El poder de las aceleradoras — SUC #8

Esta es la octava parte de una serie que analiza el libro Startup Communities de Brad Feld. Puede encontrar la primera parte aquí. La séptima parte aquí.

En una de las reuniones abiertas que Brad Feld realizaba, David Cohen (quien fundaría Techstars) fue a hacerle una propuesta. Le explicó que luego de vender su compañía, decidió ser un inversionista ángel, pero que la dinámica no le gustaba mucho ya que no tenía mucho contacto con los emprendimientos.

David Cohen, fundador de Techstars

Otra problemática que veía era que no quería viajar por todo Estados Unidos invirtiendo en distintas empresas. Quería crear un sistema para que los proyectos llegaran a él. Le planteó entonces, un concepto de aceleración de negocios donde pudiera emplear mejor su conocimiento como emprendedor y mentor.

Techstars

Brad Feld estuvo a bordo de inmediato, invirtió dinero y ayudó a reunir los $230.000 que se necesitaban para realizar el primer programa. Esta aceleradora, Techstars, tenía varios factores diferenciadores. Es muy enfocada en la participación de los mentores. Cohen considera que un emprendedor aprende más y mejor si lo hace de otro emprendedor experimentado. Además, se parte de la idea que los emprendedores exitosos quieren devolver algo al ayudar a otros en sus primeros pasos.

Techstars también está intentando fomentar y ser parte de una comunidad que logre integrar a todos los actores. Todos los mentores e inversionistas iniciales fueron locales, y a pesar de que el programa solo aceptaba un porcentaje muy bajo de proyectos, se organizaban muchos eventos abiertos para todo el ecosistema.

El programa como tal, actualmente trae a los fundadores por un período de 3 meses para trabajar en su idea de una forma intensiva. El enfoque es crucial en el equipo, y a menor medida en el mercado y por último la idea. Cada empresa que ingresa al programa recibe capital semilla a cambio de una participación relativamente pequeña de ~6%. Aproximadamente un 75% de los proyectos graduados reciben una inversion de capital.

Finalmente, Cohen tenía planes de largo plazo con TechStars. Sabía que iba a vivir en Boulder por el resto de su vida, así que quería crear algo que permaneciera por mucho tiempo y tuviera un impacto en la comunidad de emprendimiento. Lo que no sospechaba, era que también iba a tener muchísimo éxito en otras comunidades.

La expansión a Boston-Seattle-New York

Como el programa estaba iniciando, no habían muchos planes de exportar el modelo a otras ciudades. Sin embargo, Bill Warner, un emprendedor de Boston que se estaba encargando de reenergizar el ecosistema de su ciudad, fue a buscarlos personalmente para llevarse el modelo.

Los logró convencer, y en un par de días conversaron con inversionistas para conseguir el financiamiento del programa con otros emprendedores exitosos. Luego de un mes, ya estaban aceptando aplicaciones. Un escenario muy similar sucedió en Seattle y New York, donde un emprendedor local fue el que hizo lo posible por llevar una versión del programa a su entorno.

Inicialmente se tenia Boulder, Seattle, Boston y New York. Hoy en día hay capitulos de Techstars en más de 20 ciuidades

El programa ha sido sumamente exitoso, no solo por los resultados de las empresas como tales, sino por un efecto de networking que se vino creando. Por ejemplo, la mayoría de inversionistas de los programas no se conocían entre sí. Tampoco los mentores (emprendedores exitosos, ejecutivos de empresas e inversionistas). Además, también logró unir empresas/fundadores con mucha hambre de éxito. Todo esto integró más los ecosistemas y ha dejado una huella en cada uno de ellos.

Una aceleradora no es una incubadora

En los últimos años, se han propagado los programas que apoyan el emprendimiento por todo el mundo. Algunas organizaciones se hacen llamar a sí mismas aceleradoras a pesar de que no hacen cosas similares a Techstars. Sin embargo en su afán de emularlos y aprovechar la publicidad se hacen llamar así.

El error más común en este caso, es cuando se le llama aceleradora a lo que viene a ser una incubadora de negocios. A pesar de que comparten ciertas características, son muy diferentes, y cumplen un rol muy distinto en la salud de una comunidad de emprendimiento.

No necesariamente se siguen estos pasos de una forma cuadrada, pero explican a grandes rasgos el proceso

Las incubadoras se crearon inicialmente para fomentar el desarrollo económico. Les daban a los emprendedores espacio para trabajar, infraestructura y asesorías por un costo… en ocasiones este precio era capital de la empresa. Las incubadoras suelen estar asociadas a una organización sin fines de lucro o una universidad. Aunque sí hay algunas de origen privado, suelen existir como extensión a otro tipos de programas que ya tienen sus fundadores.

Las incubadoras operan durante todo el año, se enfocan a dar infraestructura para emprendedores y su objetivo es llenar su espacio y capacidad con empresas que estén iniciando. Esta dinámica usualmente crea un entorno donde todos podemos entrar, y se pierde el efecto de competitividad que existe en las aceleradoras.

