8 mitos sobre los (verdaderos) bloggers de tecnología: no te sorprenderá ninguno, lo sorprendente es que existan

Hace dos años y dos meses que me gano la vida escribiendo en un medio sobre tecnología, el 60% o así sobre móviles, y con esta breve experiencia ya me ha dado para darme de bruces con ciertos falsos mitos que parece que se enquisten en el ADN de usuarios que tienen a bien comentar nuestros textos, heredándose y contagiándose, porque perduran desde hace años. De hecho, hasta la palabra blogger ya tiene toneladas de connotación negativa en sí, cuando no hay otra palabra para describir lo que hacemos (no al menos tan específica).

Los mitos siempre tienen fácil nacimiento y viralización, porque tienen sentido y sobre todo connotación negativa. Y atacar y prejuzgar da un morbillo tan gozoso que, en vez de comprobar si la información es veraz, alimentamos al mito y lo hacemos firme como cuando añadimos más arena a las paredes de nuestra fortaleza en la playa.

Pues bien. Hoy he decidido pasarme fugazmente por aquí para hablar de algo relacionado con la tecnología pero dejando a un lado chips, botones y demás componentes. Os voy a hablar desde la experiencia propia, lo cual queda en mi mano y en la vuestra creéroslo o no, pero esto es en defensa de la realidad de quienes nos esforzamos diariamente (findes y festivos incluidos) en hacer bien nuestro trabajo, y pagamos justos por pecadores (que los hay), por gente acomplejada, gente aburrida y gente con necesidad de abrazos e internet muy a mano.

Mito 1: las marcas nos pagan para que hablemos bien

Aquí hay de todo y no puedo hablar por toda la blogosfera, pero lo que también hay son matices. Una cosa es untar, es parar la mano y recibir una compensación por elogios, y eso yo no lo he visto. Lo he pensado, claro, pero no lo he visto.

¿Qué he visto? Posts patrocinados. ¿Qué no es un post patrocinado? Un “te unto por hablar bien”. Es un “te pago por escribir sobre mi producto y lo vas a dejar claro al compartirlo y en el propio post”. ¿No te gustan los posts patrocinados? No los leas, nadie te obliga, pero son esos los que se pagan específicamente, aunque no exista esa condición de lameculismo (que tampoco se expresa en el texto, son textos descriptivos destacando aspectos importantes).

¿Qué no he visto? Cheques. Vamos a explicar la dinámica de la asignación imaginaria de cheques por parte del comentarista que asume que las marcas nos pagan con lógica, que sabéis que me encanta:

  • Si p ☛ q, siendo p “hablar bien” y siendo “q” cheque. Igual esto os impacta, pero a veces los fabricantes hacen cosas bien. Objetivamente bien. Resulta que en ocasiones, tras un proceso de pensar, plantear, diseñar, producir y probar, un producto hace una cosa bien que gusta al usuario y se ajusta a la demanda o las expectativas. Bueno, plasmar esto en un post es recibir un cheque para ciertos usuarios por parte de la marca “beneficiada”.
  • Si no p ☛ anti-q, siendo no p “hablar mal” y siendo “anti-q” cheque de la competencia. Este caso a mí me hace mucha gracia, porque resulta que si hablas mal de algo es que te ha pagado la competencia o es que la marca afectada no te paga. Aquí puede que os pueda sorprender el hecho de que a veces las marcas hagan cosas objetivamente mal, como el problema de los Note 7 o cosas menos incendiarias (#festivaldelhumor) como lo del acabado Jet Black de los iPhone 7 o los chips y piezas que en ocasiones salen con error en móviles, ordenadores, coches y demás y que también tienen recalls.

¿Veis? Es maravilloso. Lo único malo de todo esto es que no los hay, no hay cheques ni regalos, y que escribir sobre lo que hacen los fabricantes forma parte de nuestra tarea diaria. Y no, no os escribo desde mi casita en la playa en Barbados, como os digo no hay cheques extra por aquí.

