Qué queremos decir cuando hablamos de diseño digital (1/2)

Primera parte: Buscando una definición

En los productos digitales, hablar de “Desarrollo” puede ser problemático. Es un término que abarca demasiadas cosas: ¿Hablamos de programación, de sistemas, backend, frontend…? Yo lo asocio a una labor de construcción y de poner los medios para que un sistema funcione eficientemente. Sea como sea, la comunidad de desarrollo tiene una gran tradición de gremio y de compartir conocimiento que la hace envidiable.

Con la palabra “Diseño” la cosa se pone mucho peor. Me viene a la mente la palabra diseño gráfico que produce imágenes, o bien, diseño industrial, que produce objetos. Una vez definidos, se construyen y materializan, no hay vuelta atrás. Pero me parece esta una visión obsoleta. Lo asociaría con definir y dar forma a un producto que vamos a utilizar.

El problema es que todos solemos hablar de diseño refiriéndonos a cosas muy diversas. No hay una única definición. Mucha gente lo asocia al envoltorio externo, a la apariencia de un producto, lo cual es una visión muy reducida. También se ha extendido el concepto de diseño de experiencia de usuario (UX) que es un término demasiado amplio, que puede incluir: diseño gráfico, diseño de interacción, usabilidad, investigación y testeo con usuarios.

Casi me voy de esta charla que yo mismo propuse

El año pasado, en el evento Startup Open Space de Zaragoza del 2017, propuse una charla acerca del “valor del diseño en vuestra startup y cómo integrarla en los equipos”. Fue una charla con mucha asistencia, pero para mí, la experiencia fue decepcionante. Cada uno hablaba desde una visión del diseño diferente, los conceptos eran confusos. Sentí que se devaluaba el papel del diseño en los productos digitales. Pero, quizás, lo más decepcionante fue la forma en la que hablábamos del diseño los mismos profesionales que nos dedicamos a ello.

Si los mismos profesionales del diseño no somos capaces de hablar de diseño con propiedad, ¿Cómo vamos a ponerlo en valor, tal y como se merece?

Mi intento con este post es aclarar mis propias ideas y llegar a una descripción personal de lo que considero que es diseño digital. Que me sirva como punto de partida para ponerlo en valor en los equipos de desarrollo de software.

¿A qué me refiero cuando hablo de diseño?

Tomaré como punto de partida una definición del diseño tomando prestadas ideas de José Luís Antúnez y lo desarrollaré con características propias que pienso que tiene el medio digital.

Él habla de soluciones a necesidades en situaciones concretas:

  • Necesidades del usuario (humano, animal, vegetal) y necesidades del producto o servicio (espacio, objeto, imagen, contenido, proceso…)
  • Con situaciones, se refiere a contexto y soporte: lugares físicos, aparatos, ropa, papel, pantallas digitales…

Según él, hay muchas soluciones símplemente con forma, pero, para que podamos hablar de Diseño, se necesita el ingrediente necesario de la Belleza. Su definición resumida sería que Diseño son “Soluciones con belleza” y explica:

  • Belleza entendida como buen gusto, sin disfraces: satisfacción contemplativa y de uso. El producto trasciende más allá de su pura funcionalidad. Hay un disfrute y conexión emocional entre la persona y la solución. La belleza es cultural y subjetiva, hay muchos tipos de belleza.
  • Para que algo sea bello ha de tener armonía: transparencia, equilibrio, consistencia, contraste y, a veces, pero no siempre, simetría.
  • Otro ingrediente de esa belleza es la admiración: satisfacción contemplativa en un plano estético. Satisfacción de uso, amor por los detalles.

Recomiendo leer su artículo completo en el que desarrolla otras cualidades como son la interacción, decisiones, ética, arte y resultados. Es un buen punto de partida, pero faltan ingredientes si hablamos de productos digitales.

Ornamentalismo vs. Racionalismo. ¿Embellecer o ser honesto? Un tema recurrente en el arte y el diseño

Es ampliamente reconocido que un producto digital innovador es capaz de conjugar tres factores: el producto debe ser viable económicamente, construible con los medios técnicos disponibles y debe ser deseable. Es fácil caer en la trampa de que es sólo en este último factor donde el área de diseño interviene. Al fin y al cabo, en la definición anterior hablábamos de soluciones con belleza. Pero, pienso que aquí radica parte del problema de cómo percibimos el papel del diseño, ya que solemos asociarlo a hacer “bonito” algo que funciona. Como si belleza y función fuesen algo separado. Como si las cosas se pudiesen embellecer a posteriori. Es cierto, que los profesionales de diseño son expertos en hacer deseable un producto, pero la práctica de diseño no se reduce sólo a ese factor.

En realidad, un buen proceso de diseño tiene en cuenta los tres factores a la hora de definir soluciones: que sean viables, construibles y deseables

Si hablo de soluciones, inmediatamente me viene a la cabeza la palabra solucionar problemas. Solucionar necesidades es como solucionar problemas en un sentido positivo. Como si los problemas fuesen algo a resolver con nuestro mejor conocimiento y con los mejores medios que disponemos. La actividad de diseñar está continuamente buscando decisiones “acertadas” a la hora de resolver problemas. Sólo parte de esos problemas son estéticos: no es cuestión de encontrar algo bello que funcione, sino algo que funcione bellamente, económicamente y genere resultados reales.

