Cambiando vidas a través de la tecnología

Una historia desde el continente africano

Llegué a Nairobi hace más de 1 mes buscando formarme como emprendedora social. Estoy haciendo un postgrado en Innovación Social en Amani Institute y como parte del programa estoy haciendo una pasantía en e-Limu (una empresa social que desarrolla aplicaciones con contenidos para las escuelas en el Este de África).

Hace 7 años una persona extraordinaria llegó a Samburu (es una pequeña área natural protegida en el centro de Kenia) como turista, sumergiéndose en la realidad y decidió dedicarse a que la escuela y la comunidad crezcan. Hace 1 año y medio, mientras ella hacía el mismo programa que yo y trabajaba en el mismo lugar que yo, decidió lanzarse y probar llevando el contenido de e-Limu y los kio kits de Brck, buscando transformar la vida de estos chicos y sobretodo de las mujeres.

Esta persona extraordinaria es Francesca, una Amani Alumni, que conocí un poco antes de llegar a Nairobi a través de una entrevista. Una persona llena de sueños que irradia pasión por lo que hace y que me inspiró desde el dia 1 a lanzarme a la aventura de este proceso.

Desde que llegué a Nairobi escuche la historia de una escuela en Samburu. ¿Samburu? que nombre mas extraño. A medida que pasaban los días la curiosidad y las ganas de conocer se apoderaban de mi. ¿Qué estaba pasando en ese lugar? ¿Cómo una escuela podía estar en el medio de la nada? ¿Qué podíamos ofrecer nosotros, desde el lugar donde trabajo? Así empezó esta aventura, más que nada por curiosidad y con ganas de conocer todo acerca de este maravilloso país.

Recibí la confirmación del viaje y mi cabeza empezó a trabajar. El domingo a las 6am partimos para allá sin muchas expectativas pero con ganas de impregnarme en la realidad y dejarme transformar por la experiencia.

Para poner en contexto les explico mas sobre esta extraordinaria cultura: la cultura Samburu. Los Samburus son semi-nómadas (la cultura tiene rasgos de la cultura Maasai, pero están diferenciados) y también son pastores (ovejas, cabras y camellos). Las mujeres Samburu son sin duda el pilar mas sólido de su cultura: son las encargadas del hogar, las que construyen los albergues, crean sus hermosos accesorios, cuidan de los animales y cuidan de los niños, mientras que los hombres se dedican a cuidar del lugar y a tomar “algunas” decisiones como me comentó Silvester, un hombre Samburu que nos acompaño durante toda la experiencia.

Los hombres practican la poligamia. Cada comunidad esta distribuida en Bomas (pequeñas comunidades de los hombres Samburu con sus esposas y sus hijos). Si bien las mujeres son las que llevan el hogar, el hombre es quien tiene el poder, y cuando la mujer ya no puede con todas sus responsabilidades le pide al marido que se case con otra de manera a que esta le ayude con los quehaceres, ya que el hombre tiene prohibido trabajar en cualquier circunstancia. Los niños desde chiquitos cuidan de las ovejas y las cabras dejando de lado la educación.

Bomas en las que viven los Samburus

El contexto en el que viven es el menos favorable. Están lejos de la ciudad, en el medio de la nada, sin luz, con poco acceso a agua potable, tienen una sola escuela para toda la comunidad y 5 profesores para 8 clases. La mayoría de ellos van borrachos a enseñar a los alumnos porque se sienten desmotivados por la realidad. No hay tizas, no hay materiales y la escuela esta llena con más de 200 niños ansiosos por aprender pero en una escuela que no tiene nada que ofrecer. Por supuesto, el gobierno no forma parte de esta realidad.

Niños ansiosos por aprender y una escuela sin mucho que ofrecer

Durante el viaje pudimos apreciar todo el impacto que están generando los kio kits y el contenido de e-limu, fueron 3 días de compartir con ellos en las salas de clases, de enseñarles, de entrevistar a los niños, profesores y mujeres. 3 días intensos donde cada logro era un paso gigante hacia un nuevo futuro para la comunidad.

Las mujeres en la sala de clases

Un año y medio después, la tecnología esta transformando vidas en Samburu, vidas de mujeres que están orgullosas de estar estudiando, mujeres que entendieron lo poderosas y valiosas que pueden ser, mujeres que apenas hablaban samburu, hoy leen, escriben, suman, restan, multiplican, dividen, hablan swahili y están empezando a hablar ingles. Empezaron unas pocas, y hoy son 48 mujeres y 2 hombres que se sumaron a esta aventura, ellas decidieron usar uniformes para que toda la comunidad vea que ellas están estudiando y construyeron su propio refugio donde van a tener su sala de clases.

Solo bastó con una persona que creyera en ellas, una tablet, un nuevo sistema de educación y 48 mujeres que decidieron transformar su realidad.

Fueron 3 días mágicos donde la naturaleza, la cultura y las extraordinarias personas hablaron por si solas, 3 días donde aprendí que no hay límites cuando las oportunidades existen, que todos tenemos la capacidad de cambiar realidades desde el lugar en el que nos toca estar.

Hoy Samburu puede estar al lado tuyo, solo necesitamos ver mas allá y creer en las personas, creer que un futuro mejor esta en manos de cada uno, que nosotros como emprendedores podemos y tenemos la responsabilidad de llegar a aquellos a los que nadie llega y creer que las realidades SI son transformables.

Yo llegué a Samburu con ganas de aportar a la gran huella, pero la huella dejaron ellos dentro mío, cada una de esas personas hoy me impulsan a trabajar por un país y un mundo de oportunidades para todos.


Este post es una colaboración de joha boettner para el Blog de Koga Impact Lab. Joha se desempeñó como Coordinadora del Impact Lab de Koga trabajando en la aceleración de proyectos como Pa’i Puku y El Cántaro. Actualmente esta realizando un postgrado en Innovación Social en Nairobi, Kenia.

¿Tenes alguna pregunta para Joha sobre esta historia? Escribile a johaboett@gmail.com