Mito 2: Qué morro, ¡siempre viajando!

En algunos casos nos desplazamos a cubrir presentaciones y eventos, y personalmente lo he hecho bastante dentro de mi poca experiencia. Y esto es algo que tiene relación con lo anterior, porque a veces se asume que el hecho de que cubramos algo fuera implica lameculismo por nuestra parte, además de unas supuestas vacaciones.

Nada más lejos de la realidad.

A mí viajar me gusta, lo sabéis, y no me importa las horas de avión, las conexiones, correr con decenas de kilos en equipaje o incluso el propio destino. Me gusta de hecho más aún desde que mi oficina, mi lugar para comer, mi centro de ocio y mi hogar son el mismo emplazamiento. Pero cuando viajamos vamos con el tiempo casi justo para asistir a las citas y cubrir las presentaciones, y eso no es sólo estar atenta durante el acto, son bastantes más horas que no se ven.

¡Pero si siempre subes fotos de los sitios! Si subo fotos de mis gatos en el sillón de casa, ¿os extraña que las suba de la Torre Eiffel? En ocasiones tenemos algo de tiempo para ver dónde estamos, pueden ser unas horas como me ha ocurrido en Praga (horas que podría haber usado descansando y afrontando la fiebre que tuve) o 40 minutos como en Berlín. Si te gusta ver lo sitios aprovechas los minutos, como quien le gusta jugar y aprovecha cualquier momento para hacerlo. Pero eso siempre va a ser secundario, y si decides sacar horas para ello nunca van a ser de tu trabajo, no si al menos tienes ciertas prioridades (o sentido común).

Porque “vacaciones” no significa “desplazamiento”, ni viceversa

Así que no, ir a otro país no implica hablar bien ni hacer la pelota, implica que has de ser el primero en sacar una información y hacerlo bien porque has asistido a su presentación. Implica noches sin dormir por quedarte trabajando para sacar algo a tiempo porque volar implica no estar online (me ha pasado tres veces, y no me importará pasar otra, pero no es algo que me plazca, precisamente). Porque “vacaciones” no significa “desplazamiento”, ni viceversa, aunque a veces lo asociemos por defecto.

Mito 3: Publicar posts es algo sencillo que no cuesta nada

Hay posts fáciles y posts complicados, como hay reparaciones fáciles y reparaciones complicadas, como hay platos fáciles y platos complicados. Es innegable y gracias al MEV que existen ésos más sencillos, pero es bastante posible que no sea lo fácil que parece a quienes afirman la frase que titula este apartado.

Está también la capacidad de cada uno. Personalmente es algo que he de mejorar, y que tiene relación con mucho más que con la temática o el momento del día en que lo escriba (de noche todos los gatos son pardos y a última hora todos estamos cansados). Pero más allá de esto, no es un trabajo fácil (yo no sé si eso existe, me parece que eso el un mito, de hecho). Tras cada post hay horas de trabajo, para unos más que para otros, el cual no queda en agrupar las palabras correctas con coherencia, cohesión y sentido, sino que hay un tratamiento de la información que ocupa su tiempo.

Mito 4: no sois periodistas, cualquiera vale para eso

Es cierto que muchos no lo somos, por suerte o por desgracia. A mí me gusta escribir y que me paguen por ello, pero no cambiaba por nada del mundo mi licenciatura en veterinaria. El periodista se prepara para ser el perfil idóneo para un medio de comunicación, pero eso no significa que los demás no podamos ser válidos ni que todos los susodichos lo sean. Ni el que pueda haber gente válida no periodista tampoco significa que todo el mundo valga.

Esto te ha de gustar, pero también has de regirte a normas y a principios que no sólo se enseñan en la facultad de periodismo, puedes aprenderlos por ti o porque de alguna manera te los transmiten.