Aunque las incubadoras tienen un papel importante, la separación con las aceleradoras se debe hacer. Cada una de estas va a continuar madurando su oferta y generando cambios en el ecosistema.

Aceleradoras Universitarias

Las limitantes y los recursos de las universidades son únicos y pueden jugar un rol muy importante en la comunidad de emprendimiento. Este tema se tocará en el próximo capítulo. Un caso importante de cómo se puede manejar esto en el contexto universitario, es viendo el caso del Martin Trust Center for MIT Entrepreneurship.

Su programa surgió luego de la popularidad de aceleradoras como Y Combinator, TechStars y otras más. También como respuesta a la idea de que se debe dejar abandonada la universidad con tal de emprender. Se pensó en formas de resolver esos problemas, mientras se aprovechaban las ventas de la universidad como sus recursos bien conectados y de emprendimiento.

El objetivo del mismo era brindarle a los estudiantes del MIT una forma de reducir el tiempo que necesitaban para aprender las habilidades críticas de un emprendedor. Se organizó la aceleradora con base en el espacio, financiamiento y el estado de los estudiantes.

Los estudios demuestran que trabajar en conjunto es extremadamente importante, ya que les da un sentimiento de pertenecía a la comunidad, lo que resulta en que se puede aprender más rápido al aprender unos de otros, y se ven motivados por sus compañeros.

Los fondos permiten que se le pague $1.000 al mes a a los estudiantes para que trabajen a tiempo completo en sus proyectos sin preocuparse por el alquiler. Ademas, pueden recibir hasta $20.000 no reembolsables conforme se llegue a hitos establecidos. Los pagos existen para incentivar a los estudiantes a sentarse y concentrarse en aprender sobre emprendimiento.

La estructura consiste en permitir la movilidad de los estudiantes, pero sin limitar su flexibilidad o independencia para operar en el mercado abierto. Dos veces por semana los estudiantes comparten entre sí su estado actual y pasos a seguir. Luego se procede a dar una charla o taller de temas muy relevantes para todos ellos.

Un mapa de las instalaciones de Centro de Emprendimiento del MIT.

A todos se les asigna un comité… que viene a funcionar como una junta directiva provisional. Todos estos participantes tienen mucha experiencia en este tipo de reuniones. Este comité también decide sobre cuáles equipos cumplen sus hitos o no.

El programa tiene mucho prestigio por ser del MIT, incluso a lo interno se le ve como una oportunidad excelente. Básicamente se aprecia como una beca muy apetecida por todos los estudiantes.


Históricamente Costa Rica no ha tenido una comunidad de emprendimiento unida y participativa. Sería muy improbable que algún emprendedor exitoso local, fuera a convencer a Brad Feld de abrir un capítulo de TechStars en el país. Para ser justos, solamente tienen programas en 26 ciudades, en menos de 10 países. Sin embargo, es el tipo de programas que deberíamos emular.

No solamente sus resultados son impactantes, también tienen prácticas sumamente buenas que localmente deberíamos adoptar. Ya hemos escrito de los principios de las comunidades que cualquier actor del ecosistema debería respetar y promover, pero en este caso hablamos de la TRANSPARENCIA. Es impresionante, pero en este LINK se puede ver el detalle de cómo le ha ido a TODAS las empresas que han atravesado el programa de Techstars.

No hay por qué tener miedo a compartir nuestros resultados, nuestras ideas y nuestras experiencias. Deberíamos ser más abiertos para que todos pudiéramos subir de nivel juntos. Justamente pensando en esto, fue que decidimos hacer una investigación extensiva sobre los detalles específicos de las incubadoras/aceleradoras más reconocidas de Costa Rica. Esperen pronto esta nota.

El tema de la incubación y aceleración es relativamente nueva en Costa Rica. De hecho una broma a sus inicios era que las personas pensaban que se trataba de una incubadora de pollos cuando se hablaba de Incubar.

En este capítulo se menciona un tema importante con el que me gustaría concluir brevemente: la diferencia entre una incubadora y una aceleradora. En realidad es un tema que vamos a tocar en un post específico para entender diferentes conceptos del mundo del emprendimiento, pero en pocas palabras:

Una incubadora es una organización (en su mayoría sin fines de lucro) que busca captar ideas, proyectos, emprendedores y capacitarlos para que logren concretar un concepto claro que busque ser un negocio rentable. El método es bastante académico, aunque sea basado en la práctica.
Una aceleradora por otro lado, busca el lucro. Toma empresas ya en marcha, o proyectos con cierto nivel de avance, y busca potenciarlos para que crezcan y se hagan mucho más rentables. El método es menos de acompañamiento general y algo más particular, con enfoque en conectarlos con mentores relevantes al negocio, y a inversionistas que deseen invertir en la idea.

Puede encontrar el siguiente artículo de esta serie aquí.