¿Sigamos privatizando los espacios públicos?

[Juan Carlos Meza / Fotociclo / Licencia CC-BY-NC-SA]
Quise pasar por la Plaza de la Democracia, pero no pude porque Arnaldo Samaniego encabezó la inauguración de un evento de acceso pago, organizado con el auspicio de una marca distribuida por el Grupo Cartes en el marco del Oktoberfest 2015. Esta es una historia que refleja los modelos de sociedad que se disputan en el centro histórico de Asunción.

Al igual que a mí, este jueves 15 de octubre muchas personas se vieron coartadas en su derecho constitucional a circular libremente –bella ironía– por la Plaza de la Democracia.

El acceso a un espacio público estaba limitado a quienes pagasen una entrada para uno de los días del Oktoberfest 2015. Los representantes de Paulaner y Asociación de la Movida del Centro Histórico (AMCHA) se unieron para celebrar la internacional fiesta durante tres días, del 15 al 17 de octubre en varios espacios del centro. En la semana, el diario Crónica informaba que:

La auténtica y popular fiesta de la cerveza llega por primera vez en nuestro país y a Latinoamérica de la mano de Paulaner, la única cerveza que se ajusta a los criterios tradicionales para ser designada «cerveza oktoberfest».

Lo que no acotó el medio es que en la auténtica y popular fiesta que se realiza en Alemania el acceso es libre y gratuito. Por supuesto, tampoco hizo mención que la marca Paulaner es distribuida en el país por Bebidas del Paraguay S.A., empresa del Grupo Cartes que en 2013 se asoció con la chilena CCU. Eso sí, se destacó la importancia del evento describiendo la logística del mismo:

Se montará una carpa cervecera para más de mil personas donde la gente podrá experimentar la genuina fiesta cervecera , lo auténtico y lo tradicional de esta fiesta alemana, con el ambiente, la música y sobre todo el sabor, ya que Paulaner traerá directo de Munich barriles tipo chopp de edición especial para esta ocasión.

Con precios desde 30.000 guaraníes, o uno entraba a la carpa pagando o no tenía la posibilidad de sentarse en los bancos o cruzar desde Indepedencia Nacional a Nuestra Señora para acortar el camino, tal como lo hacen habitualmente cientos de personas todos los días.

Al igual que el evento CHAU 2014, que generó quejas ciudadanas y pedidos de informes de concejales, una vez más se volvió a poner precio a un espacio público, uno de los más simbólicos del centro.

A juzgar por los check-ins y tuits de los asistentes, «adentro» la gente estaba más que feliz… Pero la pregunta es: ¿Realmente se contribuye a la revitalización del centro restringiendo el disfrute del espacio público sólo a aquellos que quieren y/o pueden pagar?

Vallas que impiden el acceso… a la Plaza de la Democracia [Juan Carlos Meza / Fotociclo / Licencia CC-BY-NC-SA]

La participación de Arnaldo (y sus hurreros)

La conversión del espacio público en mero espacio de consumo es lo que generó la espontánea reacción de rechazo de Florencia Aguirre, Zoraya El Raiss y un grupo de activistas culturales de La Comuna, en Barrio Obrero. Desde allí tejen redes con otras iniciativas como Terraza Rape y las Casas Causa, activando por una sociedad inclusiva y diversa y apostando a la colaboración como metodología.

«Esto no puede ser, es un bajón que la gente tenga que pagar para estar en un espacio público», se quejó Florencia. Encararon al cuerpo de seguridad intentando hacer valer su derecho de libre circulación, pero los guardias privados estaban ahí para cumplir órdenes: solo pasan los que tienen el ticket.

Continuaron insistiendo hasta que alguien comentó que Arnaldo Samaniego estaba en el lugar, y como prueba compartió el siguiente post del periodista Pepe Costa en Instagram:

Así mismo, el mismo ex-intendente que durante su gestión ya había autorizado el cierre de cuatro plazas para CHAU 2014, estaba disfrutando del evento con su séquito. Está en su derecho, como cualquier ciudadano, podrás decirme.

Pero no, Arnaldo no estaba allí como cualquier ciudadano, sino que nada más y nada menos que para inaugurar el evento:

Arnaldo Samaniego en la apertura oficial del Oktoberfest 2015 [Juan Carlos Meza / Fotociclo / Licencia CC-BY-NC-SA]

Parece que la apertura buscó seguir el ritual de la fiesta alemana en donde el alcalde es el encargado de abrir el primer barril de cerveza. Solo que en este caso el alcalde ya no es el alcalde si no un mero candidato. Y en vez de las doce salvas de cañón que coronan la apertura en la tradición muniquesa, en la versión asuncena se escucharon abucheos de varias mesas para el ex-Intendente. Desde afuera, el grito incesante de un pequeño pero decidido grupo de chicas: «¡Ladrón!», «Devolvé la plata de FONACIDE», «Queremos espacios públicos, no privatización», «¿Arnaldo, dónde están los baches?».