Si no aplicas esos principios, además de tener un escritura decente y una voluntad que implica que los horarios para comer y descansar son los padres, para esto no vales.

Si te da pereza probar aquello de lo que vas a describir el funcionamiento, no vales. Si no contrastas, amplías, piensas en lo que estás escribiendo para hacerlo como tú como lector te gustaría leerlo, no vales.

Si no tienes auto-crítica y no sabes recibir la ajena, si te niegas a ser un eterno aprendiz y si no sabes respetar el trabajo de los compañeros, no vales.

Si antepones tu horario al del calendario de actualidad, no vales.

Si empiezas a acumular lectores por tu nombre y el ego te crece hasta supurar entre tus palabras y anularte como persona, no vales.

Si no pones tildes, no te esfuerzas en usar un léxico apropiado, en no repetir, o si ahorras en signos de puntuación como si viniesen las vacas flacas de la gramática, no vales.

Tengas el título que tengas, has de valer, y eso no lo enseñan en ninguna facultad, naces con ello y te hace exámenes la vida. Ni es una condición eterna: como ocurre en todos los trabajos, si no vales a la calle.

Te gusta, aprendes y lo aplicas, y si vales, vales, y si no te echan.

Mito 5: Os pagan para divertiros

Éste me hace mucha gracia también. Es algo que yo pienso en algunos casos que tampoco sé si a ciencia cierta con verdad, como el de Casey Neistat o como el chico de GoPro que nos contaba cómo probaba cámaras en un sitio u otro (no recuerdo su nombre, qué rabia). Por ello no me queda más remedio que contramitificar y tildar justamente esa afirmación de mito, así en general.

Creo que un buen ambiente de trabajo condiciona el resultado del mismo, de modo que si el ambiente es horrible, hitleriano, frío o es antimateria al final te quemas y no rindes igual

No nos pagan para divertirnos, nos pagan para que cumplamos un contrato. Y os voy a decir algo que no sólo se aplica a este trabajo (o en el de Neistat o el chico de GoPro): que no te paguen por divertirte no significa que te puedas divertir. Y de hecho yo creo que esto, en su justa medida, es fundamental. Creo que un buen ambiente de trabajo condiciona el resultado del mismo, de modo que si el ambiente es horrible, hitleriano, frío o es antimateria (no hay ambiente, no hay nada) al final te quemas y no rindes igual. No es tampoco no salir del modo cachondeo, pero el hecho de que haya puntualmente risas en el ambiente es un síntoma de salud para el mismo y contribuye a que las tareas más arduas se lleven mejor.

Así que no, a quienes escribimos en tecnología no nos pagan para divertirnos, ni nos divertimos porque nos pagan. Si nos divertimos es porque es una respuesta natural de nuestro sistema nervioso cuando el ambiente lo estimula, y el hecho de que estemos pegados al ordenador hace que muchas veces canalicemos esa diversión con publicaciones en redes sociales (no me puedo creer que esté explicando esto, pero bueno). Yo veo a mucha gente sonreír en su trabajo y no pienso que le paguen para divertirse, no pienso nada (bueno, a veces me río porque he cotill…por empatía y me pillan).

Mito 6: ¡Fanboy!

Todos tenemos preferencias, gustos y debilidades, en comida, personas y objetos. Esos aspectos son parciales por definición, el gusto jamás será objetivo ni tampoco ninguno de los otros factores. Pero hay una cosa que se llama autocontrol, y es una pasada, porque te permite expresarte sobre un tema de manera objetiva. Sí, sí, os lo prometo.

Quienes escriben sobre deportes tienen equipos favoritos. Quienes escriben sobre restaurantes tienen platos y sitios favoritos. Quienes escriben sobre moda tienen diseñadores favoritos. Pero si se quiere ser profesional, cuando te pones ante el teclado dejas a un lado tus gustos y escribes sobre lo que hay, y criticas lo criticable lo haya parido quien lo haya parido, porque tu parto ha de ser objetivo como condición sine qua non (salvo cuando sea una opinión personal, por supuesto).

