Argentina

De Buenos Aires a San Francisco y al mundo.

Un artículo difícil de escribir. Difícil evitar mezclar política, economía y otros temas con el afán de entender cómo se ve Argentina en distintos hubs tecnológicos, en este caso Tel Aviv y Silicon Valley que son aquellos que he tenido la posibilidad de conocer y que son reconocidos como mecas de la Tecnología y el Emprendimiento.

Oh, Argentina” con ojos abiertos es la reacción en la mayoría de las caras del Valle al mencionar nuestro origen y uno confundido no sabe si eso es bueno o malo. Es este el primer motivo por el cual intenté indagar en cada empresa, en cada charla y en cada rincón sobre qué ven en nosotros o al menos lograr inducirlo por los comentarios. Intentaré ser lo más preciso y neutral posible, haciendo hincapié en los títulos que se destacaron recorriendo como argentino Silicon Valley y Tel Aviv. Desde hace años se escriben artículos sobre este tema y no son muy diferentes las conclusiones, por lo que dediqué especial interés en remarcar mi experiencia y mi aprendizaje. El interés de estos centros en encontrar hombres y mujeres argentin@s para desarrollarse allá puede que no sea algo trivial. Si logramos descubrir y comprender nuestros puntos más fuertes puede que encontremos la fórmula para que en vez de exportar podamos importar innovación.

De la mano de los grandes

Armando Mann, Tiburcio de la Carcova, Santiago Subotovsky, Alex Mendez, Wenceslao Casares, Esteban Sosnik, entre otros, son emprendedores argentinos de gran trayectoria que hoy viven en Silicon Valley. Vendieron empresas, invierten en otras, potencian las áreas que lideran y por sobre todo participan activamente para que el ecosistema siga creciendo. Son argentinos con la capacidad de pensar diferente y pensar en grande, por eso llegaron a USA. Sus logros y su origen van de la mano, y es por esto que Argentina empezó a aparecer por los éxitos que se exportaron. Estas personas hoy miran con buenos ojos la oportunidad que está gestando Argentina, aunque dejan eso en otras manos y continúan sus emprendimientos desde Palo Alto para el mundo. Encontraron en este área las condiciones dadas para mejorar el mundo, aún no encontramos las condiciones en Argentina para poder hacerlo y es tal vez porque primero no encontramos las condiciones para lograrlo localmente (recuerdo que no estoy hablando de política, sino de ecosistema emprendedor).

Podríamos también hablar de Rebeca Hwang, que si bien nace en Corea realiza su educación en Buenos Aires y se siente argentina. En un artículo para La Nación ella enumera algunos puntos parecidos a los que menciono en este post sobre qué resalta en nuestras formas:

  1. Pensamiento a corto plazo
  2. Mal Timing
  3. Subsidiarse con consultoría (hablo de esto en la nota con Santiago Subotosky)
  4. Tacañería, repartición de acciones.
  5. Aspirar a fondearse en un viaje, acceder al “círculo interior”.

No debemos dejar de mencionar a nuestros representantes en Singularity University. Desde Santiago Bilinkis, Emiliano Kargieman, Pablo Larguía, Gabriel Weinstein o quien está en el programa actual Federico Marqué. El hecho de que una de las 80 sillas de este plan tenga origen argentino nos dice algo que debemos saber leer entre líneas.

Pensar en Grande o en Largo Plazo

Argentina no nos permite pensar en grande. Mientras las preocupaciones en el Valle están centradas en el crecimiento y en la validación de una idea, en Argentina debemos pensar en sobrevivir a un ecosistema poco preparado para potenciar emprendimientos. No estoy hablando de conseguir capital, si bien es un punto que mencionaré más adelante, estoy hablando de visión, de libertad y de liberar la cabeza para innovar, más que en qué va a suceder mañana.

¿Por qué no podemos pensar en largo plazo? ¿Es culpa del emprendedor? 100% no. En este punto difiero con Rebeca y con muchos de los inversores que critican al emprendedor argentino por buscar:

  1. Monetizar rapidamente, tener ingresos.
  2. Vender la empresa.

Sobre el primer punto, tanto en Tel Aviv como en Silicon Valley los ingresos “no son necesarios” (siempre sirven, pero no es el foco) sino el crecimiento y el poder de mercado. No debe haber lugar para dos y por eso si el MVP funcionó, el total de la inversión busca barrer con todo. En Argentina monetizar es un seguro. Permite a los emprendedores dedicarse a innovar, buscar capital o escalar sabiendo que la estructura operativa ya está cubierta.

Por otro lado, el segundo punto, son pocos los emprendedores argentinos que han mantenido sus empresas más allá de las ofertas millonarias para comprarlas. MercadoLibre, Globant o Despegar son buenos ejemplos y no menores, ya que de las 5 empresas más grandes de Latam 3 ya son argentinas. Sin embargo yo difiero en esta crítica por la única razón de que la incertidumbre nos hace temerosos y el temor nos obstaculiza la visión a largo plazo. Una solución que encontraron estas grandes empresas es ver a Argentina como un laboratorio de prueba y centrar los negocios en mercados de Latinoamérica un poco más estables. Me causa curiosidad ver el optimismo y la seguridad de los fundadores de Avenida.com, por ejemplo, al levantar capital para trabajar únicamente en Argentina, apoyo su valor y espero que realmente demuestren que es posible desafiar el corto plazo.

Estimados lectores, los argentinos pensamos en grande. Los argentinos no somos Argentina. Como no se puede separar a la casa de su dueño, solo aquellos que “renuncien” a esta casa al parecer podrían cruzar el límite, por ahora, al menos hasta que logremos el “mindset” que explico en el último título del post.

