Otro punto de vista sobre el hundimiento de Softonic

Que muchas operaciones de Softonic eran de ética cuestionable no lo duda nadie. Que hemos perdido una lanzadera de jóvenes talentos, es un hecho.


Hace unos días se anunció que Softonic realizará un ERE para despedir entre el 50% y el 75% de su plantilla (compuesta por 415 empleados, actualmente, la mayoría en Barcelona).

Hoy en día, cuando escuchamos hablar de Softonic pensamos “Vaya mierda”, “Esos son los que te instalan mil cosas molestas cuando buscas un programa” o “Es un nido de malware”. Incluso un comentario bastante habitual estos días (y en parte lo entiendo) es un “Y yo que me alegro de que Softonic se hunda”. En mi opinión, la verdad, no puedo entender cómo se puede celebrar que se hunda una empresa que está dando de comer a 415 personas (y a saber a cuántas más). Pero el problema no es sólo eso, es que Softonic va mucho más allá.

Softonic no ha sido siempre un nido de publicidad indiscriminada y malware, hubo una época en la que era una web excelente para descubrir y valorar software, así como opinar acerca de él… y en donde además, se recopilaban enlaces oficiales y gratuitos de descargas de programas. Pero claro, eso no da dinero… y Softonic no es una ONG, es una empresa.

Las decisiones que ha tomado Softonic en los últimos años y los movimientos que ha hecho con respecto a su producto son de ética bastante cuestionable, nadie lo duda… ahora, hablamos de una empresa que ha generado un medio, en forma de blog, de reviews de mucha calidad de aplicaciones y programas informáticos… hablamos también de una comunidad enorme de usuarios que comentan, recomiendan y ayudan a popularizar software. Además, estamos ante una empresa que se consideraba uno de los mejores sitios de España para trabajar, una startup en toda regla, con sueldos por encima de la media y una inversión importante en formación y crecimiento profesional de sus empleados.

Detalles y rincones de las oficinas centrales de la empresa en Barcelona. Fotos propiedad de Softonic.

Yo, al igual que más de uno de los que leerá este artículo, trabajo en el mismo sector que ellos, y la imagen que me llevo de esta noticia es que se pierde una enorme fábrica o lanzadera de jóvenes talentos. Estoy seguro de que todos y cada uno de los 415 empleados de Softonic han crecido profesionalmente más de lo que habían crecido en anteriores empresas (y posiblemente, más de lo que crecerán jamás en otras), y eso es algo de mucho valor que perdemos, algo que no veremos más por parte de esta empresa.

Como digo, no justifico que todo esto de libertad a Softonic para instalar malware en los ordenadores de sus inocentes usuarios (la mayoría, desentendidos tecnológicos) como según les venga en gana. Pero entendamos que el instalador del demonio es sólo una parte de la compañía. La gente celebra que se acabaron las descargas corruptas, pero tengamos en cuenta que también se acaban la grandísima cantidad de reviews, la enorme comunidad de comentarios y recomendaciones de los usuario, una incubadora de mentes brillantes e ingenieros eficaces, y un largo etcétera que a todo esto acompaña.

Softonic aplicaba la filosofía startup en toda regla (hablo de esto en “Entre sofás y futbolines se trabaja mejor” y en “¿Qué tipo de compañía es una startup y cuándo ésta deja de serlo?”) y era un sitio genial para empaparse de conocimientos y aptitudes, crecer y aprender como profesional y desarrollar una carrera que a día de hoy beneficiaba a todo el sector en conjunto; tanto si has trabajado en Softonic y has crecido y aprendido, como si quieres contratar a alguien que lo ha hecho anteriormente.

En España, era y es muy difícil encontrar este tipo de empresas y compañías… y desde hoy encontraremos una menos.


Apunte: aquí tenemos un tweet de Fabrizio Ferri que en sí mismo es una prueba de lo que cuento que perdemos con Softonic. Como industria, como sector… esta pérdida nos perjudica más que nos beneficia.