Esto nos lleva al punto de los cheques, de hecho. A veces no nos pagan, pero somos fanboys. También haters, según si lo que decimos es bueno o malo. A veces hablar de que a HTC le va mal tras presentar un informe que muestra pérdidas y bajada de ventas es “odiar a HTC”, igual que hablar de que el iPhone tiene buenos acabados es “ser un fanboy”. Al parecer hay cierto grupo de personas expertas en negar las evidencias y lo mejor para expresarlo es aludir a la posible preferencia personal del autor. Porque los datos qué más dan.

Mito 7: Os limitáis a traducir

Aprender inglés hasta cierto grado fue una de las mejores decisiones de mi vida, y lo mío me costó (y aun así me queda mucho por mejorar). Ver el contenido en versión original es una gozada auditiva y, además, me ha permitido trabajar en todo lo que he trabajado (los animales no hablan inglés, pero los productos para tratarlos y los estudios, sí).

Os voy a decir una cosa: en tecnología manda lo anglosajón, y las informaciones casi siempre salen primero en inglés (vengan de donde vengan). Eso no significa que nos limitemos a traducir y ya, pero si alguien lo publica el primero (y es cierto e interesante) nos vamos a basar en ello. Pero eso no quiere decir que nuestro trabajo se limite a ello o que lo haga Google o WordReference, sino que es una base que no siempre existe. De hecho, una de las cosas que más disfrutamos es crear contenido propio, plantear un debate, exponer una serie de hechos a modo de análisis… Y la única traducción directa que hay ahí es la del estímulo eléctrico de nuestras neuronas a los movimientos de nuestras manos al teclear (y luego es lo que menos se lee al no ser la noticia estrictamente o no ser del tema del momento, una pasada).

Mito 8: no os podéis cansar si no os movéis de la silla

Esto ya lo traté al hablar del tamiz generacional que aún existe (al menos en nuestro país) al hacer consideraciones sobre el trabajo de blogger o cualquier otra labor similar. La ausencia de ciertas acciones o el hecho de que no haya un esfuerzo físico relacionado con levantar o mover peso a veces hace pensar que esto no cansa. Esperad.

JAJAJAJAJAJAJA.

Si no se entiende el agotamiento mental es una muy mala señal (si es tu caso, preocúpate). Es algo que existe y que se da cuando se ha hecho un esfuerzo continuado de discurrir. De hecho no hace falta ni trabajar, ¿quién no se ha agotado mentalmente durante los exámenes de la facultad o el instituto? Claro que esto cansa. Aquí se madruga y se echan horas como en cualquier otro trabajo, y el hecho de que sea siempre en los dos mismos metros cuadrados no es algo que nos salve del agotamiento, es algo que lo provoca y que además nos perjudica a nivel de salud. Quiero pensar que este mito ya se mantiene poco, pero me da que aún no se ha disipado.

Hay cosas que se hacen por gusto y no son necesarias, pero el caso es que se hacen.

Como decía al inicio, aquí no estoy defendiendo a quien hace malas prácticas y fomenta estas creencias, porque en todos los sitios hay caraduras. Pero a veces te cansas de que el único feedback que haya sea éste, de que tras las horas, el esfuerzo y a veces la ilusión siempre haya una voz que aluda a alguno de estos puntos, igual que como quien critica o comenta un error y lo hace con saña innecesaria, convirtiendo algo bueno y de agradecer en lo más rancio de internet. Por suerte, en ocasiones es minoritario y recibes comentarios sanos que no tienen por qué felicitarte, pero incitan al debate o aportan algo más.

Yo desde aquí, a los cuatro gatos que vais a pasaros, os digo lo que hay por parte de muchos, aunque creo que si sois los gatos que creo ya lo sabréis.

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