Entre la desaprobación y la indiferencia, una mesa contrastaba con sus hurras y vítores al candidato colo'o. Desde allí salió un arrieroporte que encaró directamente a quienes se manifestaban contra la ocupación:

Un supuesto miembro del equipo de Arnaldo Samaniego agredió verbalmente a un grupo de manifestante contra la privatización del espacio público

En tono agresivo, con micrófono en mano y una cámara detrás, increpó a las chicas: «Vamos a entrevistar a los drogadictos que están queriendo manchar el evento… diganme si pueden demostrar algún hecho de corrupción de Arnaldo Samaniego» mientras de fondo otros hurreros gritaban cosas del tipo «Pagados por la oposición», «Vuelvan a la UNA» y el clásico del repertorio de la guerra fría republicana: «comunistas».

Las chicas no retrocedieron ni un milímetro, lo que terminó de colmar la paciencia de otro hurrero que decidió mandar a la mierda las sesenta lucas que invirtió en su manija y nos arrojó su cerveza caliente por la cara al grito de «vayan a bañar». Y se resguardó tras las rejas que fragmentaban el espacio público.

Encuentro en el carrete una foto del agresor levantando el dedo, desafiante. Al de la izquierda le pregunté si no le parecía injusta la ocupación del espacio de esta manera, pero dio por terminada la discusión con un contundente: «Este espacio fue pagado por una empresa privada, vayanse a la puta» Me gustaría saber quiénes son, pero no pude averiguar mucho más.

Si le conocen al tipo de camisa a cuadros que levanta el dedo, le pueden avisar que tengo su cerveza en mi cabello.

¿Es legal restringir los espacios públicos?

«Da bronca que un funcionario público que utilizó de manera poco transparente los fondos de FONACIDE esté en un espacio público y no podamos ir a reclamarle cuentas en su cara, porque antes hay que pagar entrada. Esto es un resumen de nuestra democracia» dice Florencia. Finalmente, las chicas pudieron ejercer su derecho a la libre expresión solo cuando Samaniego salió del perímetro de la plaza enrejada.

En medio del griterío se acercó Omar Cubas Fanego, alias «Pollo». Miembro del AMCHA, nos habíamos conocido en reuniones organizadas por la Secretaría Nacional de Cultura para coordinar acciones culturales en el microcentro.

— ¿Por qué están escrachando el evento?, preguntó.

Las chicas se apresuraron en responderle que era inadmisible la privatización de un espacio público, y que estaban ejerciendo su derecho de expresarlo libremente, que para eso se supone que sirven las plazas.

Él les respondió: «Ustedes conocen el AMCHA, es una iniciativa muy apasionada para revitalizar el centro. En una ocasión nosotros cobramos entrada solamente porque es muy grande y ambicioso, el presupuesto no da y el apoyo de la Municipalidad y otras instituciones del Estado es mínimo. Hay que llevar adelante esto de alguna manera»

Agregó: «No podés decir que se te está quitando tu derecho porque un día no podés entrar a la plaza. Respeto lo que ustedes piensan, pero nosotros desde el AMCHA creemos que hay que hacer gradualmente las cosas e ir mejorando. Hacemos diez eventos al año, solo uno con costo, ustedes conocen lo que impulsamos. Con lo que sobró del CHAU 2014, hicimos HOLA 2015 con acceso libre, con mejoras en las cuatro plazas. Lo bueno de todo es que se sumaron voluntarios y fuimos con nuestros hijos»

Acotó que la utilización de la Plaza «es legal, se abonó a la Municipalidad por utilizar este espacio así como sucede en otros países» .

Pero resulta que el artículo 134 de la Ley Orgánica Municipal es bastante claro, no es posible conceder bienes públicos para uso privado. Establece que los bienes del dominio público son aquellos que están destinados al uso y goce de todos sus habitantes, como por ejemplo:

a) calles, avenidas, caminos, puentes, pasajes y demás vías de comunicación que no pertenezcan a otra administración;
b) las plazas, parques, inmuebles destinados a edificios públicos y demás espacios destinados a recreación pública; […]
d) los ríos, lagos y arroyos comprendidos en las zonas urbanas del Municipio, que sirven al uso público, y sus lechos;
g) los bienes del dominio privado municipal declarados de dominio público por ordenanza municipal.

