo que dijo era lo menos que podía decir.

Anoche, el presidente volvió a generar una alta expectativa; digamos que pudo sacar la cabeza para darse un respiro y tomar oxígeno. Bien por él porque su popularidad había bajado notoriamente y de forma muy temprana; ya no era con el agua hasta el cuello, había subido un poco más.

Si su objetivo inmediato es paliar la corrupción, para ayer es tarde. Pero si no pasa de las palabras a los hechos y no denuncia a los responsables, como corresponde, ante el Ministerio Público, corre, el presidente, el riesgo de perder credibilidad en su discurso.

Y el próximo 8 de mayo lo que menos esperamos es volver a escuchar sobre actos de corrupción; esperamos escuchar sobre acciones legales tomadas que acabaron con esos actos de corrupción.

Email me when Zoon politikón publishes stories