Kandy y el Esala Perahera

Crónicas cingalesas: Vol. 5 (y último)


Fueron dos veces las que estuvimos en Kandy, pero ni con esas pudimos llevarnos una impresión completa de la ciudad. La primera vez llegamos de noche, desde las ruinas del norte, el día que acababa el Ramadan. Poco más que la noche, para tomar un tren la mañana siguiente, y a la vuelta: El Esala Perahera.

Kandy gira alrededor de la reliquia del diente sagrado de Buddha, llevada desde la India a Sri Lanka allá por el siglo IV, y pasó por Anuradhapura, Polonnaruwa y algún otro destino antes de recaer en Kandy, a finales del siglo XVI, cuando se construyó el templo que lo alberga, con su mismo nombre, y que es centro neurálgico de la ciudad, a las orillas del gran Lago.

Kandy, Sri Lanka, by James Gordon

Y en él, en el templo, comienza el Esala Perahera, una celebración que se dilata durante diez días, y cuyo volumen va en aumento, en el que se saca en procesión el Diente, con un séquito de bailarines, músicos, elefantes y fuego en la celebración más importante de todo el país. El equivalente a una Semana Santa, pero a la asiática. Un Carnaval de Río, pero sin el contenido sexual.

Kandy se paraliza durante estos días, con los precios por las nubes y los hoteles completísimos para hacerse con un hueco en alguna de las calles por las que transita la procesión.

The Kandy Perahera, by Denis C

Malabaristas de fuego seguidos de elefantes iluminados y decorados hasta los colmillos acompañan a percusionistas y bailarines en pequeños grupos, como si fueran “peñas” hasta que al final del todo, y solamente el último día, pasa la reliquia, aunque eso es lo de menos.

Himash Desilva
Esala Perahera, Kandy, by Ivan Teage
Esala Perahera, by Ivan Teage

Aproximadamente dos horas de procesión, que lamentablemente en nuestro caso no pudimos ver terminar, puesto que un avión no quería esperarnos, y teníamos que coger camino de vuelta a España, con la diversión que supuso salir de allí con la calle completamente infestada de gente sentada en el suelo.

Y aquí acabaron las Crónicas Cingalesas, aunque sigo con otros temas más interesantes si cabe, ¡no perdáis detalle!

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