50 Shades of Blackberry

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¿Sabés lo que es un fanfic? Viene de Fan y Fiction, es decir, una ficción escrita por un fanático. Para que todos los criterios de la etimología se cumplan, uno debe tomar los personajes y elementos de la obra de otro autor (del cual es fanático) y escribir una nueva historia con ellos. En Internet es una tendencia en constante crecimiento y los hay sobre lo que te imagines.

Sucede que el fanático necesita que algo pase en el Universo del autor, pero no sucede, porque el autor siempre es más sabio y conoce perfectamente la naturaleza de su Universo porque es su único ‘dios’, entonces el fanático agarra los elementos, redacta y satisface sus necesidades. Ufff, puedo dormir tranquila, Leia se garchó a Han con el bikini puesto.

E. L. James fue una redactora de Fan Fiction y 50 Shades of Grey originalmente tomaba a los personajes de la saga Crepúsculo. Cuando la mina vio que podía hacer plata escribiendo, le cambió los nombres a los personajes, les dejó más o menos las mismas personalidades y publicó como loca.

A esta altura ya te diste cuenta de que meto imágenes “polémicas” para que salten en la miniatura y la gente entre a leer, ¿no?

¿Se acuerdan de que Christian Grey en 2011, teniendo mejores opciones en materia de teléfonos, le regala a Ana un Blackberry? Bueno, estaba hablando con una fuente, Major Tom, que me contó que 50 Shades of Grey fue escrita en un Blackberry.

A ver, le vamos a dar puntos a E. L. James por cebada y se los vamos a quitar inmediatamente porque es una enferma que condenó a toda una generación romantizando y naturalizando la violencia.

Por lo tanto, ganó Gryffindor por amplia diferencia, así que cambiame el decorado:

Gracias.

Y la hora del horror llega cuando termino mis simpáticas introducciones para sumergirme en las profundidades de esta tortura psicológica que es 50 Shades, así que vamos.

Previously, on 50 Shades of Horror… Christian arrastra a Ana al cobertizo y sucede esto:

Awwww que tierNO.

¿Sabés a qué me hace acordar? De chica tenía pesadillas con un monstruo que me vigilaba de lejos. Tenía pico de pájaro y una sotana con capucha. Prácticamente era la parca con la máscara de la Peste Negra. Y casi me infarto cuando abrí las imágenes de google para linkearla. En fin *respiro*, el tema es que este bicho me vigilaba desde atrás de árboles y postes, nunca se acercaba y eso era lo que más miedo me daba. Una noche me cansé y ma’si, para qué vivir con miedo si lo puedo encarar, lo peor que me puede pasar es morirme y es mucho más pacífico que vivir con terror. Entonces me acerqué al bicho, le agarré la mano y le dije “¿Querés ser mi amigo?”.

Lo importante, más allá de que soy un banquete para un psicólogo, es que es preferible acercarse despacito a la bestia y hacerle mimitos para ver si se calma, porque la alternativa es correr por tu vida y sabés que de ese monstruo no te escapás.

Si no te recuerda a algo, explico: Así es como se siente una mujer abusada.

(Cabe aclarar que a la edad que tuve las pesadillas no me había abusado nadie, era la manifestación de otros miedos que nada que ver).

Bien, regresando a lo que nos compete, Ana y Christian comparten lo que en este Universo retorcido es considerado como un “beso apasionado” y

Frase clave: “Nadie me ha dicho alguna vez que no antes”. Y si, papu, si estás tan entrenado para manejar a todos los que te rodean, es obvio que nunca te dijeron que no. Y eso es grave.

  1. Está enojado porque Ana todavía no le había dicho que iba a visitar a su mamá y tampoco es algo que él tenía que saber sí o sí. Les recuerdo que Ana dijo “si, voy a firmar”, pero todavía no firmó y que tu… ¿pareja? no tiene la patria potestad para dejarte o no salir del estado… de la provincia, ponele. Y más allá de que esto no sea una cuestión de “No me pediste permiso” y que sea una cuestión de “No me dijiste”. Se lo dijo en la cena, le explicó que no lo había mencionado todavía porque es un “Estaba pensando en ir” y ¿soy la única en este lugar que cree realmente que a una pareja no se le deben todos los detalles de la agenda personal? ¿O que está mal que se enoje porque no le dijiste que planeabas viajar? Y si no me bancás en esta, considerá que llevan… ¿Cuánto? ¿Dos semanas? ¿Saliendo? No, saliendo no. Viéndose. Dejame de joder. Dejame. De. Joder.
  2. Está enojado porque se fue a beber con “ese tipo que trató de seducirla”. Seducción es un juego de a dos. José trató de abusarla. “Y te dejó con un completo extraño”. El tipo se piensa que cayó en su corcel como un caballero blanco a rescatarla. No, se peleó en silencio como se pelean los machos de ciertas especies por aparearse con la hembra. Desplegó la melena (léase, la influencia que tiene un tipo como Christian, que por un par de mangos te desaparece si quiere y lo sabés) y se llevó a la piba, a la que nadie dejó sentarse dos minutos a respirar un poco. Si te calentaba ese hecho, la hubieras alcanzado hasta su mejor amiga y la hubieras dejado con ella. Ellas viven juntas, se cuidan, son casi hermanas. Te chupa un huevo, estás queriendo quedar bien comparándote con él. Fin.
  3. ¿Estoy enojado y excitado porque me cerraste tus piernas? ¿Sabés a quién más le calienta que le digan que no? Al violador.

Y dejé lo peor para lo último, al igual que Christian.

“Si no vas a dejar que te pegue (…) te voy a coger para mi placer, no el tuyo”. ¿Saben quién más piensa así? Exacto.

Y acá es donde nos tenemos que sentar en la silla del espectador, detrás de la pantalla, incapaces de impedirlo… a ver cómo Christian, efectivamente, viola a Ana.

Pero la escoria viviente de E. L. James no podía vivir el resto de su vida en paz, nadando en los millones que su Frankenstein con máscara de peste negra y túnica de parca le había dejado… así que nos vende una escena muy inverosímil en la que Ana está disfrutando de una violación que no fue pactada. ¿A qué me refiero con “pactada”?

Voy a aclarar esto, porque salió un imbécil a citar este libro nefasto para justificar que existen mujeres que se calientan con la violación: Inclusive el “rape-play” es con consentimiento de todas las partes. Hay dos (o más) personas que se ponen de acuerdo en hacer este juego de roles y si a una de ellas no le está gustando, ponen una palabra específica (distinta a “no” o “basta”) para frenar el juego. Y el juego se frena.

Toda práctica sexual tiene que ser consentida por todas las partes. Y lo voy a repetir hasta el hartazgo, hasta que quede grabado y no se pueda razonar de otra manera. El imbécil que citó este libro junto a Freud y Lacan, desconoce lo que separa un “rape-play” de una violación. Igual que E. L. James.

Y lo reafirma.

Ya terminamos, aguantá un par de párrafos más.

La acaban de violar, pero el tipo le devolvió la bombacha sin que ella se lo pidiera y eso, para ella, es un acierto.

Acaba de justificar a su abusador.

Si, a mí también me heló la sangre.

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