Episodio 6: ¿Dónde estás cuando estás?

The next best thing is the present.

¿Dónde estás cuando estás? Esa es una de las cosas que empecé a preguntarme hace unos meses cuando decidí bajarme de Facebook por un rato (historia que cuento en El lujo de la Desconexión). Uno está siempre en ese paraíso temporal de las redes y muchas veces no está dónde está. Aún diciendo que no estoy donde estoy, la gente insiste que sí. Pero hey! che! cariño, es que #nofuiacannes !

Gracias por el email. Estoy atareada pero en mi Nautilus.

Ahora como Combo 2016 tengo que explicar que no estoy en Facebook y que no estoy en Cannes. Todo bien. Sin ninguna problema.

Dejando toda lírica de lado, la cuestión es fácil: No estoy en Facebook (como persona humana) porque me quita hoy mucho tiempo y no estoy en Cannes porque no hay apoyo a proyectos en desarrollo, por más que estén seleccionados y tengan todos los laureles del mundo. Sumale el transmedia que complica al que no ve el momento y una situación socio económica del país que no favorece a la Cultura. O al menos a este tipo de proyecto artístico-novedoso.

Listo. Ahí se acabó todo drama, porque este diario de no-viaje trata de otra cosa. Tratar de visibilizar el proyecto (pueden leerlo en el Episodio 5) y de conversar, tejiendo redes sobre la dinámica que pone en juego una invitación así. Y la verdad que esto parece un carrousel pero hay algo que aún, más allá de la visión de futuro, quema todos los papeles en el hoy. Más allá de la cosa geopolítica, la cuestión de género, y la temática tecnológica, hay algo que es inherente al humano y al humano creador.

Sí, otra vez voy a volver a hablar de las historias. Cierren la ventana si aburre.

Recibo muchos proyectos. Conozco a muchos que bailotean por las orillas del transmedia. Conozco a mucha gente que no tiene la más bonita idea de que se trata esto. Conozco muchos productores que buscan un creador transmedia a último momento para salvar una aplicación de festival. No pasa nada. Pasa en las mejores familias. Pero ya es hora de que no. ¿Crecemos?

Un productor/diseñador/escritor/narrador/arquitecto, storyteller o ninja del transmedia, puede ser muchas cosas y tener plugins de conocimiento saliéndole hasta por las orejas. Todos somos distintos. Lo que no puede ignorar cualquier creador de esta índole, es el arte de contar historias. Si no estás contando historias estás haciendo Marketing (del malo, del que no cuenta historias, claro), si no estás contando historias estás haciendo publicidad (de la mala, claro, de la que no te transmite nada) y así sucesivamente. Si no estás contando historias, lo estás haciendo mal, mi amor.

Pero bueno, los guionistas sabemos que contar historias es un arte, una técnica y a veces un don. Y así como uno no espera que todos sepan de medicina, o que por más que habitemos casas sepamos construirlas, en un proyecto audiovisual, uno no espera que todo Director sepa narrar o tenga ideas propias. Y mucho menos sepa como hacer navegar a esas historias por diferentes plataformas.

No pasa nada.

O tenés la visión. O contratás al que la tiene. (contratar, dije, como en el capitalismo, ¿viste?).

Eso va a implicar que empecemos nuevamente a ver la creación como un acto colectivo, donde la autoría es un concepto del siglo pasado perdido entre copyrights y palabras francesas que no sabemos pronunciar y surge una nueva manera de pensar y ver las industrias creativas que no cuenta la misma historia del ego. En remix.

Esta conversación es larguísima y muy latinoamericana, donde todos aprendemos todo porque necesitamos para sobrevivir saber de todo. Pero también es muy humano saber que no sabemos y ahí si, llamar al que sabe.

A nivel mundial, comenzamos a oir algo así como una cancioncita que dice “Las historias murieron, lo que importa es la experiencia”.

Gran excusa para pensar que no precisás a un guionista.

Fatal excusa. Especialmente en el mundo de la Realidad Virtual.

Si no sabés contar una historia, no sabés construir una experiencia. Y si en la realidad virtual, la historia es importante, pero reina la experiencia estamos en un trabalenguas que nos encanta pero no nos lleva a ningún lado.

Las historias ahora incluyen todas las dimensiones de tiempo y espacio, rompiéndolas en pedacitos, y experienciás esa molécula de creación con todo tu cuerpo. (igual, mi querido, son historias, envolventes y mágicas, sin linealidad y con otra conducción, pero son historias con otro hashtag #vr)

Como humanos en un mundo de etiquetas, vivimos entorpeciendo con esas mismas etiquetas la comunicación. Bastardeamos en nombre de la ciencia, conceptos como la empatía porque los precisamos para que el otro sienta lo que nosotros sentimos y para vender algo.

¿Decimos empatía pero construimos voyeurismo? ¿Decimos empatía pero constrúimos una máquina de narcisismo? ¿Decimos experiencia pero constrúimos sensaciones no-narrativas? ¿Decimos experiencia, porque no sabemos qué decir?

El narcicismo de la maravillosa técnica tal vez aún nos esté separando realmente de la empatía. Por ahora,para desarrollar un storytelling inmersivo, el ser humano debe desarrollar en sí mismo la empatía, la sensibilidad, el poder de la vulnerabilidad y el poder del coraje ante la incertidumbre. El poder de preguntarse por qué estoy en los lugares donde estoy y cómo acciono sobre la realidad que acciono. Real y luego virtual.

Todavía falta. A la realidad virtual todavía le falta un maravilloso camino por recorrer pero necesita más narradores y más humanos. Esos que sepan distinguir entre una mandarina a una esfera de color #ce960f. Los que sepan contar, construír y permitirte recorrer, romper y emocionarte en un universo. Para que valga la pena estar en un lugar dónde no estás.

Hoy todo es part time, on demand, contamos en micromomentos y la atención, aún en un mundo envolvente, es el bien más preciado. ¿Dónde está tu atención? ¿En tu bolsillo? ¿En tu mano? ¿Tu atención está en tu teléfono? ¿Dónde está tu mundo?

¿te enojás cuando alguien te llama por teléfono, porque ahora el teléfono es una caja para contar historias, no para escuchar voces? ¿y cuando esa caja realmente te transporte?

Bring it on, historias de humanos ninjas o contadas por todos los objetos de mi casa al mismo tiempo. Traigan lo significativo y no el eterno loop del cambio que no profundiza. Traigan las historias y a sus narradores de regreso. Porque cuando me mostrás un esquema de ideas sueltas y crees que es una experiencia, perdemos todos.

Empecemos de nuevo a contruir, desde la palabra, un mundo más humanamente virtual.

M.Laura Ruggiero. Productora Transmedia. StoryHacker.

Seguí todo el diario de No viaje en Facebook y el resto de las redes sociales como SeirenFilms. Compilado en #nofuiacannes

Escribime a MLaura@seirenfilms.com y hablemos de experiencias creadas con profundidad. Y de mandarinas. Hablemos de mandarinas.

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