Existe, como dice la ley, la posibilidad de que en caso excepcional, «alguno de estos bienes estén sujetos al uso de ciertas personas o entidades». Sin embargo, vuelve a acotar que «los espacios destinados a plazas, parques, calles y avenidas no podrán ser objeto de concesión para uso de particulares».

«Pusimos las rejas para ordenar el espacio» acotó un miembro séquito de Arnaldo que no se identificó [Juan Carlos Meza / Fotociclo / Licencia CC-BY-NC-SA]

Mario Villalba, miembro de la Red Paraguaya por Ciudades Sustentables, sugiere que la pregunta clave en este asunto es: «¿Por qué se tuvo que cerrar un espacio público?» La revitalización del centro beneficia a todos los sectores, dice, por eso «la Municipalidad debe implementar políticas públicas y recursos para que todos los actores impulsen actividades sin necesidad de cobrar para financiar un hipotético evento».

La presencia de Arnaldo Samaniego en plena campaña nos lleva a hacernos la legítima pregunta: ¿Bajo qué figura la Municipalidad concedió este espacio? ¿En qué se invierten los recursos que se generan al ceder espacios con esta modalidad? ¿Es suficiente lo que se cobra? ¿Beneficia este iniciativa a toda la ciudadanía o solo a un sector?

También le consulté a Omar si no consideraban que Arnaldo estaba utilizando el esfuerzo de la organización en beneficio de su campaña política. «Esto no tiene nada que ver con colorados, liberales ni nada. Arnaldo fue el primer intendente que nos recibió, a diferencia de Burt o el mismo Riera que afectó notablemente al sector comercial con el edicto».

Miembros del equipo de los dos intendentables opositores me confirmaron que no recibieron invitación formal para la inauguración del Oktoberfest 2015. Y que sería muy difícil que los mismos asistan a a actividades que afecten de forma tan abierta los derechos de los asuncenos. «Meyer no está de acuerdo con la privatización del centro» me dijo uno. «No podemos avalar la violación de normativas por la Municipalidad» me dijo el otro.

¿Es legítimo restringir los espacios públicos?

Más allá de la cuestión legal y de la disputa electoral, lo que revela esta historia es que la visión dominante sobre la ciudad es excluyente, en donde el consumo y el interés partidario se prioriza sobre la participación.

Pero la ciudad es un medio para construir democracia, no un fin en sí mismo. En tanto José Luis Vallejo, director del mundialmente respetado estudio Ecosistema Urbano y diseñador del Plan CHA, apunta en este sentido:

«La ciudad es una de las invenciones más democráticas que existen. Eso se refleja sobre todo en el espacio público. El espacio público que funciona es el lugar más democrático, donde todas las generaciones y todas las capas socioeconómicas pueden coexistir a la vez en un mismo lugar, donde no hay preferencias entre unas y otras».

Autorizar el cobro por ingresar a un espacio público en una ciudad en donde al menos la mitad de los 70 barrios carecen de plazas y alrededor de 1.000 hectáreas de terreno municipal están ocupadas por las Fuerzas Armadas, no solo una es una ausencia de planificación urbana, sino la puesta en práctica de proyecto político muy poco democrático.

«En cambio, el modelo mediterráneo es un estilo de ciudad donde el espacio público es absolutamente importante, ya que es ahí donde se genera toda la vida de la ciudad, donde la comunión social emerge de manera libre en toda su complejidad» apunta Vallejo en una entrevista para la próxima serie de Kurtural, #RetomarElCentro.

Si el diseño urbano es tan importante como para definir una democracia, está claro que necesitamos espacios de conversación para pensar un nuevo modelo de ciudad: creativo y no reactivo, que sea disruptiva, para no repetir el pasado.

En momentos en que los estudiantes están demostrando que con mayor participación se rompen esquemas hasta hace poco impensables en nuestra realidad, es urgente profundizar también la discusión sobre cómo queremos que sea nuestra ciudad, una que debe estar al servicio de la reducción de las desigualdades, y no que las profundice.


Actualización: Al momento de escribir este artículo, no contaba con información que oficialice la alianza AMCHA/Samaniego, que fue negada directa e indirectamente. Pero este video de propaganda electoral confirma que dicha asociación de empresarios apuesta por el candidato colorado para un segundo periodo en la comuna.