Todos saben de educación

O eso dicen. La educación tiene mucho de comunicación, indudablemente (y de arte). ¿Acaso todos saben de publicidad, de periodismo, de divulgación…? Es la educación un asunto en que todos metemos las zarpas… para opinar. O, más bien, para criticar. El ingeniero critica el nivel mínimo de contenidos; el químico, lo mismo; y el historiador, y el periodista… Todos dicen saber de contenidos y algunos se atreven a opinar sobre metodología. Los hay más vanidosos y anteponen sus vastos conocimientos a los de los pedagogos.

«Quien entiende, puede hacer preguntas»

Algunos se inspiran en un determinismo trasnochado: No hay estudios serios, dicen. Desconociendo si los hay, arremeten contra propuestas que no son científicas. Y que pueden serlo sin ser deterministas, por cierto. ¿Tanto se sabe de nuestra mente como para poder inferir que una metodología siempre es efectiva para todo alumno en cualquier situación y circunstancia? Supongo que sabrán tanto como de comunicación, o de arte. Supongo que sabrán tanto como para destacar la disciplina a la que se dedican por encima del resto. Supongo que sabrán tanto como para prescindir de profesionales de las artes o de la comunicación. Venga, que ni siquiera Google ni Apple lo hacen.

Quien más quien menos puede encontrarse con un hijo, un sobrino o un nieto con dificultades académicas o, lo que es peor, conductuales (no me estoy refiriendo a chavales con discapacidad ni con trastornos serios). Cómo lavan los trapos sucios en casa es algo que nunca revelarán mientras siguen poniendo a caer de un burro al sistema educativo, centrándose simplemente en sus propios sesgos. Esas personas que precisamente criticaban los sesgos ideológicos de la educación y que afirman que la verdadera educación no debería tener ideología. ¿De qué están hablando? ¿De enseñanza programada? ¿De enseñanza programada por alguien sin ideología? ¿Conocen a alguien sin ideología? Ah, claro, que nos referimos solo a la didáctica, a la ciencia del proceso de enseñanza-aprendizaje.

Educación también es conducir, o guiar. No solo es mostrar. Pero no hay guías absolutas para orientar. Sencillamente, porque la cantidad de variables es enorme y es dinámica. Sabemos algunas cosas y les damos forma de derechos: Derecho a la educación, como un derecho universal. Y tratamos de conferir una garantía al menor para que tenga oportunidades más allá de las que puede encontrar con la educación (a veces simple cría) en su familia. Tratamos de extender ese derecho a una universalidad de chavales; no solo a quienes tienen la fortuna de tener buenos y sabios padres. También tratamos de sacar lo mejor de cada alumno, de cada hijo. Sí, buscamos una excelencia. Pero no solo una excelencia disciplinar, sino una excelencia humana. En la libertad, cada familia selecciona qué juzga más conveniente para sus vástagos, pero nos afanamos por encontrar un sistema que cubra el derecho de cada niño a vivir mejor y a contribuir con su entorno. Luego, es imposible que una sola opinión, por versada que sea, decida qué es mejor para todos. Mucho menos la opinión de barra de bar.

Para educar también se evalúa: ¿Qué estamos haciendo? ¿Cómo lo estamos haciendo? ¿Para qué? ¿Por qué?… Y se decide. Pero no se decide para siempre, sino que se decide aproximadamente. Y se reflexiona, y se comparten las reflexiones, y las experiencias. Y algunas funcionan mejor que otras, y algunas funcionan para más personas. Pero nunca encontramos una ley universal, tratándose de personas.

Sí, educa la tribu, pero la experiencia también es un grado. Ojo, no la edad, sino la experiencia: el tiempo, la dedicación, la atención, el cariño por hacer las cosas bien, la reflexión, la formación… Y todo eso, amigos, lo hacemos quienes nos dedicamos profesionalmente a ello. Como quienes se dedican a montar aires acondicionados, a releer a los clásicos, a mirar por un microscopio o a deconstruir una aceituna. Valoramos sus opiniones, sus aportaciones y sus críticas (también las destructivas). Pero no traten de imponérnoslas, que todo lleva un proceso. Simplemente, cuenten con nosotros, que nosotros también sabemos de educación.