La Lista

Seré muy conciso en este punto. En una de las empresas uno de los gerentes nos explicaba que Argentina no podía utilizar el producto en cuestión por diferentes motivos (¿obvios?), como tampoco lo pueden hacer otros países como Venezuela, Cuba, Irán, Corea del Norte y algunos países más de medio oriente. La lista. No saqué aún conclusiones sobre esto, simplemente no me gustó estar en esa lista.

Copy-Paste

Si hay algo que no quedan dudas es que Estados Unidos es muy diferente a la Argentina. Los por qués son varios y se suelen medir en frases como “están 10 años más adelante”. Habiendo dicho esto, es importante comprender que si un negocio funcionó en USA no necesariamente funcione en Argentina. De hecho, como contaba sobre Rebeca, suele pasar también que el argentino ve una necesidad en Argentina, la desarrolla y luego la lleva a USA… donde ya existe! Un proyecto pensado en Argentina, soluciona un problema en Argentina. Un proyecto pensado en USA, soluciona un problema en USA. Pero un proyecto pensado en USA adaptado a una necesidad argentina es tal vez una buena ecuación. Las realidades diferentes nos obligan a buscar dentro de las necesidades de cada lugar, por lo que realizar un copy-paste de un modelo negocio es válido como metodología para luego adaptar. Por último, hay necesidades mucho más básicas aún no satisfechas en Latinoamérica que deben superarse para alcanzar los cambios de paradigma que se están desarrollando en USA. No es que USA sea mejor sino diferente y marcos iguales para formas diferentes ni con mucha creatividad pueden hacerse entrar. Lo interesante es que no hace falta innovar en nuevas tecnologías exponenciales, sino aplicar lo ya existe a una realidad específica. Esto también es innovar.

Diversidad

De cada 5 personas, 10 son diferentes. Diferentes culturas conviven en un espacio de creación constante. Se hablan diferentes idiomas por lo que es importante escuchar al otro. Se conocen realidades diferentes por lo que es importante conocer al otro. Provienen de backgrounds diferentes por lo que cada uno puede complementar al otro. El tema de conversación en un bar no es sobre el gobierno de turno, sino la valuación de tal y cual empresa. Se comparten intereses que motivan a la variedad de culturas a innovar. La atomización hace resaltar las diferencias y, en vez de centrarse en ellas, poner foco en las cosas similares.

Capital Financiero

¿Es más fácil conseguir capital en SV que en Buenos Aires? Depende. El valle es muy competitivo y no se consigue capital en una semana de paseo. La principal diferencia que encontré son las preguntas que realizan los inversores en cada uno de los lugares. Mientras en Argentina el riesgo y el retorno son preguntas frecuentes, en Tel Aviv y Silicon Valley las preguntas aspiran al impacto y cómo lograrlo. Un producto con tracción en estos lugares es razón al menos para confiar una ficha y “ver qué pasa”, en Argentina nunca es suficiente. Hay un artículo que explica mucho mejor este ideal escrito por Santiago Bilinkis en su blog sobre los hábitos de los fondos en latinoamérica.

Salirnos con la nuestra

Cortito y al pie: El argentino es expeditivo, siempre va a encontrar una solución. La educación que recibimos en un entorno de constante cambio y escenarios variables nos obligó a mamar la necesidad de pensar diferente para salirnos con la nuestra. Esta capacidad es ideal para empresas de tecnología exponencial que todo el tiempo deben estar innovando.

Capital Humano

Si hay algo que me llamó la atención, es ver la posiblidad que tenemos como argentinos para cambiar el mundo. Me gustaría explicarlo con conceptos teóricos y me resulta difícil. Aunque pensándolo bien, no quisiera detenerme a analizarnos y explicarnos sino en motivarnos a creer que tenemos lo necesario para pensar en grande. Tenemos las capacidades y los contactos. Tenemos éxitos. Sabemos salirnos con la nuestra. Tal vez no tengamos los recursos, pero como escuché alguna vez “cuando no hay recursos, hay que ponerse creativo”. Y el argentino, lo es.

Mindset

Traducido como “mentalidad”. Se escucha de muchos argentinos decir “acá hay otro mindset” (refieriéndose a Silicon Valley o Tel Aviv) y cuando preguntás qué quieren decir siempre “es difícil de explicar, es algo que se vive y se respira”. Lamentablemente, es cierto. Te lo explican en libros, artículos y te lo cuentan quienes fueron y aunque uno cree asimilarlo se entiende al poner pie en estos hubs. Esto no quiere decir que no se pueda “respirar este aire” en otras ciudades, de hecho está sucediendo en Bogotá, se intenta hacer en Santiago y confío que algún día sucederá en Buenos Aires.

La mentalidad es el resumen de todos los puntos arriba mencionados: es una suma entre foco, pensar en grande, capital humano capacitado, capital financiero disponible, diversidad, mentores, salirse con la suya e innovación. Esta fórmula no es secreta, mucho menos incopiable. Lo que al final importa no son las variables que influyen en la ecuación sino el resultado y si bien esta fórmula ya funciona, bien sabemos que en entornos diferentes las variables cambian y los resultados pueden ser iguales. Con esta lógica, más seguro que nunca estoy de que podemos utilizar su fórmula como base para encontrar la nuestra y lograr los resultados que tanto Silicon Valley o Tel Aviv están alcanzando en materia de innovación.

Manos a la Obra

Debemos dejar de pensar en lo que nos limita para pensar en la oportunidad que tenemos y aprovechar el excelente capital humano que poseemos para exportar conocimiento e innovación al mundo y aún mejor, para mejorar nuestra realidad. Si algo sí aprendí, solo nosotros podemos mejorar nuestro país, nadie va a hacerlo por nosotros. Manos a la obra.

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