Diseño computacional vs. Diseño clásico

Con la definición anterior todavía estamos con el concepto de “diseño clásico” que se enseña en las escuelas: anclado en objetos reales y tangibles, que se proyectan o se “diseñan” previamente para luego ser producidos de una vez y para siempre, sin más opción a modificación, con la esperanza de que cumplan de una forma perfecta y absoluta la función para la que fueron concebidos.

Design in Tech Report 2017. John Maeda

Para clarificar términos, John Maeda, habla de tres tipos de diseño: Diseño clásico, Design Thinking y Diseño Computacional.

Maeda dice del diseño clásico que hemos definido antes, es un área necesaria, es como el arte: seguirá formando parte de la práctica durante siglos y está relacionado con la capacidad para ser creativos.

El design thinking está más orientado al negocio. De hecho se está integrando de forma explosiva en grandes compañías y se enseña en las escuelas de negocio. El dice: “Los que tengan estas habilidades entenderán que, cuando la ejecución ha sobrepasado la innovación, es el momento de explorar de qué forma el diseño puede definir la experiencia de usuario”.

Sin embargo, el diseño computacional, es otra categoría diferente al diseño clásico. Se aplica a productos que utilizan millones de personas, con medios digitales, que les pone en comunicación continua, intercambiando información en tiempo real. Pensemos en cualquier aplicación instalada en el móvil que llevas en tu bolsillo y conectada a Internet.

Como dice Maeda: “Si tu coche tiene un interior cutre, eso sería un problema típico de diseño clásico. Pero si vas a comprar un coche de una empresa que no sabe cómo construir un coche, entonces sería necesario design thinking. Ahora bien, si hubiese una forma de conseguir que el velocímetro cambiase en situaciones específicas o si hubiese un modo de autopiloto como los coches Tesla, eso requeriría de una capacidad de diseño computacional”.

Estos productos digitales del diseño computacional amplifican nuestras capacidades. Nos dotan de “superpoderes” o bien nos aportan experiencias que nos facilitan la vida y que percibimos como placenteras. Por eso los usamos cada día y los integramos en nuestras vidas. Por eso los recomendamos a la gente cercana y resultan un negocio rentable para sus creadores.

Las personas en el centro de la experiencia

Si definimos productos que ayudan a la gente, hay que diseñar para ellos, para su forma de pensar y de percibir el mundo. Como he dicho, las personas tienen que percibir nuestro producto como algo que les proporciona “superpoderes”.

Eso no es fácil. No basta con amasar un conjunto de funcionalidades útiles y empaquetarlas en un producto. Hay que conocer a las personas que van a usar nuestro producto, deberíamos investigar su día a día para planificar cómo van a adoptar el uso de nuestro producto, de qué forma cumple éste las metas de estas personas y cómo alinearlo con su estilo de vida.

Diseño centrado en el usuario es poner el foco en las personas. Foto de Philip Lorca Dicorcia

Los que nos dedicamos profesionalmente al diseño solemos tener buenas habilidades para hacer ese diseño centrado en el usuario. Trabajamos con la empatía y ponemos orden en el caos haciendo que lo complejo parezca simple. Es un tema de emociones, de percepción y también de psicología cognitiva.

Cuando hablo de diseño en el medio digital, no me refiero solamente a lo tangible, sino a todos los elementos que forman parte de la experiencia que tenemos al enfrentarnos al producto. De hecho, el diseño gráfico o diseño de interface de usuario es una parte pequeña del diseño de un producto digital. Por ejemplo, el buscador de Google te permite encontrar información en Internet de una forma casi instantánea. En ese caso, la relevancia de los resultados de búsqueda (los algoritmos utilizados) y la velocidad de respuesta, son mucho más importantes que la apariencia o el diseño gráfico del buscador.

Yo me decanto por una definición muy amplia de diseño que se ocupa de definir y resolver problemas de muchos tipos. Incluiría al diseño de experiencia de usuario (UX), o más aún, de la experiencia de cliente (CX) a la hora de percibir la marca y todo su conjunto de servicios. Recordemos que hoy en día, las experiencias son más relevantes que los productos, de hecho, las experiencias son productos. En ese sentido, no sólo los diseñadores hacen diseño, hay muchos perfiles involucrados en el diseño de experiencias.

Decisiones coordinadas

Cualquier proceso de diseño es un proceso complejo con muchas idas y venidas y en el que tomamos continuamente decisiones que se apoyan unas sobre otras. Podemos definir lo que se va a construir con la información que tenemos al principio, pero a medida que se construye y se lanza al mundo el producto (por ejemplo, testeando con usuarios) se van aprendiendo nuevas cosas que no se conocían al principio. Entonces, tendremos que reconsiderar decisiones tomadas, rectificar y buscar alternativas al vuelo que no estaban planeadas.

Cuando el equipo toma decisiones que definen la funcionalidad y la forma del producto, se tienen en cuenta muchas cosas que son ajenas al área de los diseñadores como son las prioridades de negocio o los condicionantes técnicos. No corresponde sólo a los diseñadores, sino a todo el equipo, la tarea de definir cómo se materializará el superpoder que el producto promete.

Los que nos dedicamos al diseño podemos facilitar el proceso en el que emergerá ese diseño colaborativo, dar un marco metodológico y hacer de puente entre disciplinas con nuestras habilidades comunicativas.

El diseño es algo lo demasiado importante como para dejarlo sólo en manos de los diseñadores

Hasta ahora he intentado definir lo que es diseño aplicado a productos o servicios digitales, no te pierdas la Segunda parte: Diseño que evoluciona y trabajo en equipo.