“De nuevo estoy de vuelta…”

La emergencia electoral del bussismo en Tucumán.

(O una excusa para aprender a hacer gráficos y mapas en ggplot2)

Volvemos al ruedo con #ElPagoYLaRosca. Una vez más voy a poner el foco sobre la experiencia política electoral del ex gobernador de facto, Antonio Bussi.

Para ello empecé a explorar datos de elecciones históricas de la provincia de Tucumán a nivel departamental. Las bases de datos incluyen información de resultados (votos por partido o “positivos”), votos “nulos”, “blancos” y nivel de participación (la suma de lo anterior sobre los votantes habilitados), para ese nivel de agregación.

Los cuadros siguientes resumen parte de esta información:

Votos en porcentaje para los principales partidos (ucr = Unión Cívica Radical; pj = Partido Justicialista, fap Frente Acción Provincial y dbpp = Defensa Provincial Bandera Blanca), por departamento.

Las elecciones de 1987 fueron las de mejor performance del radicalismo tucumano en todo el período 1983–2015. Pero, a pesar de convertirse en la primera minoría (en buena medida por la división de los peronismos locales — en azul), la vigencia del Colegio Electoral como institución definitoria del acceso a la gobernación fue condición necesaria de que la UCR no ganara la gobernación.

Las columnas del medio muestra los resultados obtenidos por las dos listas peronistas: una oficial, encabezada por José Domato; y una que llevaba como candidato al “disidente” Osvaldo “Renzo” Cirnigliaro. La división del PJ hizo a la fuerza… de la UCR.

Boleta compartida por http://www.jpmicozzi.net/

Por último, DPBB. El tradicional partido conservador — popular postulaba a Antonio Bussi (quien había participado en el Operativo Independencia decretado por el gobierno “Isabel”, para convertirse poco tiempo después en interventor de la provincia durante la última dictadura militar).

La candidatura del (luego condenado) genocida Bussi fue posible luego de la sanción de las leyes de Punto Final (1986) y Obediencia debida (1987) -“leyes del perdón”. Entiendo que estas decisiones generaron la condición de posibilidad de un retorno democrático de Bussi a la vida política tucumana.

Poco tiempo después Bussi impulsaría la creación de “Fuerza Republicana” (FR), etiqueta — aún vigente — con la que competiría a partir de entonces. Su relativo éxito en los comicios de 1987 no fue una casualidad. En 1989 la provincia eligió en mayo legisladores provinciales y en noviembre los convencionales que modificarían la constitución provincial (1990). El debut de FR en esos comicios no podría haber sido más auspicioso; logró el primer lugar en ambas contiendas, consiguiendo la mayor cantidad de escaños y se aseguró el poder para moldear la nueva constitución provincial, un año antes de la nueva contienda por la gobernación.

El crecimiento de FR resultó entonces una amenaza para el PJ local. La candidatura de “Palito” Ortega fue la estrategia que desde la Casa Rosada menemista para evitar una nueva victoria de Bussi. Esto fue posible por el apalancamiento que la “ley de lemas” permitía: la interna partidaria se resolvía en las elecciones generales — con una multiplicidad de sublemas compitiendo para la categoría legislativa- pero todos sumaban para la categoría de gobernador.

Votos en porcentaje para los principales partidos (ucr = Unión Cívica Radical; pj = Partido Justicialista, fr = Fuerza Republicana), por departamento.

Los resultados de la elección de 1991 son elocuentes. El 95% de los votos se distribuyó entre tres fuerzas: el peronismo (ahora) con lista unificada; FR como segunda fuerza y una UCR diezmada. Al comparar la adhesión que Bussi obtuviera como candidato de DPBB -cuatro años antes- con los de 1991, el crecimiento es notorio.

FALACIA ECOLÓGICA

Extraer conclusiones de comportamientos individuales partiendo de datos agregados nos llevaría a caer lo que se conoce como falacia ecológica. Y, si bien existen metodologías que buscan estimarlo, el nivel de agregación de datos con los que contamos no nos permiten hacer el ejercicio.

El FAP — Frente de Acción Provincial — fue la etiqueta bajo la cual compitió un sector del peronismo disidente; en el cuadro etiqueté como FR — Fuerza Republicana- a la fuerza con la que compitió Bussi en los dos turnos electorales (aunque en 1987 lo había hecho bajo la estructura de otra fuerza — Defensa Provincial Bandera Blanca (DPBB); PJ — Partido Justicialista- que en 1991 compitió en la alianza FE (Frente de la Esperanza); UCR (Unión Cívica Radical).

Pero, ignoremos esa (crucial) advertencia por un momento, con fines exploratorios. Los números acá reportados muestran que la cuenta tampoco es lineal (difícilmente podría serlo); pero el proceso “espejado” -de subida de uno (FR) y caída del otro (UCR)- es notorio en todos los distritos. Así como que el PJ recibió en 1991 casi tanto como la suma de sus partes en 1987.

El gráfico que sigue despliega la misma información de manera algo más “dinámica”. Esto es, cada flecha representa cómo evoluciono el % de votos entre elecciones (el eje vertical de cada cuadro, para cada departamento) de cada uno de los partidos (en el eje horizontal).

Frente de Acción Provincial (FAP — celeste); Fuerza Republicana (FR — negro); Partido Justicialista (PJ — azul) y Unión Cívica Radical (UCR — rojo).

Los cambios de votos recibidos por cada partido, aunque con diferencias, tienen un patrón similar en casi todo el territorio. Las hipótesis de movimientos espejados son las siguientes: el FAP (flecha celeste) decrece a O (cero), porque el PJ se presentó unificado en la elección de 1991 (de ahí el alto crecimiento de la flecha azul). En tanto, la participación de la UCR en la elección de 1991 decrece (flecha roja) también de modo sustantivo en todos los distritos, de modo inverso al crecimiento de FR (flecha negra) de 1987 a 1991.

El bussismo en el territorio

Pero volvamos al nuestra propuesta original: poner el foco sobre el devenir electoral del bussismo y comparar los dos turnos electorales. Notamos que, por ejemplo, el mayor porcentaje de votos de 1987 lo consiguió en San Miguel de Tucumán (capital), secundado por la lindante Yerba Buena. Este escenario se repitió 4 años después (aunque duplicando su cosecha). En el último turno electoral (1991).

Los mapas de abajo muestran de otra manera los mismos datos que venimos presentando. Cuanto más oscuro, mayor el porcentaje de votos que obtuvo FR en cada departamento, tal como define la escala en la parte superior del mapa. El más “negro” de todos es el distrito capitalino (San Miguel de Tucumán), donde Bussi logro el primer lugar. Esto mismo se puede ver en el gráfico anterior: el recuadro correspondiente a la capital es el único donde la flecha negra (FR) supera a la azul (PJ).

Siguiendo con nuestra historia, la pregunta que surge es ¿de dónde vienen los votos que recibe FR en la segunda elección (1991). La respuesta (que en realidad es una hipótesis) es que del radicalismo. El mapa siguiente muestra la disminución del voto radical en el segundo turno electoral. Esos votos “disponibles” alimentaron el voto por el partido de Bussi.

El espejo geográfico

Como decía antes, los mapas de FR y la UCR muestran la dinámica espejada en la participación de cada fuerza sobre el total de votos en cada una de las contiendas. La hipótesis que querríamos verificar es que hubo transferencia de votos desde la UCR (1987) a FR (1991). La palidez del mapa radical y el ennegrecimiento del bussismo en el segundo turno lo sugieren.

Pero de nuevo, tal como anoté más arriba, NO SE PUEDE inferir a partir de estos datos agregados cómo se comportaron los votantes individualmente. Para ello necesitaríamos conseguir información más desagregada (¿siendo la unidad de análisis las mesas dentro de cada escuela?) para correr un modelo de inferencia ecológica*. Algo que espero poder hacer más temprano que tarde.

Por ahora, creo que este ejercicio sirvió para (1) presentar la hipótesis y (2) practicar con el uso de potentes instrumentos para la presentación de datos (R, ggplot).

*Juan Dodyk, con la excusa de responder “a dónde fueron a parar los votos de Massa” en el ballotage entre Macri y Scioli, presenta de qué trata la Inferencia Ecológica.

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